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Zapatillas de Justin Bieber en la final del Mundial: recaudación solidaria histórica

En el descanso de la final del Mundial 2026, mientras España y Argentina se tomaban un respiro en el césped del MetLife Stadium de Nueva Jersey, un par de zapatillas ya estaba haciendo historia lejos del marcador. Unas SKYLRK personalizadas, de la línea Matter Daddy de Justin Bieber, acaban de transformarse en un pequeño tesoro benéfico.

Christie’s anunció que las zapatillas bajas en tono “latte” con detalles rosa claro, las mismas que Bieber lució mientras interpretaba la balada acústica “Everything Hallelujah” en el primer show de medio tiempo de una final FIFA, se vendieron por 26.400 dólares. Más de diez veces por encima de la estimación inicial, fijada entre 2.000 y 4.000.

Ese dinero irá íntegro al FIFA Global Citizen Education Fund, dentro de la subasta One Goal, una iniciativa de 100 millones de dólares destinada a ampliar el acceso a la educación y al fútbol para niños de todo el mundo. Un par de zapatillas, un impacto global.

Un show de medio tiempo convertido en escaparate solidario

Bieber apenas llevó puestas las SKYLRK unos minutos, pero el contexto lo era todo: la primera final del Mundial con espectáculo de medio tiempo al estilo de los grandes eventos estadounidenses. Sobre el escenario se reunió una alineación digna de un cartel de festival: Madonna, BTS, Shakira, Burna Boy, la banda Electric Mayhem de los Muppets, Gustavo Dudamel con la New York Philharmonic y un cierre a cargo de Chris Martin, de Coldplay, interpretando el tema original “We Dance” junto al PS22 Chorus.

Christie’s confirmó que Bieber estrenó ese color específico de la línea Matter Daddy en la final de la Copa del Mundo. Y sus zapatillas no estuvieron solas en la puja: la casa de subastas reunió un lote de recuerdos del show que disparó las cifras recaudadas.

El tirón de BTS y el brillo de las divas

La fiebre por BTS se hizo notar. Prendas y accesorios utilizados por el grupo durante su interpretación de su número 1 en el Billboard Hot 100, “Dynamite”, alcanzaron en conjunto 300.300 dólares para la misma causa. Cada pieza se convirtió en objeto de deseo:

  • Las botas negras Untitled-03 de RM: 19.800 dólares.
  • Los guantes negros y rojos sin dedos de j-hope: 28.600.
  • El cinturón rojo de cuero de Jin: 16.500.
  • Los pantalones rojos de cuero de Suga, con un pañuelo de seda cosido con los nombres de todos los miembros: 33.000.
  • El pañuelo negro de seda personalizado de V, con el nombre del grupo, caras demoníacas y balones de fútbol: 46.200.
  • La chaqueta de motocross roja, negra y blanca de Jung Kook: 46.200.
  • Y la joya de la corona, la camiseta blanca y roja con parches de BTS de Jimin: 110.000 dólares.

El magnetismo no fue solo cosa del grupo surcoreano. El vestuario de las grandes divas también atrajo a coleccionistas y fans. El llamativo traje amarillo que Shakira llevó en el vídeo oficial de “Dai Dai” se adjudicó por 8.250 dólares. Un Earth Ball firmado por la propia Shakira, Kaká y el presidente de FIFA, Gianni Infantino, alcanzó 3.850.

Madonna, por su parte, vio cómo un complemento muy concreto se disparaba en la puja: unos guantes rosas, brillantes, sin dedos, utilizados en la apertura de su actuación del descanso, se vendieron por 41.800 dólares. Un símbolo perfecto de cómo el espectáculo y la moda pueden convertirse en motor de financiación.

Coldplay pone la firma final

El componente más íntimo de la subasta llegó desde el cuaderno de Chris Martin. La hoja manuscrita de dos páginas con la letra de “We Dance” —en una cara la canción, en la otra el setlist del show de medio tiempo—, firmada y acompañada de un mensaje de amor, se cerró en 15.400 dólares.

También salió a subasta un Earth ball azul del Mundial, en este caso con los nombres de todos los artistas del descanso inscritos por el propio Martin. Ese balón superó los 6.000 dólares.

Entre botas, guantes, letras y camisetas, la final del Mundial 2026 dejó algo más que un campeón sobre el césped. Dejó un mapa muy claro de hasta dónde puede llegar el poder conjunto del fútbol y la música cuando el objetivo no es solo entretener, sino cambiar la vida de los niños que sueñan con un balón… y con un aula.