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Hull City desafía a Chelsea en Stamford Bridge

Mientras Fulham frenaba a Liverpool, otro guion inesperado se escribía en el oeste de Londres. En Stamford Bridge, Hull City volvió a desafiar la lógica y las apuestas, arrancando un punto a un Chelsea que venía goleando a todo el que se le ponía delante. El arranque de temporada de los Tigers en la 2026/27 ya roza lo increíble: siguen invictos… y esta vez no fue casualidad.

El tridente funciona, aunque sin fiesta de puntos

En ataque, Chelsea sí ofreció lo que se esperaba. Y, para los mánagers de Fantasy, el guion fue casi perfecto… aunque con menos pólvora de la prometida.

No hay debate ahora mismo: si alguien quiere triplete de jugadores de Chelsea, los nombres salen solos. Morgan Rogers (£7.7m), Cole Palmer (£9.7m) y Joao Pedro (£7.8m) volvieron a responder. No hubo la lluvia de puntos que sugería la visita de Hull, sobre todo para quienes llevaron el brazalete (o el Triple Capitán) a Palmer, pero los tres sumaron retornos ofensivos.

El partido empezó con una combinación marca de la casa: Joao Pedro encontró a Rogers, y el atacante fusiló para el 1-0 temprano. Después, cuando Chelsea ya se veía contra las cuerdas, fue Palmer quien apareció por la derecha y puso un centro raso para que Joao Pedro empujara el 2-2 y evitara un bochorno mayor.

Al cierre, el balance Fantasy no fue malo: ocho puntos para Palmer, cinco para Rogers y 12 para Joao Pedro. Lo llamativo es que, pese a los retornos, no fue una avalancha de ocasiones. El propio Palmer apenas regaló una gran oportunidad más a Rogers en el tramo final. Y los números de Joao Pedro hablan claro: su gol y su asistencia llegaron de su único disparo y su único pase clave del encuentro.

Eficacia máxima arriba. Problema: todo lo bueno que genera este Chelsea con balón, lo diluye atrás.

Un ataque de élite, una defensa en caída libre

Los datos ya no se pueden maquillar. El tridente ofensivo suma 14 retornos de ataque en solo cuatro jornadas. Detrás de ellos, el castillo tiembla.

Hull no solo plantó cara. Superó a Chelsea en goles esperados y, lo más llamativo, con holgura. Es la primera vez en toda la temporada que los Tigers consiguen eso en un partido de Premier League. Y lo hicieron en Stamford Bridge.

Xabi Alonso no se escondió tras el pitido final. El técnico fue directo: su equipo ataca mejor de lo que defiende y la dinámica de goles encajados le preocupa. Habló de dureza, de competitividad, de balones largos, de jugadas a balón parado. De una defensa que, hoy por hoy, no está a la altura del resto del proyecto.

Las rotaciones tampoco ayudan. El sábado, Maxence Lacroix (£6.0m) se quedó en el banquillo. Con ello, solo un defensor de Chelsea, Jorell Hato (£4.5m), había sido titular en las cuatro primeras jornadas. Y ni siquiera él aguantó: fue sustituido al descanso tras una primera parte para el olvido.

El lío no es solo de nombres, también de dibujo. Alonso apostó por el 4-2-3-1 que ya había probado en pretemporada y el equipo se deshilachó. Hull generó el doble de ocasiones claras: cuatro por solo dos de los locales. Demasiado castigo para una zaga que ya venía señalada por las estadísticas de grandes ocasiones concedidas en este inicio de curso.

Quien tenga a Kevin Schade (£6.0m) o Igor Thiago (£7.9m) para la Jornada 5 puede respirar tranquilo. Hoy, atacar a Chelsea no parece una mala idea.

Hull, sin complejo y sin techo (de momento)

No fue un 0-4 como el que ya vivió Londres ante Hull en otro tiempo, pero para el recién ascendido supo casi igual. El idilio con las casas de apuestas continúa: semana tras semana, los Tigers desafían los pronósticos. ¿Es el típico arranque brillante de un nuevo en la categoría, desatado por la falta de presión? ¿Acabarán cayendo hacia la media con el paso de los meses? Probablemente sí a ambas preguntas. Lo que ya no admite discusión es que están muy lejos de ser el equipo flojo que muchos dibujaron en verano.

Tienen, además, un arma silenciosa en el banquillo. Sergej Jakirovic se está ganando un nombre en la Premier. Sus ruedas de prensa son pequeñas clases de táctica, aderezadas con un humor seco que engancha. En el césped, su equipo muestra personalidad.

Hasta ahora, Hull había demostrado saber sufrir, defender bajo y aguantar asedios. En Stamford Bridge enseñó otra cara: la de un equipo que, cuando huele debilidad, se suelta arriba.

Durante la primera media hora, apenas tocaron la pelota. Parecía el guion esperado. Pero entonces apareció Mohamed Belloumi (£5.0m). Una volea tremenda, medio campo enmudecido y, de golpe, un equipo entero creyendo que podía.

Desde ahí, Hull se soltó. El propio Belloumi asistió con sutileza a Lewis Coyle (£4.0m) para un disparo que acabó bloqueado. Poco después, el extremo argelino firmó el 1-2 con un tiro desviado que descolocó a la zaga local. Y aún hubo más: Oli McBurnie (£5.5m) dispuso de una ocasión enorme en la segunda parte, al igual que el suplente Mohamed Ali-Cho (£5.0m), ambos frenados por intervenciones decisivas. Si McBurnie marca, el partido se pone 1-3 y el relato cambia por completo.

El mapa de xG de Hull retrata un equipo que no vino a hacer turismo. Varias ocasiones de alta calidad, presencia constante en el área rival y una sensación clara: no fue un empate de casualidad.

La próxima parada es Newcastle United. Que vayan tomando nota en Tyneside.

El golpe de Mendy y el plan B en la zaga

No todo fue alegría para Hull. Nobel Mendy (£4.1m) salió mal parado de un choque de cabezas con Joao Pedro y tuvo que ser sustituido en el minuto 58. Todavía no ha logrado completar 70 minutos en un partido de liga este curso, y esta vez el motivo preocupa más.

Jakirovic fue tajante: se trata de una conmoción cerebral, el jugador fue enviado al hospital para un escáner y el técnico ya da por segura su ausencia. “Mendy estará fuera, 100%. Así que necesitamos encontrar un nuevo jugador”, explicó.

La buena noticia para los Tigers es que Lucas Herrington (£4.0m) ha dejado muy buenas sensaciones cuando ha tenido que entrar. Todo apunta a que se integrará en la línea defensiva sin grandes traumas.

En la retaguardia, Semi Ajayi (£4.2m) rozó el gol con un cabezazo al larguero y John Egan (£4.1m) volvió a sumar en ese perfil de defensor que, jornada tras jornada, va rascando puntos en silencio.

Hull sale de Stamford Bridge con un punto, confianza multiplicada y un mensaje claro para la Premier: no ha venido a cumplir el expediente. La pregunta ya no es si se mantendrá en la categoría. Es cuánto tiempo tardarán los rivales en dejar de subestimarlo.