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Ilias Chair y la remontada de QPR en Fratton Park

Durante media hora, Fratton Park fue una fiesta. Portsmouth mandaba, tocaba, llegaba y se adelantó con un golazo. Parecía una tarde plácida en la costa sur. Luego, en un cuarto de hora salvaje, todo se vino abajo. Y allí apareció Ilias Chair para firmar una remontada que QPR llevaba 26 años esperando en este estadio: 1-3 y primer triunfo visitante ante Pompey desde mayo del año 2000.

Un inicio arrollador de Portsmouth

El plan de John Mousinho se impuso desde el pitido inicial. Con un ambiente casi perfecto —cerca de 21.000 aficionados llenando el estadio y sol de verano—, Portsmouth salió a morder.

Adrian Segecic avisó pronto con un córner que Conor Shaughnessy cabeceó fuera. Poco después, el fichaje veraniego Luke Brooke-Smith soltó un derechazo desde 25 metros que obligó al debutante Pierce Charles a blocar con seguridad.

QPR apenas olía la pelota. Su primera ocasión llegó en el minuto 12, a balón parado. Un córner mal despejado por la zaga local acabó en los pies de Chair, cuyo disparo con destino a gol fue repelido casi sobre la línea por Ebou Adams.

El dominio de Pompey tuvo premio muy pronto. En el 15’, Terry Devlin cazó el balón a unos 30 metros y dibujó un disparo enroscado perfecto al ángulo de la portería de Charles. Un auténtico misil. Ventaja merecida y Fratton Park rugiendo.

Para QPR, el panorama empeoró aún más cuando Boy Kemper, debutante en la liga, tuvo que retirarse lesionado a los 20 minutos. Y el golpe pudo ser definitivo poco después: Abu Kamara se quedó a centímetros de empujar en el segundo palo un centro envenenado de Zak Swanson. La grada se lo estaba pasando en grande. El equipo también.

Segecic, muy activo, aprovechó un sutil toque de cabeza de Colby Bishop para internarse y poner un centro que Brooke-Smith no logró conectar bien. Más tarde, el propio Segecic se plantó ante Charles tras un pase filtrado de Kamara, pero su disparo se marchó cruzado, presionado por Jake Clarke-Salter.

Parecía cuestión de tiempo que llegara el 2-0. Llegó, sí. Pero en la otra portería.

Chair despierta a QPR y lo cambia todo

Contra todo pronóstico, QPR empató en su mejor momento… que en realidad no lo era. El gol llegó “contra el juego”, pero con una frialdad quirúrgica.

A 12 minutos del descanso, Harvey Vale encontró espacio por la izquierda y colgó un centro tenso al corazón del área. La defensa de Portsmouth se quedó clavada y Chair, completamente solo, solo tuvo que estirar la pierna para empujar a bocajarro el 1-1. Un toque sencillo, un castigo enorme para los locales.

El impacto fue inmediato. Fratton Park se silenció. Portsmouth dudó. QPR olió la sangre.

Siete minutos después, el estadio se quedó helado. Koki Saito recibió justo dentro del área y se animó con un disparo que no parecía especialmente peligroso. Pero el balón tocó primero en Devlin, luego en Rocco Shein y descolocó por completo a Nicolas Schmid. De 1-0 cómodo a 1-2 surrealista en un suspiro. El desconcierto en la grada era total.

La remontada no se detuvo ahí. En el añadido del primer tiempo, la defensa local volvió a descomponerse. Amadou Mbengue ganó línea de fondo y puso un centro raso al área pequeña. De nuevo, Chair atacó el espacio con determinación y, otra vez con un remate sencillo, firmó el 1-3. Tres goles de QPR en 15 minutos, todos nacidos de errores graves atrás. Mousinho lo resumiría luego con crudeza: su equipo se “desmoronó” tras el 1-1.

Portsmouth reacciona tarde; QPR gestiona con oficio

Tras el descanso, Portsmouth intentó agarrarse al partido. La ocasión más clara llegó a los 10 minutos de la reanudación, y fue un regalo de QPR. Pierce Charles entregó el balón directamente a Kamara en la frontal, dejándole media portería abierta. Pero el atacante definió flojo, al cuerpo del guardameta, desperdiciando una oportunidad de oro para meterse de nuevo en el encuentro.

El susto espabiló a los de Julien Stephan, que manejaron con madurez la siguiente media hora. Orden, posesiones largas, faltas tácticas cuando tocaba y la amenaza constante de un Chair en estado de gracia.

El marroquí rozó el hat-trick en una acción que habría cerrado definitivamente la tarde. Se plantó en el área y sacó un disparo duro al primer palo, pero Schmid respondió con una parada clave con las piernas. Fue el último gran aviso de un jugador que se marchó como hombre del partido.

Mousinho movió el banquillo buscando una reacción. Josh Murphy aportó chispa, pero no puntería. El extremo mandó un disparo a la parte exterior de la red y luego firmó dos balones peligrosos que cruzaron el área pequeña sin encontrar rematador. Intento, sí. Sensación real de remontada, no.

QPR, mientras tanto, se mantuvo fiel al plan. Stephan destacó después la calma de sus jugadores y su capacidad para no perder la cabeza tras el mal inicio. Su único lamento: no haber aprovechado alguna de las ocasiones del segundo tiempo para sentenciar con un cuarto tanto.

Un aviso serio de QPR y un toque de atención para Pompey

Cuando Mousinho habló de un partido “extraño”, no exageraba. Su equipo fue muy superior durante 25 minutos, pero se desplomó en cuanto encajó el 1-1. La energía se evaporó, las decisiones se torcieron y la zaga se convirtió en un problema recurrente. “Nos dimos demasiado trabajo que hacer”, admitió el técnico.

En el otro banquillo, Stephan se marchó satisfecho. QPR sobrevivió a un inicio asfixiante, perdió por lesión a un debutante, remontó en un campo históricamente hostil y supo sufrir cuando tocó. Y lo hizo con un protagonista claro: un Chair decisivo, inteligente en el área y con la personalidad suficiente para cambiar la historia de una tarde que parecía escrita desde muy pronto.

Veintiséis años después, QPR vuelve a ganar en Fratton Park. La pregunta ahora es si esta remontada será solo una anécdota estadística… o el primer gran aviso de que este equipo está preparado para algo más que sobrevivir esta temporada.

Ilias Chair y la remontada de QPR en Fratton Park