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Celtic mantiene el pleno pero deja dudas tras victoria

Martin O’Neill se marchó de Perth con más preguntas que respuestas. Celtic suma seis victorias de seis en la Premiership escocesa, pero el 1-0 ante St Johnstone dejó al técnico veterano incómodo, casi desconcertado, con la imagen de su equipo.

Un once retocado y pocas certezas

O’Neill se atrevió con un experimento serio. Debut del cedido Sam Johnstone en la portería, primera titularidad para Oliver Sorensen en el centro del campo, minutos poco habituales para el central Dane Murray y regreso al once de Sebastian Tounekti y Kasper Hogh. Cinco cambios de golpe en un campeón que, sobre el papel, ya debería empezar a carburar.

El plan era claro: rotar, “jugar” con piezas y posiciones para llegar a una semana gigantesca con más fondo de armario y más respuestas. No las obtuvo.

El único gol, obra de Mika Baur, su primer tanto con el club, maquilló una actuación que dejó a O’Neill incómodo. “Realmente no estoy seguro de qué pensar”, confesó a BBC Sport Scotland. A Sky Sports fue aún más directo: “Todavía estamos muy por debajo del nivel”.

La victoria mantiene el pleno liguero, pero no calma las dudas en la antesala de un tramo brutal del calendario: estreno en la Europa League ante Ferencvaros el jueves, doble duelo contra Rangers —Premier Sports Cup el domingo y liga una semana después— y un equipo que aún no parece armado del todo.

La apuesta sin Camilo Duran

En ese contexto, la alineación sorprendió. O’Neill insistió antes del partido en la importancia del choque en McDiarmid Park para la defensa del título. Y, aun así, movió medio equipo. La ausencia más llamativa: Camilo Duran.

El colombiano, desatado desde que llegó a Celtic, se quedó en el banquillo. Buena parte de la previa giraba en torno a si formaría pareja con Hogh en punta o si volvería a partir desde la banda. Casi nadie contemplaba que no jugara de inicio. Parece difícil que el técnico repita el experimento.

“Nuestro hombre principal solo entró en los últimos 10 o 15 minutos, así que te da que pensar”, reconoció el norirlandés tras un segundo tiempo en el que Celtic no logró ampliar la ventaja pese a subir una marcha después del gol de Baur.

Sobre Duran, O’Neill fue claro: “Ha estado de clase. Se le vio cansado el sábado, pero no me sorprende por todo lo que hace por nosotros, con balón, que es fantástico, y también sin él. Solo está por detrás de Daizen Maeda en cuanto a presionar y cerrar jugadores”. El técnico probó a vivir sin su atacante total. La conclusión fue inmediata: “La respuesta probablemente es que no”.

Tener un diamante como Duran es un lujo, pero también una advertencia. O’Neill no quiere que el equipo se vuelva tan dependiente del colombiano como lo fue de Maeda antes de su salida.

Hogh, un ‘9’ aislado

Kasper Hogh ofrece justo lo contrario que Duran. Es un cazador de área, un rematador puro. Y en Perth apenas tuvo qué cazar.

Con un servicio desde las bandas pobre y previsible, la noche se convirtió en un ejercicio de frustración para el delantero danés. Solo tocó dos balones dentro del área antes del descanso. Muy poco para el fichaje más caro del club.

O’Neill, sin señalarle directamente, dejó caer que espera más de él: “No puedes poner el balón siempre en bandeja. Tienen que hacerse hueco ellos mismos en el área para intentar marcar”.

La ausencia por lesión o descanso de Yang Hyun-jun también se notó. El brillo del surcoreano en este inicio de curso contrasta con la versión apagada de Tounekti. El salto de nivel fue evidente.

James McFadden, exinternacional escocés, no se mordió la lengua en Sky Sports. Definió el partido y las decisiones del noruego como “seguras”, sin filo. “Le gusta ir hacia dentro, eso está bien hasta el último tramo”, analizó. “Tiene un gran problema con su posición de partida: siempre recibe el balón en la línea de visión del defensa. Frustra verlo porque es rápido, ágil, con buenos pies, pero está desesperado por ir hacia dentro y nunca quiere arriesgar por fuera”.

Una y otra vez, sobre todo en la primera parte, Hogh se desmarcó, tiró rupturas, se separó de los defensas… y no recibió el pase. El gesto de desesperación del danés se convirtió en una imagen recurrente de la noche.

Cinco cambios… y un equipo partido

En teoría, un campeón como Celtic debería soportar cinco cambios sin perder demasiada identidad. En la práctica, todavía no.

El equipo pareció exactamente lo que era: un bloque retocado, con automatismos rotos y jugadores aún sin ritmo ni química. Y enfrente no estaba un rival inmóvil. St Johnstone también movió su once con cuatro cambios, incluyendo la primera titularidad de Joe Cotterill —que obligó a Sam Johnstone a una parada soberbia— y el debut del cedido Josh Campbell, procedente de Hibs.

O’Neill fue honesto antes del encuentro al admitir que “no tenía ni idea” de lo que podía ofrecer Sorensen. Noventa minutos después, la incógnita sigue casi intacta. El partido pasó de largo para el centrocampista.

La decisión de dejar en el banquillo a Duran y a otro foco de gol como Benjamin Nygren fue arriesgada. Nygren entró por Sorensen a algo más de 20 minutos del final. La apuesta, por la mínima, salió. Tres puntos, descanso parcial para dos piezas clave y la sensación de que el margen de error en la semana que llega será mucho menor.

Un líder que aún busca su mejor versión

“Los resultados han sido buenos, muy buenos”, repitió O’Neill. Tiene razón: el pleno liguero no admite discusión. Pero el propio técnico sabe que el juego no acompaña al registro.

“Cuando tengamos a los jugadores a tono, será fantástico. Creo que eso llevará unas semanas. Mientras tanto, lo más importante es mantener la cabeza fuera del agua”.

Celtic sigue arriba, respirando, pero sin nadar con la soltura de un campeón consolidado. Con Ferencvaros y un doble cara a cara con Rangers en el horizonte inmediato, pronto se sabrá si este equipo solo sobrevive… o si está listo para dominar de verdad la temporada.