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Kulusevski y Maddison: Regresos clave para el Tottenham

La espera ha sido interminable para la afición del Tottenham. Dejan Kulusevski no juega un partido oficial desde el final de la temporada 2024/25. Diecinueve meses en pausa por una grave lesión en la rótula derecha, un paréntesis cruel que también le dejó fuera del Mundial de verano cuando estaba en plena madurez futbolística.

Ahora, por fin, hay luz. Tras una rehabilitación larga, con un pequeño contratiempo en agosto en su primer intento de regreso, el sueco de 26 años ya se entrena a pleno ritmo con el primer equipo. No es solo una buena noticia médica: es un impulso anímico enorme para un vestuario que sigue sin saber lo que es ganar en liga… ni marcar un solo gol esta temporada.

El duelo del sábado ante Aston Villa llega demasiado pronto para verle en la convocatoria. El cuerpo técnico no quiere correr ni un milímetro más de la cuenta. El plan es claro: apuntar a un regreso competitivo entre octubre y noviembre, cuando el jugador haya acumulado carga, confianza y sensaciones reales de partido.

De Zerbi, claro con Kulusevski: “Se merece volver a jugar”

Roberto De Zerbi, que ha tenido que reconstruir el equipo sin una de sus piezas más influyentes, no escatimó elogios al hablar del sueco y de cómo ha manejado este calvario lejos del césped.

“Tenemos que gestionar a Deki de la mejor manera posible, con el cuerpo médico, el cuerpo físico, pero es algo grande para nosotros”, explicó el técnico italiano. “Es un buen jugador, es un buen chico y se merece jugar otra vez”.

No exagera. Antes de romperse la rodilla, Kulusevski era, para muchos dentro y fuera del club, el futbolista más determinante del Tottenham en una campaña 2024/25 turbulenta. En medio del caos, su impacto marcaba diferencias. La lesión le obligó a perderse por completo la temporada siguiente, dejando un vacío creativo y competitivo que el equipo nunca terminó de llenar.

Su vuelta no solo suma talento. Devuelve una referencia. Un jugador capaz de acelerar un ataque con un giro, un control orientado, un pase entre líneas. Justo lo que hoy le falta a un Tottenham que acumula cuatro jornadas de Premier League sin victorias… y sin celebrar un solo gol.

Maddison, entre cicatrices y responsabilidad

Kulusevski no es el único creativo que pelea por recuperar su mejor versión. James Maddison también ha vivido un año de montaña rusa física y mental. Un desgarro del ligamento cruzado anterior en agosto del año pasado le obligó a una carrera contrarreloj para llegar al tramo final de la temporada anterior, donde acabó siendo clave para evitar el descenso.

Ese esfuerzo tuvo precio. Este curso ha arrastrado problemas en el hombro que han frenado su continuidad. Aun así, De Zerbi tiene claro que el inglés ofrece algo distinto, algo que escasea en la plantilla.

El técnico detalló que Maddison lleva trabajando con el grupo “los últimos 10, 15 días. Quizá menos de 15”, y remarcó un matiz importante: aunque sea un jugador eminentemente técnico, también necesita estar físicamente fino, en buenas condiciones, para que su talento pese de verdad en los partidos.

Maddison, Kulusevski… dos nombres que, sanos, cambian por completo el mapa ofensivo del Tottenham.

Tonali, Porro y un partido que ya no admite excusas

El contexto de la tabla aprieta. Tottenham encara el fin de semana en una situación delicada: cuatro jornadas, cero victorias, cero goles. Un inicio que ha disparado las dudas alrededor del nuevo proyecto, pero que no ha tambaleado el discurso de De Zerbi. El entrenador insiste en que los resultados llegarán si el equipo mantiene la calma y se aferra a la idea.

Para el choque ante Aston Villa, al menos, las noticias son algo más amables. Pedro Porro y Sandro Tonali, ausentes en la derrota copera entre semana ante Liverpool, vuelven a estar disponibles. De Zerbi confirmó que tanto ellos como Maddison entran en la terna para el encuentro, lo que da aire a una plantilla que en las últimas semanas se ha visto corta, exprimida y sin demasiadas alternativas desde el banquillo.

La presión es evidente. La grada quiere señales, no promesas. El regreso paulatino de sus mejores futbolistas creativos ofrece un hilo de esperanza. Pero la pregunta ya no es cuándo volverá Kulusevski a competir o si Maddison alcanzará su pico físico.

La verdadera cuestión es otra: cuando todos estén listos, ¿será este Tottenham capaz de transformar por fin el potencial en puntos?