Daniel Maldini: de héroe a escándalo en 12 horas
La noche del sábado lo elevó. La madrugada del domingo lo golpeó de frente.
Daniel Maldini, héroe de Cagliari en Bérgamo con el penalti decisivo en la victoria 2-1 ante Atalanta, se ha visto envuelto en un grave caso de conducción bajo los efectos del alcohol tras un aparatoso accidente de tráfico en Milán.
Del punto de penalti al parte policial
Horas antes, el hijo de la leyenda de Milan, Paolo Maldini, había firmado una de las noches más importantes de su joven carrera: gol desde los once metros, triunfo vital para Cagliari y sensación de despegue definitivo para uno de los nombres llamados a marcar el futuro del fútbol italiano.
Pero a las 5:15 de la madrugada del domingo, en las calles de Milán, el relato cambió de golpe. Su Porsche Carrera colisionó con otro vehículo, en un choque que dejó seis heridos leves, entre ellos el propio jugador de 24 años. Todos fueron atendidos, y Maldini pasó por el hospital para someterse a pruebas antes de recibir el alta ese mismo día.
Alcohol por encima del límite y carnet retirado
Los primeros datos difundidos por la policía local y citados por Reuters son contundentes. El primer test de alcoholemia realizado en el lugar del accidente arrojó una tasa de 0,91 gramos por litro de sangre. El segundo, 0,89. En Italia, el límite legal se sitúa en 0,5 gramos por litro.
Casi el doble.
Ante ese resultado, las autoridades procedieron de inmediato a suspenderle el permiso de conducir. El caso abre ahora un frente legal y ético para un futbolista que vive bajo el foco constante del apellido que porta.
Maldini también fue sometido a un test de drogas. Cagliari confirmó este lunes que el resultado fue completamente negativo y subrayó que el jugador se incorporará con normalidad a los entrenamientos de cara a los próximos compromisos.
Desde el entorno de seguridad italiano, citado igualmente por Reuters, se matiza que los resultados oficiales y definitivos de las pruebas toxicológicas realizadas por la policía tardarán todavía entre tres y cuatro días en estar disponibles.
Un apellido pesado, un presente en entredicho
Formado en Milan y con pasos posteriores por Atalanta y Lazio antes de asentarse en Cagliari, Daniel Maldini estaba construyendo, a los 24 años, un perfil propio más allá del gigantesco legado de su padre, uno de los defensores más grandes de la historia.
Cuenta ya con seis internacionalidades con Italia y era señalado como uno de los talentos emergentes del país. El penalti en Bérgamo parecía encajar a la perfección en esa narrativa ascendente.
Hoy, sin embargo, el foco se ha desplazado del césped al asfalto de Milán. El apellido Maldini vuelve a ocupar titulares, pero por un motivo muy distinto. La pregunta ya no es qué techo tiene el jugador, sino cómo gestionará este golpe en plena fase de crecimiento deportivo.






