Cristian Volpato: segundo test positivo por cocaína y futuro incierto
El nombre de Cristian Volpato ha pasado en pocas semanas de ser sinónimo de irrupción estelar con los Socceroos a ocupar los titulares por motivos muy distintos. El joven talento de 22 años ha dado positivo por cocaína en una segunda muestra tras un control de carretera en el Anzac Bridge de Sídney, un episodio que abre un frente incómodo para el fútbol australiano y para su propio futuro inmediato.
La noticia fue revelada por The Sydney Morning Herald, que citó a un portavoz de Football Australia: “Estamos buscando una verificación independiente” sobre el caso. La confirmación oficial llegó después, a través de la policía de Nueva Gales del Sur.
La noche del Anzac Bridge
Los hechos se remontan al 21 de julio. Esa noche, Volpato fue detenido mientras conducía un BMW sobre el Anzac Bridge, tras haber asistido a una fiesta en el CBD de Sídney. Según la policía, el jugador fue sometido a un test de drogas en carretera que “presuntamente arrojó un resultado positivo para cocaína”.
A partir de ahí, el procedimiento siguió su curso. “Se tomó una segunda muestra de fluido oral para un análisis más detallado”, añadió el comunicado policial. Esa segunda prueba ha vuelto a resultar positiva.
Tras las pesquisas, el 1 de septiembre de 2026 las autoridades emitieron una Traffic Infringement Notice contra un hombre de 22 años —identificado como Volpato— por “conducir un vehículo de motor con droga ilícita presente en fluido oral”, sanción que conlleva una multa de 722 dólares.
La defensa de Volpato: “Nunca ha tocado cocaína”
El entorno del jugador niega tajantemente cualquier consumo voluntario. Su abogado, Paul McGirr, explicó al Herald que estudian recurrir la multa, apoyándose en la versión que mantiene el futbolista.
“Nuestro cliente nunca ha tocado cocaína y niega enérgicamente haberla consumido jamás”, declaró McGirr. Según el mismo medio, Volpato ha comentado a personas de su círculo cercano que cree que esa noche le pudieron haber echado algo en la bebida.
Mientras la vía legal se abre paso, el expediente disciplinario y la investigación federativa se mueven en paralelo. Y el tiempo corre, tanto para el jugador como para los Socceroos.
Velocidad, sanción y vuelo a Italia
La noche del 21 de julio ya había dejado otro problema para Volpato. Su permiso internacional de conducir fue suspendido durante seis meses después de ser sorprendido circulando casi 50 km/h por encima del límite de velocidad. Fue detenido dos veces en el mismo punto, en una sola noche, al cruzar el puente con el BMW.
Al día siguiente de ser acusado, el atacante tomó un vuelo rumbo a Italia para reincorporarse a su club, Sassuolo, en la Serie A. Sobre el césped, su inicio de temporada había sido prometedor: dos goles en los primeros cinco partidos de liga. Pero el impulso se frenó en seco el pasado fin de semana con una lesión en los isquiotibiales.
La combinación de problemas físicos y el caso abierto por dopaje en carretera dibuja un escenario complejo para un futbolista al que hace apenas unos meses se le abrían todas las puertas.
Popovic, prudente y a la espera
El seleccionador de los Socceroos, Tony Popovic, se ha visto obligado a gestionar el caso con cautela. A las dudas deportivas por la lesión se suma ahora un asunto extradeportivo que amenaza con dejar fuera a una de las piezas más ilusionantes de la nueva generación.
“Estos jóvenes, les pasan cosas y puedes quedar atrapado en algo que tenemos que analizar”, señaló Popovic en rueda de prensa el martes. “Hay un proceso en marcha en este momento sobre eso, y tenemos que seguir ese proceso”.
Con partidos ante Brasil en Queensland programados para finales de mes, todo apunta a que Volpato no entrará en los planes del técnico. La lesión ya era un obstáculo serio; el contexto disciplinario lo convierte casi en una imposibilidad.
De héroe mundialista a caso delicado
Volpato fue una de las revelaciones de la campaña mundialista de Australia a principios de año. Su decisión de rechazar a Italia para comprometerse con los Socceroos fue celebrada como un golpe de autoridad del fútbol australiano en la batalla por los talentos de doble nacionalidad. Se le señalaba como una de las grandes esperanzas del país.
Hoy, la narrativa ha cambiado de tono. No se discute su talento, pero sí el entorno que lo rodea y las decisiones que han marcado los últimos meses. Entre una sanción de tráfico, un doble positivo por cocaína en test de fluido oral y una lesión muscular, el camino que parecía despejado se ha llenado de interrogantes.
El balón, de momento, ya no está en sus pies, sino en manos de abogados, federativos y médicos. La pregunta es clara: ¿podrá Cristian Volpato reconducir este punto de inflexión y volver a ser el símbolo del futuro que Australia creyó encontrar?






