Asalto violento en Bruselas afecta a delantero de RUSG
El vestuario de RUSG aún digiere las imágenes. Un compañero camina detrás de su amigo, móvil en mano, cuando de pronto todo se descontrola: varios individuos aparecen, rodean al grupo y los asaltan con violencia camino del coche, en pleno Bruselas. La escena, grabada en ese teléfono, se ha convertido en una pieza clave para la policía… y en un shock para el club.
El delantero, muy querido en el grupo y con 14 goles en 71 partidos con RUSG, terminó en el hospital para un chequeo. El propio club confirmó su estado y no escondió la conmoción: las imágenes del pasado domingo son “particularmente perturbadoras”. El jugador, sin embargo, salió relativamente bien parado. Las lesiones son leves y ya se ha reincorporado a los entrenamientos. Un alivio dentro de una situación que pudo ser mucho peor.
El agradecimiento del club hacia la policía de Bruselas fue directo. Destacaron la “excelente atención” recibida y el trabajo “sobresaliente” de las autoridades, que reaccionaron con rapidez. No era para menos: los asaltantes no solo golpearon, también se llevaron relojes, teléfonos y varios efectos personales.
La Fiscalía de Bruselas detalló el cuadro con crudeza en un comunicado citado por Het Laatste Nieuws: tres personas fueron víctimas de un robo violento cuando se dirigían a su vehículo. Según las primeras conclusiones de la investigación, varias personas los atacaron y sustrajeron distintos objetos de valor. No fue un simple tirón, fue una emboscada.
La respuesta judicial llegó pronto. Un sospechoso de 23 años ha sido enviado a prisión preventiva en Haren después de que la policía recuperara objetos robados en su domicilio. La Fiscalía solicitó la intervención de un juez de instrucción y lo imputó por robo violento en banda. Según las informaciones, el detenido no tiene antecedentes penales, un dato que no suaviza la gravedad de los hechos, pero sí marca el perfil del caso.
Su abogado, Samuel Rosenblatt, confirmó la detención por robo con violencia en grupo y se cerró en banda ante más detalles. Solo dejó claro que su cliente es consciente de la gravedad de lo ocurrido y lo lamenta. El proceso judicial apenas empieza y el sumario sigue bajo investigación.
El balance del ataque deja también secuelas físicas: dos de las tres víctimas sufrieron lesiones que les provocan una incapacidad temporal para trabajar. En el caso del delantero de RUSG, el golpe es más psicológico que médico, pero llega en un momento delicado de su carrera.
Porque este episodio no se entiende aislado. Para Fuseini, que tiene contrato con RUSG hasta 2028 y se ha ganado un lugar importante en el grupo, el asalto es otro obstáculo en un camino reciente plagado de contratiempos. Problemas musculares, de tobillo y de isquiotibiales le obligaron a perderse 25 partidos en 145 días durante la temporada 2025-26. Casi cinco meses viendo el fútbol desde la grada o la camilla.
Cuando por fin empezaba a ver la luz, cuando el cuerpo le dejaba volver a competir con continuidad, aparece un golpe por completo ajeno al césped. No es una recaída física, es un recordatorio brutal de la vulnerabilidad del futbolista fuera del estadio.
El delantero ya ha vuelto al trabajo, rodeado de un vestuario que lo aprecia y de un club que se ha movilizado a su alrededor. Las lesiones se curan, los moratones desaparecen. Lo que queda por ver es cómo responde ahora Fuseini, después de tantos meses de lucha con el cuerpo y de una noche en Bruselas que pudo cambiarlo todo en cuestión de segundos.






