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Sam Kerr regresa a la NWSL con Gotham

Cuando Sam Kerr dejó la NWSL, el club se llamaba Sky Blue y entrenaba en un escenario que hoy parece casi inverosímil: sin vestuarios dignos de ese nombre, sin agua corriente en la instalación, sin nada que se pareciera a un entorno profesional de élite. Entre 2015 y 2017, la delantera australiana se dedicó a acumular premios mientras el club se hundía en titulares por sus condiciones precarias.

Hoy vuelve a un mundo distinto. El escudo ya no dice Sky Blue, sino Gotham, y el equipo se ha transformado en una franquicia campeona de la NWSL, con dos títulos en tres temporadas y una revolución interna que va desde la estructura deportiva hasta la forma de cuidar a sus jugadoras. El regreso de Kerr, descrito como “un momento histórico para nuestro club” por la presidenta de operaciones de fútbol, Yael Averbuch West, tiene algo de regreso a casa y algo de declaración de intenciones.

La reina que vuelve a su primera corte

El plan es que Kerr debute el 15 de julio en el llamado “Queens Classic”, el duelo entre Gotham y Washington Spirit que reedita la final del último Campeonato y que apunta a batir récords de asistencia en un evento deportivo femenino en Citi Field. No es solo un partido de liga: es un escaparate, un escenario ideal para reintroducir a Kerr en el mercado estadounidense con un palmarés que se ha disparado desde que se marchó.

En seis años y medio con Chelsea, Kerr firmó 116 goles en todas las competiciones. Suficiente para convertirse en la máxima goleadora histórica del club londinense, empatada con Fran Kirby. A ese registro añadió dos Botas de Oro de la Women’s Super League, cinco títulos de liga, tres FA Cups, tres League Cups y una final de Champions. Casi todo lo que se puede ganar en Inglaterra, ella lo ganó.

Gotham no ha escatimado en confianza. La delantera de Perth, 32 años, llega libre y firma hasta 2030. Un compromiso largo, casi una apuesta de década, por una futbolista que no ha vuelto a jugar en la NWSL desde 2019, pero que todavía conserva un récord que nadie ha podido tocar: máxima goleadora histórica de la liga.

Kerr aterrizó en la NWSL siendo una adolescente de 19 años y pasó por Western New York Flash, Sky Blue FC y Chicago Red Stars. En un campeonato que atravesaba sus turbulentos primeros años, ella se abrió paso a base de goles: fue la primera en lograr dos MVP de la NWSL, encadenó tres Botas de Oro consecutivas y se marchó con 77 goles en temporada regular. Nadie la ha alcanzado.

Por qué ahora, por qué Gotham

Su salida de Chelsea, tras seis años de dominio, no responde a una sola causa. Después de una rotura del ligamento cruzado anterior en 2024, Kerr pasó 22 meses fuera. Cuando regresó, el equipo vivía en una transición casi constante. Marcó siete goles en 18 partidos de liga y vio puerta en seis encuentros de Champions, pero no terminó de asentarse en los planes del nuevo ciclo.

Con el Mundial de 2027 en el horizonte, la goleadora necesitaba algo más que minutos sueltos: buscaba un reto. Volver a la NWSL estaba en su cabeza desde hacía tiempo. Gotham hizo el resto.

La elección no fue a ciegas. El vestuario neoyorquino se ha ido llenando de caras conocidas de su etapa en Londres: Guro Reiten, Ann-Katrin Berger, Jess Carter… Un pequeño enclave ex Chelsea en la costa este. A eso se suma la experiencia directa de Kristie Mewis, su esposa, internacional olímpica con la USWNT, que jugó en Gotham en la temporada del título de 2023 y pudo contarle desde dentro cómo había cambiado el club.

En su presentación, Kerr subrayó que la cultura ganadora de Gotham le recordaba a la de Chelsea. En el podcast The Women’s Game insistió en que quería entrenar y competir cada día con jugadoras de élite. Citó nombres concretos: Rose Lavelle, Emily Sonnett. “Quería jugar con las mejores del mundo, como todo el mundo, y ellas lo son”, explicó.

Hay otro factor clave. Kerr y Mewis son madres recientes de su hijo Jagger. Las nuevas políticas familiares de la NWSL, incluidas en el último convenio colectivo, con protocolos claros y apoyo para el cuidado de menores, pesaron en la balanza. El proyecto deportivo encajaba. El proyecto vital, también.

Gotham mira a Queens y a la cima

Gotham lleva tiempo intentando convertir el imán de Nueva York en una ventaja competitiva. La ciudad vende sola: atrae talento, multiplica el alcance mediático, abre puertas comerciales. Pero le faltaba un golpe sobre la mesa que uniera todo eso en un mismo relato. Esta semana lo encontró por partida doble.

En un acto conjunto con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, la gobernadora Kathy Hochul, la propiedad y la directiva de Gotham, el club anunció un movimiento que cambia su mapa: a partir de 2028 dejará definitivamente Nueva Jersey y se instalará en Queens, en el nuevo estadio específico de fútbol Etihad Park, futuro hogar también de NYCFC en la MLS.

No es solo un cambio de código postal. Es una declaración de pertenencia: Gotham, dentro de los límites de la ciudad, más cerca de millones de potenciales aficionados, como destacó Mamdani. No es la primera vez que el alcalde se involucra. Esta misma temporada impulsó una iniciativa de entradas a cinco dólares para 1.000 aficionados. Se agotaron en menos de una hora.

En ese contexto, recuperar a Sam Kerr, cinco veces nominada al Ballon d’Or y rostro emblemático de los primeros años de la NWSL, es oro puro en términos de imagen. Pero no se trata solo de marketing. El equipo, pese a haber levantado tres trofeos en tres años —incluida la Challenge Cup 2026 en junio—, vive una temporada irregular en liga y marcha séptimo. La defensa se sostiene, pero el ataque pide más pólvora.

Ahí entra Kerr. Ahí siempre ha entrado Kerr.

Gotham y su nueva estrella comparten objetivo: otro título de la NWSL. Uno de los pocos honores en Estados Unidos que aún se le resisten a una de las delanteras más determinantes de su generación. La pregunta ya no es si Sam Kerr está lista para el reto. Es si la liga está preparada para su segunda conquista.

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