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Inglaterra y su desafío ante Panamá en la fase de grupos

Inglaterra encara su último partido de la fase de grupos ante Panamá con el billete a octavos prácticamente sellado, pero Thomas Tuchel no puede relajarse. El resultado parece encarrilado; la enfermería, no tanto.

De la euforia al frenazo

El torneo de Inglaterra ya ha pasado por todos los estados de ánimo. Primero, la frustración: una defensa blanda ante Croacia que encendió todas las alarmas. Después, la explosión de alegría: una segunda parte de enorme autoridad, quizá los mejores 45 minutos de la selección en años, y sin duda el punto más alto de la era Tuchel hasta ahora.

Cuando el equipo parecía lanzado, llegó el bajón. El empate gris frente a Ghana enfrió el ambiente y recordó que este Mundial, por muy prometedor que parezca, no va a regalar nada. La clasificación está bien encaminada, el liderato del grupo sigue en manos inglesas y un triunfo ante Panamá sería el remedio perfecto para el resacoso sabor que dejó Ghana. En términos generales, la semana ha sido positiva. Pero el parte médico amenaza con torcer el gesto del seleccionador.

El caso Reece James, la gran preocupación

Según ha informado el periodista John Cross, Reece James es ahora mismo una seria duda y apunta a perderse el duelo ante Panamá. La inquietud no se limita al domingo: también planea sobre las eliminatorias.

James se quedó fuera de la última sesión de entrenamiento en Kansas City por un problema en los isquiotibiales, justo antes de que la expedición vuele a New Jersey. El defensa, de 26 años, ya se perdió un tramo importante de la pasada temporada por una lesión similar. La federación ha explicado que siguió un plan individual de trabajo, pero no ha puesto fecha a su regreso.

Para Tuchel, es otro dolor de cabeza en el mismo costado. Antes de empezar el torneo ya había perdido a Tino Livramento, el hombre llamado a ser su recambio natural en el lateral derecho. Ahora, el único especialista puro en esa banda vuelve a estar entre algodones.

Con todo el respeto para Panamá, hay escenarios peores para que James se pierda un partido. El rival es, sobre el papel, el más accesible del grupo y el contexto invita a la rotación. El problema aparece si esta ausencia no se queda en una simple medida de precaución.

Saka, Rice y el peaje del título con Arsenal

El parte de guerra no termina con James. Tuchel ya ha tenido que convivir desde el inicio del torneo con la baja de Bukayo Saka como titular, lastrado por un problema en el tendón de Aquiles con el que llegó concentrado. Declan Rice, por su parte, terminó renqueante el choque ante Ghana, con un vendaje visible en el gemelo, y se ha sabido que arrastra molestias desde hace meses.

Ambos llegan de una temporada demoledora con Arsenal, coronada con un título de Premier League que el club llevaba más de dos décadas persiguiendo. El éxito en el norte de Londres tiene ahora un efecto colateral en la selección: cansancio acumulado, pequeñas lesiones, gestión al límite.

Saka pelea por entrar en el once ante Panamá, pero hasta ahora Tuchel lo ha dosificado desde el banquillo. Noni Madueke dejó destellos interesantes frente a Croacia, encaró, generó peligro, pero la selección ha echado de menos la electricidad y la determinación del jugador de Arsenal. Rice, en el centro del campo, sería una ausencia todavía más estructural, aunque las informaciones apuntan a que el problema que le impidió entrenarse el jueves no reviste gravedad.

Un lateral derecho sin red

En el caso de James, cabe la posibilidad de que Tuchel hubiera optado por darle descanso igualmente ante Panamá. El historial reciente del jugador en Chelsea, plagado de contratiempos físicos, invita a mimar cada minuto. Y el partido, a priori, no es un gran examen.

El verdadero conflicto llega si la lesión se alarga. Si James no está disponible más allá de este encuentro, Inglaterra se queda sin un lateral derecho natural al nivel que exige la fase decisiva del torneo.

Las alternativas pasan por Ezri Konsa o Jarell Quansah. El primero apunta a desplazarse desde el centro de la zaga al costado derecho ante Panamá. Ambos son defensores solventes, con buena lectura y personalidad, pero su perfil dista mucho del de James o del propio Livramento. Son centrales reconvertidos, no laterales de largo recorrido. En un plan a corto plazo pueden tapar el hueco; a medio plazo, la sensación es de pieza forzada, de “clavo ardiendo” más que de solución ideal.

Todo esto resalta todavía más la decisión de Tuchel de prescindir de Trent Alexander-Arnold. Ninguno de los centrales reconvertidos encaja de forma tan natural en el rol de James como lo habría hecho el jugador de Liverpool. Djed Spence puede actuar en la derecha, pero en los últimos tiempos se ha asentado más en la izquierda pese a ser diestro. El rompecabezas no tiene piezas específicas.

Si James acaba disputando la mayoría de los minutos, las dudas se disiparán y el debate quedará en nada. Si no es así, la apuesta del seleccionador por acudir a un Mundial sin otro lateral derecho ortodoxo terminará en el centro del juicio público.

Un once con matices y un ojo en lo que viene

Ante Panamá, el once probable de Inglaterra apunta a: Pickford; Konsa, Stones, Guehi, O’Reilly; Anderson, Mainoo; Saka, Bellingham, Rashford; Kane.

Sobre el papel, suficiente para cerrar el grupo en cabeza y llegar a octavos con autoridad. Pero bajo esa alineación late la gran pregunta de estos días en la concentración inglesa: ¿cuánto más puede tensar Tuchel la cuerda física de sus titulares antes de que el Mundial le pase factura?