Celtic cae ante Rangers: McGregor critica la falta de equipo
Celtic se derrumba en Ibrox y McGregor estalla: “Un equipo contra once individuos”
Callum McGregor no buscó excusas. Ni habló de mala suerte, ni de detalles. Tras el 3-0 encajado por Celtic ante Rangers en Ibrox, el capitán se plantó ante las cámaras de Sky Sports y desnudó a su propio equipo.
“No fuimos nosotros. La diferencia entre los dos equipos fue que viste un equipo… y luego viste un equipo de individuos”, lanzó, sin rodeos. En un lado, Rangers, compacto, solidario, reconocible. En el otro, Celtic, roto, deshilachado, incapaz de sostenerse en el momento más caliente de la temporada.
No puedes defender con seis jugadores
Lo que más hirió a McGregor no fue solo el marcador. Fue la actitud sin balón. El contraste entre el esfuerzo rival y la apatía de los suyos.
“Parecíamos un equipo de individuos a los que nos gusta hacer lo nuestro y jugar cuando tenemos la pelota, no necesariamente correr cuando no la tienes, que es justo lo que no puedes hacer cuando vienes aquí”, explicó el mediocentro, señalando directamente la falta de trabajo defensivo colectivo.
En Ibrox, Celtic se vio superado en intensidad, en duelos, en solidaridad. Y el capitán lo resumió con una frase que golpea el vestuario: “No puedes defender con seis jugadores, es imposible”.
El mensaje es claro: algunos corren, otros miran. Y así, en un clásico a domicilio, el castigo llega rápido y sin piedad.
Herida europea aún abierta
La derrota ante Rangers no llega en un vacío. Se suma a un golpe reciente que todavía escuece. Hace apenas unos días, Celtic desperdició una ventaja de 3-0 en la eliminatoria de clasificación para la Champions League ante el conjunto austríaco LASK.
La noche europea se convirtió en pesadilla: 5-1 en contra en el partido de vuelta, 5-4 en el global, y adiós al gran objetivo continental. Otro desplome defensivo, otra vez la misma sensación de fragilidad.
Con ese recuerdo todavía fresco, McGregor confesó que, en pleno vendaval en Ibrox, el miedo a otro marcador escandaloso volvió a aparecer. “No quieres cuatros y cincos, seguro. En cuanto empiezan a entrar los goles, le digo a Cameron Carter-Vickers y a Liam Scales: ni un gol más”, admitió.
No era una arenga para remontar. Era una orden para contener el desastre. Para evitar que la humillación fuese aún mayor.
Sin tiempo para lamentos
El calendario no concede respiro. La crisis de juego y carácter llega justo cuando la temporada entra en una fase crítica.
El jueves, Celtic recibe en casa al Ferencvaros en la Europa League, obligado a reaccionar y a ofrecer una respuesta inmediata en el escenario continental tras el fiasco en la previa de Champions. Tres días después, el domingo, vuelve el mismo rival que acaba de exponer todas sus carencias: Rangers, esta vez en Celtic Park, en la Scottish Premiership.
Entre la autocrítica feroz de su capitán y la exigencia de dos partidos de máxima tensión, el margen para esconder los problemas se ha agotado. La pregunta ya no es qué salió mal en Ibrox, sino si este grupo será capaz de parecer, por fin, un equipo cuando la temporada apenas empieza a dictar sentencia.






