Bruno Guimarães y su papel en la dinastía de Arteta
El mensaje de Bruno Guimarães es claro: no ha llegado al Arsenal solo para competir, sino para marcar época. El centrocampista brasileño, fichado por unos 75 millones de libras procedente del Newcastle, se ve como una pieza central en la ambición de Mikel Arteta de construir un equipo dominante “en todo”.
El contexto no puede ser más alentador para los londinenses. Tras barrer al Manchester City con un 3-0 contundente en la Community Shield, el Arsenal abrió la defensa de su título de Premier League con otro 3-0, esta vez ante el recién ascendido Coventry en el Emirates Stadium. Dos golpes seguidos que refuerzan la idea de un campeón que no quiere aflojar.
Bruno, sin embargo, tuvo que ver el estreno liguero desde la grada. Una molestia en la ingle, arrastrada del choque ante el City en Cardiff, aplazó su debut en casa. Nada que le reste entusiasmo.
“Desde la primera vez que hablé con él, quiere hacer una dinastía aquí, intentar ganar todo lo posible y yo siempre estoy muy emocionado con su idea”, explicó en una entrevista con la red Men In Blazers en YouTube.
El brasileño habla de Arteta con la convicción de quien siente que ha elegido el proyecto adecuado.
Todo es nuevo para él en Londres. Nuevo vestuario, nuevo cuerpo técnico, nuevos automatismos. Y lo admite sin rodeos: “Todo es muy nuevo para mí, y solo intento acostumbrarme a los jugadores, al entrenador, al staff, a la forma en la que trabaja. Puedo decir que todavía estoy encontrando mi mejor manera dentro del grupo, pero me encanta estar aquí”.
Su adaptación no parece ir a chocar con un problema de rol. Guimarães se ofrece para todo en una medular que ya era temible y que ahora gana otra capa de calidad y carácter.
“Puedo jugar en cualquier posición del centro del campo, pero eso depende de las ideas de Mikel”, señaló. “Él me dijo que puedo jugar en todos lados, y yo le dije que sí, que solo depende de él y de dónde quiera que juegue. Yo solo estoy listo para jugar para el Arsenal, sin importar dónde”.
Sin marcarse una cifra de goles ni un número de títulos, el brasileño prefiere hablar de techo colectivo, no de metas individuales: “No tengo como un objetivo único: vamos a por todo. Creo que el potencial que tenemos en este equipo es increíble. No quiero poner objetivos, tenemos que pensar partido a partido y ver hasta dónde podemos llegar, pero con este equipo tengo una gran oportunidad de ganar trofeos”.
Mientras Guimarães acelera para dejar atrás sus molestias y entrar de lleno en la dinámica competitiva, el calendario no espera. El Arsenal visita el lunes a Aston Villa, una salida siempre incómoda y que llega con un aliciente añadido: Ezri Konsa podría enfrentarse a su antiguo club apenas una semana después de cerrar su traspaso de 51 millones de libras.
El movimiento de piezas no se detiene en el centro del campo. En el frente de ataque, la situación de Gabriel Martinelli apunta a un desenlace lejos de Londres. El brasileño se quedó sin minutos ante el Manchester City y tampoco entró en la convocatoria frente al Coventry. Todo ello mientras se intensifican las informaciones que le sitúan muy cerca de un traspaso a Arabia Saudí, con Al Hilal como destino probable.
Entre la promesa de una dinastía, el músculo económico de la Premier y la tentación saudí, el Arsenal se mueve en una delgada línea: reforzarse para mandar durante años sin perder a las piezas que le dieron identidad. Guimarães ya ha elegido su bando. Ahora falta ver cuántos títulos sostendrán esa palabra que Arteta ha puesto sobre la mesa: dinastía.






