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Kylian Mbappé y su camino hacia la final del Mundial

Kylian Mbappé corre detrás de la historia, pero mira fijamente otra cosa: la copa que se levantará en Nueva York el 19 de julio. El resto, incluso un récord mundial de goles, es casi ruido de fondo.

En Filadelfia, el francés volvió a pisar el acelerador. Doblete, victoria por 3-0 ante Suecia en octavos y una sensación clara: Francia ha pasado de fase sin despeinarse demasiado. Mbappé ya suma 18 goles en 18 partidos de Mundial, se coloca a solo uno de los 19 de Lionel Messi y comparte con él la cima de la tabla de artilleros de esta edición, con seis tantos. Pero su discurso va por otro lado.

“El objetivo es llegar lo más lejos posible, llegar a la final del 19 de julio y volver aquí”, recordó ante los micrófonos.

La frase define su estado de ánimo: menos obsesión por la estadística, más por el trofeo. Sabe perfectamente qué significaría superar a Messi en la historia de los Mundiales, pero no se deja arrastrar por esa carrera.

“Cuantos más goles marcas, más subes en los rankings, no descubro nada a nadie”, admitió, antes de matizarlo todo con una idea que repite puertas adentro. Está convencido de que Leo seguirá marcando, así que no quiere perder energía en esa comparación. Su foco va en otra dirección: los rivales que se vienen, el camino hasta la final, la manera de hacer que Francia vuelva a Nueva York el último día del torneo.

Messi y Argentina se cruzarán en octavos con Cabo Verde el viernes, un duelo a priori cómodo para el vigente campeón. Francia, en cambio, se cita con Paraguay por un billete a cuartos, donde le esperará el ganador del Canadá–Marruecos. El cuadro se va estrechando, los márgenes de error desaparecen.

Y ahí aparece Paraguay, el equipo que ha convertido el repliegue extremo en un arma letal. El lunes dejó fuera a Alemania, cuatro veces campeona del mundo, en una tanda de penaltis que sacudió el torneo. Lo hizo desde una postura radicalmente defensiva, sin concesiones al espectáculo. Nadie en Francia espera que el plan cambie el sábado en Filadelfia.

Mbappé lo tiene claro: ni un segundo de relajación. “Vamos a seguir trabajando de aquí al partido contra Paraguay para ver qué podemos mejorar, porque todavía hay secuencias que no están lo bastante claras, hay margen”, avisó. El análisis interno de los campeones del mundo de 2018 no se detiene ni tras una goleada.

Aun así, el delantero subraya un rasgo que sostiene la confianza del grupo: la pegada. “Creo que el balance es positivo y nuestra capacidad para marcar goles hace que siempre tengamos la opción de ponernos por delante en los partidos”. Francia sabe sufrir poco cuando golpea primero; Paraguay, en cambio, se agarra a la idea de que cada minuto que pasa sin encajar fortalece su plan.

En este Mundial ya han caído gigantes. Alemania, fuera ante Paraguay. Países Bajos, eliminada por Marruecos. Las sorpresas se han convertido en advertencias para cualquiera que se vea favorito. Mbappé y los suyos lo han tomado nota: el margen entre la grandeza y el desastre se mide en detalles, en una mala noche, en un penalti mal tirado.

Francia llega con su estrella en plena ebullición, a un paso de un récord histórico y con la obsesión de regresar a Nueva York el 19 de julio. Paraguay aterriza con un libreto defensivo que ya tumbó a un coloso. El choque de estilos es evidente. La pregunta, ahora, es quién impondrá su ley cuando la tensión suba y el reloj apriete. Porque en este Mundial, ni siquiera los que sueñan con la copa pueden permitirse mirar demasiado tiempo hacia la cima.