Senegal: Gueye deja la selección tras derrota ante Bélgica
La eliminación de Senegal del Mundial ya era un golpe duro. Lo que vino después la convirtió en una auténtica crisis de Estado futbolístico. Pocas horas después del dramático 3-2 ante Bélgica, Pape Gueye anunció que no volverá a vestir la camiseta de los Leones de la Teranga mientras se mantenga el actual cuerpo técnico.
El mensaje no llegó en una rueda de prensa ni en una entrevista pausada. Estalló en redes sociales, en una historia de Instagram, con la rabia todavía a flor de piel tras un partido que Senegal tuvo en la mano y dejó escapar en un final de pesadilla.
“Volveré para darles unas palabras sobre la eliminación… pero anuncio hoy que mientras sea este cuerpo técnico haré una pausa con la selección”, escribió el centrocampista, uno de los hombres clave del equipo durante el torneo. Breve, directo, sin matices. Una ruptura pública.
De un 2-0 controlado a un naufragio
El contexto de ese mensaje explica su dureza. Senegal acariciaba los octavos de final, con un cruce ya dibujado ante Estados Unidos. Habib Diarra abrió el marcador, Ismaila Sarr amplió la ventaja y el equipo de Pape Thiaw parecía caminar con autoridad hacia la siguiente ronda.
El partido cambió en un instante. En el minuto 64, con 2-0 en el marcador, Thiaw decidió sustituir a Gueye y dar entrada a Lamine Camara. Un movimiento que, visto con el resultado final, quedará marcado. A partir de ahí, el control se evaporó.
Bélgica, que parecía resignada, olió sangre. Romelu Lukaku recortó distancias en el tramo final. Youri Tielemans, también en los últimos diez minutos, firmó el 2-2 que mandó el duelo a la prórroga. El golpe anímico fue brutal para una Senegal que ya se veía clasificada.
El castigo definitivo llegó en el minuto 125. Un penalti señalado tras intervención del VAR, otra vez Tielemans desde los once metros y el 3-2 que selló la remontada europea. De un 2-0 cómodo a una eliminación cruel en el último suspiro. Un Mundial que prometía mucho para Senegal terminó con sabor a tragedia deportiva.
Thiaw se defiende: “Estaban cansados”
Con el vestuario hundido y el país en shock, todas las miradas apuntaron al banquillo. La gestión de los cambios, y en especial la salida de Gueye y de otras piezas importantes, colocó a Pape Thiaw en el ojo del huracán.
El seleccionador, sin esquivar el tema, defendió sus decisiones apoyándose en el estado físico de sus futbolistas: “Estaban cansados y no podían continuar. Dejarlos en el campo habría sido poco profesional por nuestra parte. Tuvimos que reemplazarlos, hombre por hombre”, explicó.
Sabía lo que se le venía encima: “Por supuesto, cuando pierdes un partido después de ir ganando 2-0, inevitablemente se habla de los suplentes. Pero no se puede reducir todo a eso. Estos cambios estuvieron dictados principalmente por la fatiga, más que por consideraciones tácticas”.
Sus palabras no calmaron el incendio. La renuncia de Gueye, al menos mientras él y su staff sigan al mando, transforma una derrota dolorosa en un conflicto abierto dentro de la selección.
Un ciclo envenenado por la polémica
El caso Gueye no nace en el vacío. Llega tras meses de tensión en torno a la figura de Thiaw. El técnico ya estaba bajo fuego cruzado desde la final de la Copa Africana de Naciones ante Marruecos, marcada por una escena insólita: ordenó a sus jugadores abandonar el campo en protesta por una decisión arbitral.
Senegal acabó ganando aquel partido sobre el césped, pero la alegría duró poco. La CAF revisó lo ocurrido, anuló el resultado y otorgó el título a Marruecos en los despachos. Una mancha que todavía persigue al seleccionador y que muchos no han olvidado.
Ahora se suma una eliminación mundialista tras una ventaja de 2-0 y la rebelión pública de uno de sus referentes. La sensación es de ciclo envenenado, de proyecto que se deshilacha justo cuando el talento del país invita a pensar en cotas mayores.
Tristeza, frustración… y un futuro incierto
Tras el golpe ante Bélgica, Thiaw se mostró abatido: “Acabamos de perder un partido que era muy importante para nosotros. Queríamos clasificarnos por el pueblo senegalés, pensábamos que lo merecíamos, pero por desgracia estamos eliminados. Estoy triste, los jugadores también, porque realmente querían esta clasificación”.
La tristeza, sin embargo, ya no es el único sentimiento que rodea a la selección. Hay enfado, desconfianza, ruido alrededor del banquillo y una figura, la de Gueye, que ha decidido dar un paso al costado mientras no cambien las cosas arriba.
Senegal sale del Mundial con heridas profundas: deportivas, institucionales y ahora también internas. La pregunta ya no es solo qué hubiera pasado si aquel 2-0 se hubiera gestionado mejor. La verdadera incógnita es otra: quién estará todavía dentro cuando llegue el próximo gran torneo.





