El vestuario de Birmingham City reflexiona tras la goleada
El golpe fue duro. Un 6-1 en casa, en St Andrew’s, ante un Brentford de Premier League que no tuvo piedad y echó a Birmingham City de la Carabao Cup sin contemplaciones. Pero Chris Davies no está dispuesto a que una noche desastrosa borre años de construcción.
El técnico confirmó que, tras la derrota del martes, jugadores y cuerpo técnico se encerraron en una reunión de equipo. Cara a cara. Sin excusas.
“Te lames las heridas. Nos sentamos y tuvimos una reunión sobre ello”, explicó Davies a BBC WM Sport. “Mucho de eso tiene que quedarse en privado y confidencial, pero hemos pasado por ese proceso. Ahora tenemos que levantarnos muy rápido. La resiliencia es lo número uno en el fútbol, la necesitas”.
Un proyecto que no se tambalea por una goleada
Davies, en el cargo desde 2024, fue el hombre que llevó a los Blues a un récord de puntos y al título de League One. Ese contexto pesa en su discurso. No quiere dramatismos ni dudas sobre el rumbo del club.
“La buena noticia es que tenemos la oportunidad de reaccionar contra Wrexham y ya hemos dejado ese partido atrás para seguir adelante”, apuntó.
Y lanzó un mensaje directo sobre la solidez del proyecto: “Esto no va a descarrilar nada. Hemos construido algo fuerte aquí en los últimos años y hará falta más que una derrota abultada para dañarlo de verdad”.
El viernes, ante Wrexham, el equipo tendrá la primera prueba de carácter tras el varapalo. No se trata solo de tres puntos: es un examen de orgullo.
Contacto constante con la cúpula
Davies no se mueve al margen del club. Al contrario, insiste en que mantiene un diálogo fluido con la directiva y con las figuras clave de la propiedad.
“Hablo con el consejo regularmente”, señaló. “Hablé con Tom Wagner el miércoles. Jeremy Dale es el CEO y hablo con Jeremy. Hay una decepción compartida, pero al mismo tiempo sabemos que tenemos una gran oportunidad el viernes por la noche”.
Tom Wagner, al frente de los propietarios Knighthead, sigue ausente tras sufrir un ictus en febrero, pero continúa al tanto de la situación del equipo. La comunicación existe, y el técnico lo subraya.
La presión, compañera de viaje
Davies no se engaña. Sabe dónde está y qué significa entrenar a Birmingham City.
“Siempre he sentido presión. Estamos a una mala semana de estar bajo una enorme presión aquí porque simplemente tienes que ganar en el fútbol, es la naturaleza de la bestia”, admitió.
No lo vive como una queja, sino como parte del oficio: “No es algo que me preocupe. Hay presión en la gestión”.
Su frase final resume el momento: “Solo eres tan bueno como tu último partido, y nuestro último partido fue malo, pero si le das la vuelta con un par de buenas victorias y actuaciones, la sensación puede ser muy diferente”.
El viernes, bajo los focos y con el recuerdo fresco del 6-1, Birmingham sabrá si ese discurso de resiliencia se convierte en realidad o se queda en palabras.






