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Cucurella celebra su debut en el Bernabéu

Marc Cucurella por fin pisó el césped del Santiago Bernabéu como jugador del Real Madrid y la noche rozó la perfección. Triunfo, exhibición de Kylian Mbappé, el trofeo del Mundial de Clubes ante la afición y su familia en la grada. Todo encajaba. Todo menos una cosa: su estado físico todavía no está donde él quiere.

Un estreno soñado, con una cuenta pendiente

El lateral aún no ha sido titular en ninguno de los dos primeros partidos oficiales del curso y no lo esconde. La pretemporada irregular le ha pasado factura y le obliga a ir a remolque en cuanto a ritmo competitivo. Él mismo lo reconoce, sin rodeos, en los medios oficiales del club.

“Paso a paso. Está claro que no tuvimos mucha pretemporada, pero poco a poco me voy encontrando mejor. Estamos haciendo un gran trabajo. La temporada es larga y el míster sabe gestionar muy bien al equipo. Esa es una de sus virtudes”, explica, consciente de que su puesta a punto será gradual y de que necesitará paciencia, propia y ajena.

La noche, sin embargo, le regaló lo que cualquier futbolista sueña desde niño: debutar en el Bernabéu con la camiseta del Real Madrid en un partido grande y con el estadio entregado. Cucurella no disimula su felicidad.

“Una noche perfecta, no se puede pedir más. Enseñar el trofeo del Mundial de Clubes a la afición fue un momento muy especial. Luego, durante el partido, hicimos un gran trabajo. Nos enfrentamos a un gran equipo. Nos lo pusieron difícil, pero el equipo hizo un excelente partido”, subraya el defensa.

Familia en la grada y un mensaje al futuro

Más allá del resultado, el encuentro tuvo un peso emocional enorme para el catalán. Por primera vez, su familia estuvo en el estadio para verle jugar como local en el coliseo blanco. Ese detalle convierte el recuerdo en algo todavía más profundo.

“Muy especial. Fue muy emocionante. Un día muy importante, la primera vez que mi familia estaba aquí en el estadio para verme. Estoy muy feliz y ojalá haya más noches como esta. Me sentí un privilegiado. No muchos reciben este tipo de cariño y pueden enseñar un trofeo tan importante en este estadio. Estoy muy feliz por el cariño que he recibido y seguiré trabajando duro porque esto solo acaba de empezar”, afirma.

El objetivo es claro: consolidarse en el once inicial a lo largo de la temporada 2026-27. El contexto le empuja, la competencia le obliga y el escenario le inspira. Pero él sabe que el camino pasa por encadenar minutos, ganar frescura y sostener el nivel que exige el club.

La noche de Mbappé, el arma definitiva

En medio de la emoción personal de Cucurella, hubo un nombre que lo eclipsó todo: Kylian Mbappé. El francés firmó un hat-trick demoledor ante la defensa de la Real Sociedad y convirtió una noche importante en un aviso al resto del continente.

La presencia del delantero cambia partidos, defensas y planes. El propio Cucurella lo ve cada día y lo resume con una claridad que no necesita adornos.

“Es un jugador decisivo y es un privilegio tenerlo de nuestro lado. Ojalá siga marcando más goles. Este no será su último hat-trick de la temporada. Con él enchufado, el equipo es mucho más peligroso y estoy feliz por él”, apunta el lateral.

Mientras Mbappé ya marca el paso del ataque blanco, Cucurella se prepara para ganar el suyo en la banda izquierda. La noche en el Bernabéu le dejó una imagen imborrable y un recordatorio contundente: el escenario ya es suyo, ahora le toca al cuerpo ponerse a la altura de la camiseta.