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Derbi entre Millwall y West Ham: viejos rencores resurgidos

El sol de septiembre cae limpio sobre The Den, pero el ambiente no tiene nada de apacible. Catorce años después, Millwall y West Ham vuelven a cruzarse en liga y el viejo odio entre orillas del Támesis se palpa incluso antes del pitido inicial.

Alex Neil ha llegado con una decisión fuerte bajo el brazo: cambia la portería. Max Crocombe se queda fuera y el recién llegado Filip Marschall, fichado de Stevenage en el último día de mercado, recibe su primera titularidad liguera con la camiseta de los Lions. El habitual No1, Lukas Jensen, sigue lesionado. El resto, el mismo once que empató 2-2 ante Middlesbrough el martes.

En el otro banquillo, Nuno Espírito Santo solo toca una pieza del equipo que destrozó 6-0 a Wrexham en Championship la pasada jornada. Joel Veltman cae por lesión y entra Kyle Walker-Peters, que ya firmó dos asistencias saliendo desde el banquillo en ese partido. Un cambio mínimo para un bloque que llega lanzado.

Calma tensa en The Den

El camino hacia el estadio, desde London Bridge hasta South Bermondsey, engaña. Calles tranquilas, un viaje sin sobresaltos. Pero por dentro The Den empieza a rugir. Desde la zona de acceso al fondo norte, dividido esta temporada en dos niveles para aficiones local y visitante, llegan oleadas de ruido que rompen la aparente calma.

Los jugadores de West Ham salen a calentar y el estadio despierta del todo. Jarrod Bowen encabeza la carrera, aplaude a los aficionados desplazados al fondo lejano. Muchos aún no han entrado, pero la sensación es clara: esto no es un partido más. Es el 100º duelo entre estos rivales del este de Londres y el primero desde febrero de 2012. Demasiado tiempo para una rivalidad como esta.

Los recuerdos pesan. Para los hinchas de Millwall, catorce años rumiando aquella derrota 2-1 en el viejo Upton Park, cuando West Ham se llevó el derbi pese a jugar 81 minutos con diez por la tempranísima roja a Kevin Nolan. Pero hay otro dato que alimenta la fe local: los Lions no pierden en casa ante West Ham desde diciembre de 1988.

Un inicio de alta tensión: Millwall golpea primero… casi

El balón echa a rodar y Millwall intenta marcar territorio por la izquierda. Zak Sturge se atreve pronto: roba la pelota a Jarrod Bowen, se lanza con potencia por la banda y fuerza el primer córner del partido para los locales. The Den se levanta. Es un aviso.

La presión sigue cayendo sobre el costado de West Ham. Lyndon Dykes se busca la vida y saca una falta barata a Kyle Walker-Peters cerca de la línea de cal. El balón parado se convierte en arma. Jenson Metcalfe, muy activo, pone un centro peligroso, pero el árbitro detecta una falta en ataque de un jugador de Millwall y el alivio cae del lado visitante.

Metcalfe vuelve a aparecer, esta vez con la primera ocasión clara. Millwall combina por la izquierda, la pelota llega al excentrocampista de Bradford, que se perfila a unos 20 metros. Tiene tiempo, tiene espacio… y se precipita. El disparo sale mordido y acaba mansamente en las manos de Mads Hermansen, guardián del arco de los Hammers. Una oportunidad desperdiciada. La sensación, no obstante, es que la tormenta está por llegar.

Dos rachas opuestas, un mismo escenario

El contexto de la tarde añade una capa más de dramatismo. Millwall encadena solo una victoria en sus últimos cinco encuentros. El equipo empieza a tropezar justo cuando el calendario aprieta y el derbi exige carácter. La pregunta resuena entre los suyos: por qué los Lions han empezado a tambalearse.

Al otro lado, West Ham llega en plena escalada. Tras un arranque irregular, el equipo ha encadenado cuatro triunfos ligueros seguidos, coronados por el 6-0 a Wrexham. Si hoy gana en The Den, firmará cinco victorias consecutivas en liga por primera vez desde febrero de 2006. No es solo un derbi, es una oportunidad para confirmar que el proyecto de Nuno ha dejado atrás las dudas iniciales.

La grada lo sabe. Cada balón dividido se celebra como un gol, cada falta se discute como si fuera un penalti. Y todo esto con 0-0 en el marcador.

Cardiff pega primero, Charlton se aturde

Mientras en Londres se mastica el derbi, en Cardiff el guion arranca a toda velocidad. Cardiff City, tan necesitado de buenas noticias, golpea pronto ante Charlton Athletic.

La jugada nace de una combinación brillante. Chris Willock se mete hacia dentro, Jack Moylan recibe, gira y filtra un pase al espacio para el talismán Yousef Salech. El delantero no se queda ahí: devuelve la pared, pone el balón en carrera para el propio Moylan, que llega lanzado y define con calma, raso y colocado, ante Arthur Okonkwo. 1-0 para los Bluebirds.

El gol sabe a alivio en la capital galesa. Cardiff llega a esta jornada con un dato tan extraño como frustrante: es el equipo con más tiros a puerta de toda la Championship, pero aún no ha ganado en liga. Para colmo, arrastra una derrota durísima ante Bolton Wanderers, encajada en el tramo final del último partido.

Nathan Jones, en cambio, había armado un Charlton de racha perfecta tras tres jornadas, pero el equipo se ha secado: no marca desde hace casi cinco horas de juego. Hoy repite el mismo once que la semana pasada, igual que Brian Barry-Murphy en Cardiff. Dos equipos que no quieren tocar nada… pero uno de ellos ya va por delante.

En este escenario, el regreso de Karlan Grant a Cardiff añade morbo. El atacante, ahora de nuevo en Charlton Athletic tras su vuelta este verano, ya sabe lo que es marcar con los Bluebirds: firmó seis tantos cedido desde West Brom en la temporada 2023-24. Frente a él, otro viejo conocido: Krystian Bielik, ahora central de Cardiff, se mide a un antiguo club.

Stoke se afirma, Sheffield United se descompone

Lejos de Londres y Gales, el Bet365 Stadium ofrece otro tipo de tensión. Stoke City repite once y abraza la estabilidad. Lamine Cisse se prepara para su 150ª aparición como profesional, símbolo de un bloque que ha sobrevivido a un inicio turbulento y empieza a parecer el aspirante al ascenso que muchos imaginaban tras un mercado de fichajes potente. En el banquillo esperan Sam Gallagher y Junior Tchamadeu, ya en fase de recuperación de sus lesiones.

El contraste con Sheffield United es brutal. El club llega revuelto por problemas extradeportivos que han golpeado de lleno su planificación de fichajes. La eliminación en Carabao Cup ante Fleetwood Town, de League Two, ha encendido aún más los ánimos. Chris Wilder salió de ese partido visiblemente enfadado con los jugadores que, a su juicio, no aprovecharon su oportunidad. El mensaje ha calado: parece que la confianza del técnico en parte de su plantilla se ha resquebrajado, igual que la de la afición en la propiedad.

Aun así, Wilder mantiene la fe en Rhys Norrington-Davies, pese al gol en propia puerta que le condenó en la Copa. Hoy es titular en uno de los dos cambios en el once, junto a Jamal Baptiste, que entra por Sam McCallum y Mark McGuinness. Tahith Chong vuelve a la convocatoria y espera su momento desde el banquillo.

Sheffield United viaja a un Stoke en crecimiento, a un estadio que no perdona dudas. Y las dudas, ahora mismo, sobran en el lado Blade.

“God’s country” espera su veredicto

En Cardiff, el relato de la temporada se escribe a golpes de paradoja. Más tiros a puerta que nadie, cero victorias. Charlton, tres triunfos de tres para arrancar… y después un apagón ofensivo casi absoluto. El propio Nathan Jones ha recordado estos días cuánto disfruta regresar a lo que él llama “God’s country”. Hoy, sin embargo, el recibimiento puede ser menos cálido si su equipo no reacciona al gol temprano de Moylan.

Las preguntas flotan en el aire en cada estadio: ¿podrá Millwall derribar a un West Ham en plena racha y proteger una racha en casa que dura desde 1988? ¿Romperá por fin Cardiff su maleficio liguero? ¿Hasta dónde se hundirá Sheffield United si sale mal parado de Stoke?

Las respuestas no llegarán con calma. Llegarán entre gritos, choques y decisiones valientes. Como siempre, cuando el fútbol de rivalidad se adueña del fin de semana.