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Juicio por la muerte de Diego Maradona se detiene nuevamente

El proceso judicial que intenta esclarecer las circunstancias de la muerte de Diego Maradona volvió a frenarse de golpe. Cuando el nuevo juicio parecía acercarse a su tramo final, una denuncia sobre un posible error clave en los estudios médicos obligó al tribunal a pisar el freno.

Sospecha sobre los análisis de riñón

La defensa de los siete profesionales de la salud acusados de homicidio culposo sostiene que unos estudios renales incorporados al expediente no corresponderían al astro que levantó la Copa del Mundo en 1986, sino a su padre, también llamado Diego, fallecido en 2015.

Si esa confusión se confirma, el impacto puede ser profundo: esos análisis forman parte del material evaluado por la comisión médica que examinó el estado de salud de Maradona y el tratamiento que recibió en sus últimos días. Y uno de los especialistas que integran esa comisión, un nefrólogo, declaró el martes ante el tribunal.

El tribunal decidió suspender las audiencias hasta el 27 de agosto para revisar la evidencia y determinar a quién pertenecen realmente esos estudios.

Un juicio marcado por escándalos

No es la primera vez que el caso se sacude por un escándalo procesal. El primer juicio, que había avanzado durante dos meses y medio, fue anulado el año pasado después de que se revelara que uno de los jueces había participado en un documental clandestino sobre la causa.

En abril se puso en marcha un nuevo proceso. Con testigos clave ya escuchados y la etapa de alegatos en el horizonte, la controversia por los análisis de riñón volvió a poner todo en suspenso.

Los siete imputados —integrantes del equipo médico que atendió a Maradona mientras se recuperaba de una cirugía por un coágulo en el cerebro— están acusados de negligencia criminal. Todos niegan haber actuado mal.

El estado de salud de Maradona, bajo la lupa

Maradona murió a los 60 años en una casa alquilada en Tigre, en las afueras de Buenos Aires, dos semanas después de la intervención quirúrgica. La autopsia determinó que sufrió un fallo cardíaco y un edema agudo de pulmón, con acumulación de líquido en los pulmones.

La comisión médica convocada por la Justicia fue especialmente dura con el seguimiento que recibió el exfutbolista en ese período. El nefrólogo que declaró esta semana insistió en que el estado de los riñones del paciente debía haber encendido una alarma inmediata entre los médicos.

Según su testimonio, Maradona debió haber contado con “controles médicos diarios, cuidados de enfermería diarios, análisis de sangre y monitoreo de sus signos vitales”. Un esquema mucho más estricto del que, según la acusación, tuvo en realidad.

Cruce entre acusación y defensa

Pese al ruido que generó la posible confusión de estudios, la fiscalía salió rápido a marcar su posición: el corazón del caso, aseguran, no cambia.

El fiscal Patricio Ferrari fue tajante al hablar del intento de la defensa de apoyarse en esta controversia: “No van a lograr tirar abajo el juicio”, afirmó.

Del otro lado, el abogado de una de las imputadas, la enfermera Nancy Forlini, negó que exista un plan para pedir la nulidad del proceso. Su prioridad, remarcó, es que el debate llegue a una definición: “Quiero que esta causa termine para que mi clienta conozca su destino judicial”, dijo.

El punto sensible está ahora en la credibilidad de la comisión médica. Si se confirma que los análisis de riñón utilizados en el expediente pertenecían al padre de Maradona, el golpe a ese cuerpo de peritos será fuerte. Entre sus miembros está justamente el nefrólogo que declaró el martes y que se mostró muy crítico del tratamiento brindado al exjugador.

La pelota vuelve a estar en manos de los jueces. El 27 de agosto se sabrá si este nuevo giro solo retrasa el veredicto o si reabre, una vez más, el partido judicial más largo y enredado de la historia reciente del fútbol argentino.