Torquay United arrolla a AFC Stoneham en la FA Cup
Torquay United hizo exactamente lo que se espera de un equipo de categoría superior en la FA Cup: no tuvo piedad. El conjunto de Jimmy Ball arrolló 6-1 a AFC Stoneham en la segunda ronda de clasificación y selló su billete con una actuación tan contundente como profesional.
El guion se escribió muy pronto. Apenas se habían jugado seis minutos cuando Callum Morton abrió el marcador y marcó el tono de la tarde. Torquay mandaba, imponía ritmo y no dejaba respirar a un rival que compite dos divisiones por debajo, en la Isthmian League South Central.
El dominio se tradujo en el 2-0 al minuto 36, con un disparo lejano de Beaumont-Clark que amplió la ventaja y pareció encarrilarlo todo. Pero la reacción de AFC Stoneham fue inmediata: segundos después, Tom Annetts cazó su oportunidad y recortó distancias, un recordatorio de que en la FA Cup ningún despiste sale gratis.
Ese pequeño susto activó aún más a Torquay.
Sonny-Blu Lo-Everton tomó entonces el protagonismo y dinamitó el partido antes del descanso. Primero, al 43, con un disparo desde la frontal del área que devolvió la calma. Después, ya en el tiempo añadido de la primera parte, culminando con calidad una jugada nacida en un saque de esquina. En un suspiro, el encuentro pasó de 2-1 a 4-1 y la eliminatoria quedó prácticamente resuelta al intermedio.
La segunda mitad ya fue territorio de control y madurez. Torquay no levantó el pie, pero tampoco se descompuso buscando una goleada sin sentido. Lo-Everton completó su hat-trick a mitad del segundo tiempo, confirmando una actuación redonda desde la medular y subrayando la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.
El cierre llegó en el añadido, con Cody Cooke firmando el 6-1 definitivo y poniendo la guinda a una tarde en la que los de Ball cumplieron con sus deberes sin relajaciones peligrosas ni concesiones a la sorpresa.
Tras el encuentro, Jimmy Ball no se detuvo en la goleada, sino en la forma: la actitud. El técnico destacó la mentalidad de su equipo durante los 90 minutos, la seriedad con la que afrontaron un duelo ante un rival teóricamente inferior y la importancia de mantener los estándares independientemente del adversario, del día o de la competición. Quería un Torquay orgulloso de su rendimiento. Lo tuvo.
En ataque, el equipo respondió con fluidez, paciencia y precisión frente a un bloque muy replegado, con muchos hombres por detrás del balón. Un tipo de partido que, como recordó Ball, siempre resulta incómodo para el que está obligado a proponer. Esta vez, Torquay encontró los caminos y los explotó con eficacia.
La FA Cup ya sabe de qué va este Torquay: profesional, directo y sin concesiones cuando se trata de evitar sorpresas. La cuestión ahora es cuánto puede estirarse este guion en las próximas rondas.





