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Joel Mvuka regresa a Bodø/Glimt tras su paso por Celtic

Joel Mvuka ha dejado atrás su discreto paso por Celtic y ha regresado de forma definitiva al lugar donde realmente se sintió futbolista. El extremo de 23 años ha firmado un contrato de cuatro temporadas con Bodø/Glimt, vigente campeón de Noruega, después de un préstamo en Glasgow que nunca terminó de despegar.

Llegó a Celtic procedente de Lorient con la etiqueta de apuesta de futuro, pero el guion fue muy distinto al esperado. Solo una titularidad: un partido de Scottish Cup ante Dundee. Nada más. Ni un solo minuto en Premiership y apenas una aparición desde el banquillo en el triunfo de Celtic sobre Rangers en Ibrox, también en la Scottish Cup. Demasiado poco para un jugador en plena fase de crecimiento.

Sin espacio real en los planes del equipo, Mvuka regresó a Lorient en verano. Ahora ha dado un paso más: vuelve a Bodø/Glimt, el club donde ya había brillado antes, con la intención de relanzar su carrera a base de minutos y continuidad.

«No he jugado mucho, pero siento que he ganado una buena experiencia aunque no disputara muchos partidos», explicó en declaraciones recogidas por The National. «Puedo llevarme esa experiencia conmigo. También he crecido, soy más maduro y he vuelto como un jugador mejor».

Su discurso mezcla alivio y ambición. «Es genial estar de vuelta. Me va bien y he mejorado desde la última vez que estuve aquí», asegura. No olvida lo que significó Bodø/Glimt en su primera etapa: «Tuve un tiempo bastante bueno en Glimt. Hice muchos amigos, lo pasé bien dentro y fuera del campo. Eso fue algo que tuve en cuenta a la hora de regresar».

Desde la distancia, nunca dejó de mirar hacia el norte. «He seguido a Bodø/Glimt desde que me fui y he visto que se han convertido en un equipo mucho mejor», apunta. El proyecto le seduce, y el reto europeo también: «Habría sido genial entrar en la fase de liga de la Champions League dos años seguidos. Es un buen encaje entre el club y yo».

Mvuka llega con una idea clara: necesita jugar. Bodø/Glimt, que ha dado un salto competitivo en Noruega y en Europa en los últimos años, le ofrece un contexto conocido, un vestuario que ya le abrió las puertas y un estilo de juego que potencia sus virtudes.

Después de una etapa en Celtic que se quedó en promesa incumplida, el extremo cambia la falta de minutos en Glasgow por la responsabilidad de estar a la altura en un campeón que no deja de crecer. Ahora le toca demostrar si ese “mejor jugador” del que habla puede volver a marcar diferencias donde una vez ya lo hizo.