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Rúben Amorim reflexiona sobre errores en el Manchester United

Rúben Amorim ya no mira atrás con rencor, pero tampoco con autoindulgencia. Meses después de su despido del Manchester United, el técnico portugués ha puesto palabras claras a un ciclo tan breve como fallido en Old Trafford: “Cometí muchos errores”.

El entrenador, ahora al mando del AC Milan, fue cesado en enero tras una etapa marcada por los malos resultados y por una relación cada vez más tensa con la directiva del United. La ruptura se aceleró después de un partido en Elland Road ante el Leeds, cuando Amorim señaló públicamente a los responsables del club y les pidió centrarse en su trabajo. A partir de ahí, la convivencia se volvió insostenible.

Los números explican parte del desenlace. En la Premier League, Amorim firmó el peor porcentaje de victorias de cualquier técnico en la historia del United: un 32 por ciento. También encajó más goles por partido que nadie (1,53) y dejó el porcentaje de porterías a cero más bajo registrado en el banquillo de Old Trafford, apenas un 15 por ciento. Cifras duras para un club que se mide siempre con su propia leyenda.

El despido llegó pronto, pero el parón fue corto. El Milan se movió rápido y lo nombró entrenador el mes pasado. Ahora, en plena gira de pretemporada en Australia, Amorim ha utilizado el altavoz mediático para explicar por qué cree que ese fracaso también le ha abierto puertas.

“Me ficharon porque sintieron que yo era el entrenador adecuado para la forma en la que quiero jugar”, explicó a Sky Italia. “Quieren jugar de la misma manera, pero creo que me contrataron no solo por mis éxitos, sino también por mi experiencia en un club top como el Manchester United y por las reflexiones que compartí en nuestras reuniones con el señor Cardinale”.

Ahí, en esos encuentros con el propietario del Milan, se dibuja la segunda vida de Amorim como técnico de élite. “Entendieron que estaba preparado para este trabajo, no solo por mis éxitos pasados, sino también por mis fracasos. Creo que eso ayudó mucho en esas reuniones”, añadió.

Cuando le preguntaron directamente qué salió mal en el United, el portugués fue tajante en su manera de relativizarlo, pero no de esquivarlo. “Lo primero es que ya no importa. Esa es la sensación. Hay una historia, luego pasa algo, el contexto cambia y te centras en el siguiente desafío”.

Luego llegó la autocrítica sin rodeos: “Aprendí mucho. Sería difícil señalar una sola cosa, pero lo importante, lo que tengo muy claro, es que cometí muchos errores. Cuando haces este tipo de reflexión y entiendes que no fue solo culpa de ellos, sino también culpa mía, creo que puedes ser mejor entrenador y mejor hombre”.

No hay ajuste de cuentas con el pasado, pero sí un contraste evidente con su presente. “Me sentí realmente honrado de ser el entrenador del Manchester United en su momento, pero ahora estoy en el Milan”, subrayó. Y ahí cambian las coordenadas emocionales. “Hablé con algunas personas del club, como Massaro y Baresi, y nos intercambiamos mensajes. Eso es lo más importante: entender qué tipo de club soy y cuál es la historia del club”.

En Milanello, Amorim juega en casa en un sentido casi sentimental. “Para mí, esta vez fue más fácil, porque he sido aficionado del Milan desde niño. Entiendo la cultura del club y su historia”, confesó. Ese vínculo personal le permite conectar rápido con el entorno, pero no le sirve de escudo. La exigencia es gigantesca.

El portugués, sin embargo, se niega a vivir anclado en la nostalgia. “Pero eso es el pasado. Nuestro objetivo es ser el nuevo futuro. Me eligieron por una razón, y una de las razones es que me gusta mirar a equipos que están sufriendo. Sé que es duro, pero queremos reconstruir algo”.

En ese punto, Amorim traza la línea entre lo que se derrumbó en Manchester y lo que espera levantar en Milán. Habla de bases, de estructura, de trabajo silencioso. “Tenemos muchas cosas en un buen lugar. El cuerpo técnico está en un buen lugar; la organización es fantástica. Si este es mi destino final, estaré encantado, porque es un sueño entrenar a este club”.

También hay una derivada económica nada menor en esta historia. El United afrontó una factura de compensación de 15,9 millones de libras por la salida de Amorim y de su equipo de trabajo, en el que figuraban Carlos Fernandes, Adelio Cândido, Emanuel Ferro y Jorge Vital. Esa cantidad, sin embargo, se redujo cuando el portugués firmó por el Milan, aliviando parte del golpe financiero en Old Trafford.

Amorim se marcha del United con un registro estadístico demoledor, una indemnización millonaria y un aprendizaje que él mismo no oculta. Llega al Milan con un discurso de reconstrucción, con un club gigante que también busca reencontrarse con su grandeza. Ha asumido sus errores. Ahora le toca demostrar si de verdad lo han convertido en “mejor entrenador y mejor hombre” o si el San Siro será un examen aún más implacable que Old Trafford.

Rúben Amorim reflexiona sobre errores en el Manchester United