Chelsea y la lección del empate ante Aston Villa
Durante buena parte del estreno liguero, Chelsea tuvo el partido exactamente donde lo quería: el balón, el control, las ocasiones. Faltó lo esencial. El gol que cerrara la historia. Aston Villa aguantó, resistió y castigó tarde, con un empate 1-1 que se sintió como derrota en Londres.
Alyssa Thompson fue el símbolo de esa sensación agridulce. Titular, activa, incisiva, cayendo a los espacios correctos, atacando la espalda de la defensa. Llegó. Se mostró. Pero no remató la faena. Las oportunidades que en otros días acaban en la red esta vez se quedaron en casi.
Para Chelsea, la ecuación es clara: necesita que Thompson convierta ese volumen de apariciones en el área en goles. Y los necesita ya. Sin Millie Bright, Guro Reiten ni Sam Kerr, el vestuario ha perdido jerarquía, gol y referencias. En su lugar se abre un hueco enorme… y una presión proporcional para la joven atacante.
Thompson no parte de cero. En su primera campaña ya dejó huella: fue la máxima goleadora del equipo en liga con siete tantos y se ganó un sitio en el once. Ese fue el cimiento. Ahora llega la parte difícil: crecer cuando el contexto cambia, cuando las veteranas ya no están para cargar con el peso y el foco se desplaza hacia ella.
Su progresión no se limita a Inglaterra. Con la USWNT, Thompson se ha asentado en la banda derecha, aportando profundidad y pegada. Lleva cuatro goles con la selección y cada ventana internacional refuerza su candidatura para los próximos clasificatorios. El mensaje es evidente: ya no es una promesa, es una pieza real en el plan.
El siguiente paso en Chelsea es el que separa a las buenas delanteras de las decisivas: transformar esas posiciones peligrosas en tantos que definan partidos. El equipo la necesita como finalizadora, no solo como generadora de amenazas.
Sam Coffey, regreso y punto de partida
El arranque de la temporada tuvo otro foco estadounidense en Inglaterra. Para Sam Coffey, el fin de semana inaugural no iba de brillo, sino de volver a pisar el césped. Después de que una lesión de rodilla cortara en seco su anterior campaña en la WSL y la dejara fuera de los amistosos de junio con la USWNT, la centrocampista por fin regresó.
Lo hizo en la victoria 3-1 de Manchester City ante Birmingham City. Coffey entró en el minuto 73, sustituyendo a Laura Blindkilde Brown, y sumó sus primeros minutos oficiales tras un tramo complicado de adaptación y parón físico. No fue una aparición larga, pero sí significativa: un paso firme después de un inicio interrumpido en Inglaterra.
Coffey aterrizó en City procedente de Portland Thorns a mitad de la pasada temporada. Con el paso de las jornadas fue ganando peso en el centro del campo mientras el equipo peleaba por el título de la WSL. Ahora, con la rodilla recuperada, tiene la oportunidad de retomar ese crecimiento y consolidarse como una pieza estable en la sala de máquinas.
Su vuelta también trae alivio al otro lado del Atlántico. Emma Hayes echó de menos un ancla fiable en el mediocentro defensivo de la USWNT en el duelo ante Brasil. Sin Coffey, la selección perdió una opción de confianza para proteger la zaga y dar equilibrio. Volver a competir es el primer peldaño; encontrar de nuevo su ritmo y su mejor versión puede devolverla al corazón del plan de Hayes.
Emily Fox, la garantía silenciosa de Arsenal
Hay futbolistas que rara vez bajan de un notable. Emily Fox es una de ellas. Con la camiseta de Arsenal o con la de la USWNT, su juego transmite una serenidad que contagia a quienes la rodean. El estreno de liga del domingo siguió el mismo guion.
Fox arrancó como lateral en su posición habitual y ayudó a que las Gunners se llevaran los tres puntos con un 1-0 ante Brighton & Hove Albion. El equipo se plantó con una línea defensiva muy alta, dispuesto a recuperar arriba y castigar cada pérdida rival con transiciones rápidas.
Desde su llegada a Arsenal en 2024, Fox se ha convertido en una presencia fiable en las dos áreas. Cumple atrás, se suelta adelante, elige bien cuándo incorporarse al ataque y cuándo asegurar la espalda. No firma los partidos más vistosos, ni acapara portadas, pero precisamente ahí reside gran parte de su valor: rinde, suma y rara vez se equivoca en grande.
No fue un debut de temporada cargado de fuegos artificiales. Fue, simplemente, otro día en la oficina para una lateral que ha hecho de la regularidad su sello.
Phallon Tullis-Joyce, un inicio abrupto y un reto mayor
El estreno de Phallon Tullis-Joyce en esta WSL duró muy poco tranquilo. Apenas unos minutos. La guardameta de Manchester United respondió con varias intervenciones tempranas, pero en el minuto 8 llegó el primer golpe: un córner mal defendido, un desajuste en su colocación y un cabezazo de Alanna Kennedy para adelantar a London City Lionesses.
El partido se le complicó a United y nunca terminó de recomponerse del todo. Y cuando parecía que al menos podía rescatar algo en el tramo final, otra desconexión atrás resultó letal. En el 82, un marcaje deficiente dentro del área dio a Daniëlle van de Donk el espacio justo para un remate tan ingenioso como doloroso: un toque de espaldas que selló el 2-1 definitivo.
La derrota dejó a Tullis-Joyce y a todo el bloque con una lista evidente de tareas pendientes. Ajustes defensivos, concentración en las jugadas a balón parado, coordinación entre portera y zaga. Demasiados detalles sueltos para un equipo que aspira a estar arriba desde el primer día.
Para Tullis-Joyce, el peso del curso va más allá de Old Trafford. Se juega algo mayor: su candidatura al puesto de guardameta titular de la USWNT. Bajo palos ofrece reflejos y capacidad de parada, pero todavía tiene que pulir dos aspectos clave para convencer del todo a Emma Hayes: el juego con los pies y la distribución bajo presión.
Ahí se juega buena parte de su futuro inmediato. Una temporada sólida con United, mostrando que puede ser tan segura con el balón en los pies como lo es bajo el larguero, puede marcar la diferencia entre ser la número uno de la selección o ver los grandes torneos desde el banquillo.






