Sudáfrica despega hacia el Mundial tras lío de visados
La selección de Sudáfrica por fin despega hacia el Mundial. Lo hará este lunes, con un día de retraso, tras un episodio tan incómodo como revelador: un lío de visados que dejó al equipo bloqueado en casa cuando ya debía estar volando hacia Estados Unidos rumbo a México.
El plan inicial marcaba la salida el domingo. Vuelo a territorio estadounidense, escala y posterior traslado a México, donde les espera el regreso a un escenario que el país no pisa desde aquel 2010 inolvidable. Pero la burocracia golpeó tarde y mal.
El propio ministro de Deportes, Gayton McKenzie, encendió la mecha en X. Habló sin rodeos de un “bochorno” administrativo y señaló directamente a los responsables de la expedición. Exigió un informe detallado a la South African Football Association (SAFA). El asunto dejó de ser un simple contratiempo logístico para convertirse en un caso de gestión bajo la lupa.
SAFA confirmó este lunes que todos los jugadores ya tienen sus visados en regla. El grupo puede volar. No así cuatro figuras clave del cuerpo técnico y operativo: un asistente del seleccionador, el médico del equipo, el jefe de seguridad y un analista siguen a la espera de sus documentos.
La federación confía en que los permisos restantes queden resueltos a tiempo para que ese cuarteto se suba al chárter que despegará desde Johannesburgo en las próximas horas. La noche del domingo hubo reunión de emergencia. De ella salió una disculpa pública y el reconocimiento de la ayuda recibida del Ministerio de Asuntos Exteriores sudafricano y del consulado de Estados Unidos en Johannesburgo para desbloquear la situación.
No es el primer tropiezo administrativo reciente. Durante la fase de clasificación mundialista, el centrocampista Teboho Mokoena llegó a disputar un partido ante Lesotho pese a estar suspendido. La sanción se cumplió después: Sudáfrica perdió en los despachos aquella victoria. Aun así, el equipo supo recomponerse y terminó liderando su grupo para sellar el billete al torneo.
Ahora regresa al mayor escaparate del fútbol por primera vez desde que el país lo organizó en 2010. El calendario no da tregua: debut el 11 de junio en Ciudad de México frente a la coanfitriona Mexico, en el partido inaugural del campeonato para el Grupo A. Después, duelo ante Czech Republic en Atlanta y cierre de la liguilla frente a South Korea en Monterrey.
Reencuentro con México
El cruce con Mexico reabre una vieja página del libro mundialista sudafricano. Aquel 1-1 en el partido inaugural de 2010, el golazo de apertura, la ilusión desbordada y, más tarde, el golpe de realidad. Entonces, la selección cayó 3-0 ante Uruguay en su segundo encuentro y, aunque se despidió con una sorprendente victoria por 2-1 frente a France, se quedó fuera de los octavos por un suspiro, tercera de grupo por detrás de Uruguay y Mexico.
Catorce años después, la historia ofrece una segunda oportunidad. Esta vez, el primer desafío no estará en el césped, sino en que todos –jugadores y personal clave– lleguen a tiempo al avión. A partir de ahí, el juicio será otro: si Sudáfrica ha aprendido lo suficiente de sus errores como para que el próximo recuerdo mundialista no esté marcado por el caos, sino por la clasificación.





