Amorim defiende descanso extra para Maignan y Rabiot
Rúben Amorim no dejó lugar a interpretaciones. Tras la contundente victoria del Milan ante el Manchester United en Polonia, el técnico portugués salió al cruce de las críticas por la ausencia de Mike Maignan y Adrien Rabiot en la recta final de la pretemporada. El debate había crecido: ¿relajación excesiva de las estrellas o planificación calculada?
Para Amorim, no hay debate.
“Rabiot y Maignan tuvieron más días libres porque jugaron más. Eso era importante para mí”, explicó el entrenador, muy claro y con tono firme. “Todo el mundo se queja del número de partidos y de que los jugadores no soportan la carga, y yo les di esos días extra porque ya sabía que no iban a poder jugar el partido de hoy. Así que les di tres días más. Nada va a cambiar. Y tengo que decir que fue decisión mía, no de los jugadores”.
El mensaje fue directo, casi un aviso público: aquí manda el entrenador.
Regreso controlado a Milanello
Tras esas vacaciones autorizadas, Maignan y Rabiot se presentaron el domingo por la mañana en Milanello. Nada de balón todavía. Primero, pruebas generales de condición física y evaluaciones fisiológicas para medir cuánto trabajo hicieron por su cuenta durante el descanso.
Mientras el resto de la plantilla disfruta de un día de recuperación tras el viaje desde Polonia, los dos internacionales franceses siguen un programa específico, diseñado para ajustar su estado de forma y acercarlos al ritmo competitivo del grupo. Amorim no quiere atajos con ellos a una semana del debut liguero ante Torino.
Según lo que se maneja desde la ciudad deportiva, ambos tendrán descanso el lunes y el martes se sumarán por fin al trabajo con el grupo, ya con contacto total. Será la primera vez este verano que Amorim tenga a toda la plantilla principal junta sobre el césped. Un pequeño hito para un entrenador que insiste en la importancia de la cohesión táctica desde el primer día serio de la temporada.
Pensando en febrero y marzo, no solo en agosto
El técnico defendió con vehemencia su decisión de conceder esos tres días extra. Para él, el cálculo no se mide en el corto plazo.
Con ese margen, Amorim busca blindar a sus hombres clave para los meses en los que se deciden los títulos, no solo para lucir en el arranque. “Queremos asegurar la salud de los jugadores para febrero y marzo, no solo para agosto”, vino a subrayar con su razonamiento. Los futbolistas, insistió, querían volver antes, pero él se reservó el papel de juez final para evitar una vuelta precipitada.
Quiso también despejar cualquier sospecha sobre la profesionalidad de sus estrellas. “Ellos quieren entrenar. Mañana estarán en Milanello preparando el primer partido. Tenían un programa completo y lo siguieron, porque tenemos pruebas de que lo hicieron. Quiero dejar esto muy claro, porque creo que es importante”, remarcó.
Sobre el centrocampista francés, fue igual de categórico: “Vamos a evaluar a Rabiot. Rabiot es un jugador realmente importante para nosotros. Pero, como hemos mostrado hoy, tenemos que tener confianza. Necesitamos dar descanso a los jugadores que lo necesitan porque será una temporada muy exigente”.
El mensaje, de fondo, es doble: protección de los líderes… y confianza en el resto del vestuario, que respondió con un 4-2 convincente ante el United.
Maignan, caso aparte bajo palos
En el caso de Maignan, la situación es distinta. Amorim ya ha confirmado que el guardameta francés está previsto como titular en el estreno liguero. El puesto, recuerda el técnico, tiene una naturaleza particular y Maignan llega con una continuidad difícil de igualar.
“Es una posición diferente. Ha estado entrenando todo el tiempo. Si miras el número de partidos que ha jugado en las últimas temporadas con Milan, lo juega todo. Estará listo para el primer partido porque es una posición diferente”, explicó.
El plan es claro: cuidar las piernas de sus jugadores de campo más castigados, mantener a su portero de referencia en plena actividad y aprovechar el impulso emocional del 4-2 ante el United para aterrizar en la Serie A con autoridad.
La próxima parada es Torino. Con Maignan bajo palos, Rabiot en evaluación y un vestuario que ya ha escuchado el mensaje: en este Milan, el calendario lo marca Amorim, no el ruido de fuera.






