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Tyrendarra Football Netball Club enfrenta crisis tras expulsión de James Williams

El Tyrendarra Football Netball Club, un pequeño bastión deportivo del sudoeste de Victoria, se ha visto sacudido por una tormenta que va mucho más allá del marcador del fin de semana. El club ha expulsado a James Williams, un delincuente sexual que había sido readmitido tras cumplir una pena de cárcel por agredir sexualmente a una chica de 15 años en un viaje de fin de temporada.

La decisión llega tarde. Y el propio club lo admite.

“Nos equivocamos. Lo sentimos”, reconoce el comité en un comunicado difundido este miércoles, sin mencionar el nombre de Williams, pero asumiendo de lleno la responsabilidad por haberle abierto de nuevo las puertas el año pasado.

Un regreso que nunca debió ocurrir

La presión estalló tras una investigación de ABC, que reveló que Williams había vuelto a integrarse en el club después de ser condenado por la agresión a una menor durante un concierto en Adelaida en 2022. La reacción fue inmediata: indignación en la comunidad, patrocinadores retirando su apoyo y una reputación construida durante décadas puesta en entredicho en cuestión de días.

ABC entiende que la expulsión definitiva de Williams se produjo precisamente tras la difusión pública de estos hechos. El club, que hasta entonces había guardado silencio ante las preguntas sobre el proceso que permitió su regreso, se vio obligado a dar la cara.

“Reconocemos que no dimos el peso suficiente a lo que nuestra comunidad espera, con toda razón, de un club construido alrededor de los niños”, admite el comunicado. “Quienes se han sentido defraudados merecen una disculpa clara y directa”.

La víctima, en el centro del daño

Entre líneas, el mensaje del Tyrendarra Football Netball Club deja claro que el mayor error no fue solo de gestión, sino moral. El comité señala expresamente el daño causado a la víctima de Williams, la entonces adolescente de 15 años agredida sexualmente en 2022.

El club reconoce el impacto de sus decisiones en esa joven y en quienes la rodean, y extiende la disculpa a todo el entorno social que sostiene al equipo: “A cualquiera en nuestra comunidad afectado por este episodio y por su cobertura, lamentamos el sufrimiento que haya podido causar”.

No es solo una cuestión de imagen. El coste ya se ha traducido en pérdidas concretas. Entre los patrocinadores que se han apartado figura la diputada regional Roma Britnell, una voz influyente en el sudoeste de Victoria, que decidió retirar su apoyo ante la forma en que el club gestionó el caso.

Reuniones tensas y confianza rota

El comunicado se publicó en redes sociales horas antes de una reunión cara a cara con socios y miembros del club, una cita que se anticipaba cargada de tensión. El encuentro previsto para el día anterior tuvo que cancelarse después de que la ubicación se filtrara en redes, un síntoma claro del clima enrarecido que rodea ahora a la entidad.

El comité asegura que, cuando permitió el regreso de Williams, siguió un “proceso cuidadoso”, con asesoramiento de expertos y una consulta amplia dentro del club. Pero cuando ABC pidió detalles concretos sobre esos pasos, no obtuvo respuesta. Ese silencio ha pesado tanto como la decisión inicial.

Un nuevo código para intentar recomponer el rumbo

Con la confianza hecha añicos, el Tyrendarra Football Netball Club intenta ahora fijar una línea roja. El comité ha anunciado la creación de un código de conducta vinculante para jugadores, entrenadores, directivos y voluntarios, con motivos claros para la expulsión ante cualquier incumplimiento, dentro o fuera del campo.

No se trata solo de colgar un reglamento en la pared del vestuario. El club sabe que la comunidad ya no se conformará con promesas.

“No esperamos que estos compromisos se acepten solo sobre la base de la confianza. Queremos que se nos juzgue por lo que hagamos a partir de ahora”, concluye el comunicado.

La pelota volverá a rodar en Tyrendarra. La cuestión es si la grada, las familias y los patrocinadores querrán volver a ocupar su sitio para verlo.

Tyrendarra Football Netball Club enfrenta crisis tras expulsión de James Williams