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Bojan Miovski salva a Rangers en un final agónico

Cuatro minutos pueden parecer una eternidad en fútbol. En Ibrox, marcaron la diferencia entre una tormenta de abucheos y una explosión de alivio.

Bojan Miovski apareció cuando el reloj ya rozaba el tiempo añadido y rescató a Rangers con una definición limpia ante St Mirren. Sin ese gol, la banda sonora del partido habría sido muy distinta: silbidos, butacas vacías y una hinchada furiosa con una segunda parte deshilachada.

Muchos ya se habían marchado, hartos. Los que se quedaron vieron algo que se pareció más a un título que a un triunfo liguero por la mínima. Jugadores, cuerpo técnico, suplentes: todos desatados, abrazos por doquier, puños al aire. No era solo un gol; era un respiro colectivo.

Porque el contexto pesaba. Celtic había hecho los deberes en Perth, imponiéndose a St Johnstone por el mismo marcador y manteniendo su pleno de victorias en liga. Rangers estaba a segundos de quedarse a siete puntos del vigente campeón con solo seis jornadas disputadas. Un abismo en pleno arranque.

El tanto de Miovski evitó ese golpe anímico justo antes de un tramo que puede marcar la temporada: dos duelos seguidos contra Celtic, primero en el Premier Sports Cup el domingo y luego en Celtic Park por la Premiership una semana después. Sin ese gol, Rangers habría llegado a ese doble examen con las velas hechas trizas.

Ahora, al menos, los números sostienen el discurso de Derek McInnes. El equipo encadena cinco partidos invicto en casa, con cuatro triunfos seguidos desde la derrota ante Hibernian del mes pasado, un tropiezo que disparó las dudas tras la eliminación europea.

“Si lo reduces a lo esencial, son seis victorias en siete partidos, cuatro triunfos seguidos”, puede recordar con razón el exentrenador de Heart of Midlothian. “No hemos encajado ningún gol salvo un autogol”.

Datos fríos, pero útiles cuando el juego no termina de convencer.

Porque más allá de la estadística, el rendimiento aún cojea. Desde el 5-1 a St Mirren en la Copa de la Liga, también en Ibrox hace un mes, Rangers ha ganado sus cuatro siguientes encuentros por un solo gol de diferencia. McInnes sabe que su plantilla, reconstruida este verano, todavía está en fase de ensamblaje.

Durante una hora, la historia fue muy distinta. Rangers arrolló. Intensidad, ritmo, ocasiones en cascada. “Creo que conseguimos lo que merecimos, aunque St Mirren tuvo un periodo de 20 minutos en la segunda parte en la que fueron mejores que nosotros”, explicó McInnes a BBC Scotland. “Jugaron con más confianza, nos vinieron a buscar y nosotros tomamos muchísimas decisiones pobres”.

El técnico, sin embargo, se aferró a la versión dominante de los suyos en el arranque. “La primera hora fue muy fuerte, en especial la primera parte, en la que absolutamente pasamos por encima de St Mirren”, insistió. Y reconoció algo que cualquier entrenador rival piensa cuando sobrevive a un asedio sin castigo: “Cuando te han pasado por la trituradora y no te han castigado, eso te da fuerza y crees que puedes sacar algo”.

La segunda mitad confirmó ese cambio de guion. St Mirren se soltó, Rangers perdió el control y el ambiente se enrareció. El propio McInnes defendió las celebraciones finales como algo lógico por cómo se había desarrollado el partido. “Los goles en el último minuto son fantásticos para jugadores, entrenadores y aficionados”, dijo. “Preferiríamos no estar en esa situación, pero hay que darle mérito a los jugadores por seguir insistiendo. Hay muchas cosas que debemos mejorar, pero mientras tanto tenemos que seguir ganando y seguir mejorando si queremos lograr algo esta temporada”.

En la cabina de comentaristas, Andy Halliday, excentrocampista de Rangers, vio luces y sombras. “En la primera parte Rangers estuvo realmente bien”, analizó en BBC Radio Scotland’s Sportsound. “Han mostrado una gran mejora sin balón en los últimos tres o cuatro partidos. Jugaron con mucha agresividad, mucha intensidad y crearon un montón de ocasiones, pero les falta esa dosis de contundencia en los metros finales”.

Su lectura del segundo tiempo fue más crítica que la de McInnes. “No estoy del todo de acuerdo con su valoración. Creo que St Mirren tuvo bastante más que un periodo de 20 minutos. Rangers perdió todo el control y se volvió un poco desesperado”, apuntó. “Se precipitaron demasiado pronto, aunque hay que reconocerles que esa fuerza les funcionó al final, con el balón directo que acaba en el gol”.

El problema del gol no se entiende sin el parte médico. McInnes ha perdido a sus dos delanteros referencia: Youssef Chermiti y Lawrence Shankland, fichaje estrella del verano y titular al inicio del curso, están fuera por lesiones de larga duración. A eso se suma la operación de Daisuke Yokota por una lesión en la ingle, apenas semanas después de su llegada. Cada baja es un martillazo a la planificación ofensiva.

En ese contexto, Miovski ha pasado de ser la quinta opción a héroe inesperado. Hace nada, parecía descartado. “Demuestra cómo es el fútbol y lo rápido que puede cambiar”, recordó Halliday. “Parecía fuera de la foto hace dos o tres semanas y parecía que iba a salir en la ventana de fichajes, pero ha marcado un gol enorme”.

Halliday no cree que ese tanto le garantice la titularidad ante Celtic, aunque sí le ha reabierto una puerta. “Seguro que está mucho más en la pelea después de un gol así”, apuntó. McInnes, hasta ahora, ha apostado por Ryan Naderi y Kevin Kelsy, el fichaje caro procedente de Portland Timbers.

El propio técnico asumió la ironía del destino. “Es típico del fútbol que hace unas semanas Bojan pareciera tan fuera de todo”, admitió. Pero los números lo sostienen: su registro de goles por minuto en la Premiership compite con el de Shankland. “Me alegré mucho cuando heredé a alguien como Bojan, que conoce bien la liga escocesa y es un goleador. Jugando de la manera adecuada y con el socio correcto, es capaz de marcar goles”.

Ahora, con Celtic en el horizonte y una temporada que puede definirse en cuestión de días, la pregunta es clara: ¿será aquel gol agónico el punto de inflexión que necesitaba Rangers o solo un respiro antes de la verdadera prueba de fuego?