Yang Hyun-jun: del adiós a estrella clave en el Celtic
Hace apenas unos meses, Yang Hyun-jun estaba con un pie fuera del Celtic. Hoy, el surcoreano se ha convertido en uno de los futbolistas más valiosos del campeón escocés. El giro ha sido tan rápido como contundente.
A comienzos de año, el extremo parecía encaminado a Birmingham City. El movimiento estaba tan avanzado que su marcha se daba prácticamente por hecha. Pero el escenario cambió con el regreso de Martin O'Neill para su segunda etapa en el banquillo del Celtic. Yang se quedó. Y no se limitó a rellenar plantilla: firmó goles decisivos en la carrera hacia un doblete de liga y copa.
Ese final de temporada marcó el tono. El club no tardó en blindarlo con un nuevo contrato en verano y el jugador ha arrancado este curso exactamente donde lo dejó: desequilibrando, produciendo y apareciendo cuando el partido quema.
El último ejemplo llegó el sábado por la noche, en Paisley. Ante St Mirren, Yang firmó el gol de la victoria y selló el 2-1 fuera de casa. Fue su segundo tanto de la temporada, apenas unos días después de haber estrenado su cuenta en el triunfo del miércoles frente a Aberdeen. Dos partidos, dos goles. El impacto es inmediato.
Dentro del vestuario nadie duda ya de su peso específico. El capitán Callum McGregor lo dejó claro ante las cámaras de Sky Sports tras la victoria: “Él es una parte realmente importante del equipo. Es un gran jugador para perder, pero obviamente le deseamos lo mejor”. Frase corta, mensaje enorme. El grupo sabe lo que se va, al menos por unas semanas.
Porque justo cuando Yang ha acelerado, llega una pausa obligada. El extremo se perderá los próximos cuatro encuentros del Celtic por su participación en los Juegos Asiáticos. Y, con lo que ha mostrado, su ausencia se notará.
Los números respaldan la sensación. Esta temporada suma ya dos goles y una asistencia en siete partidos, una producción que confirma su creciente influencia en el juego ofensivo. El curso pasado terminó con 10 tantos y tres asistencias, cifras que ya apuntaban a un futbolista en claro ascenso.
El contexto táctico también juega a su favor. La amplitud por bandas es un elemento clave en la propuesta actual del Celtic, y Yang encaja de manera natural en esa idea. Por rendimiento y perfil, sería el elegido casi automático para ocupar el costado izquierdo si no tuviera compromisos internacionales con Corea del Sur.
Mientras el jugador se prepara para medirse a Qatar y Arabia Saudí en Japón a finales de mes, en Glasgow se hace la cuenta de los duelos que se perderá. No son partidos menores. El Celtic visita a St Johnstone en la Scottish Premiership, después afronta un desplazamiento de alto voltaje al campo del Rangers en los cuartos de final de la League Cup, recibe al Ferencvaros en la Europa League y, de nuevo en casa, disputa un Old Firm de liga.
Son cuatro citas que pueden marcar tramos distintos de la temporada: la pelea doméstica, la batalla copera, el pulso europeo y el orgullo en el derbi. Cuatro escenarios en los que un extremo en forma, con desborde, gol y confianza, suele marcar diferencias.
Yang ha pasado en pocos meses de estar a un paso de Birmingham City a convertirse en una ausencia que se lamenta en cada planificación de partido. El Celtic ha encontrado en él un arma por banda. Ahora queda por ver si el equipo puede mantener el ritmo sin uno de sus nuevos imprescindibles justo cuando el calendario aprieta de verdad.






