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Rodri y la promesa de un fichaje galáctico para el Real Madrid

El club que se autodefine como “el más grande del mundo” vive de perseguir a los mejores futbolistas del planeta. Es su marca, su relato y su negocio. Por eso, que el nombre de Rodri lleve semanas orbitando alrededor del Santiago Bernabéu no sorprende a nadie, menos aún desde que el mediocentro del Manchester City fue elegido mejor jugador del torneo en el Mundial conquistado por España. Ese premio obligó a mirar el caso con otros ojos. Otra cosa es que fichar a un centrocampista de 30 años sea realmente una buena idea para el proyecto deportivo de los blancos.

Detrás del ruido, como tantas veces en la última década y media, aparece la figura de Florentino Pérez. A comienzos de junio, el presidente todavía estaba metido en una batalla electoral intensa con Enrique Riquelme. Ganó con holgura. Y, una vez asegurado el poder, se permitió una promesa a la altura de su personaje: este verano habría un fichaje “mega”, un golpe sobre la mesa de 150 millones de euros por una estrella de primera línea.

“Es una oferta para un jugador del calibre de Cristiano Ronaldo o Kaká”, proclamó.

La frase encendió la imaginación del madridismo. La realidad, sin embargo, fue bastante menos glamourosa. El gran objetivo por esa cifra terminó siendo Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, y la respuesta del vecino fue tan rápida como contundente: no. Da la sensación de que la propuesta ni siquiera iba del todo en serio. Real Madrid siguió moviéndose en el mercado, pero el fichaje que debía inaugurar una nueva edad dorada tras dos temporadas sin títulos nunca llegó.

Lo que sí llegó, y con un impacto simbólico indiscutible, fue el regreso al banquillo de José Mourinho. El portugués conoce la casa, ganó títulos en su anterior etapa, pero también perdió la mayoría de los pulsos frente al Barcelona de Pep Guardiola. Su vuelta alimentó el debate: ¿qué tipo de equipo quiere ser este Real Madrid?

Un verano sin el gran bombazo

La respuesta, por ahora, es difusa. El club se reforzó con dos laterales, Marc Cucurella (Chelsea) y Denzel Dumfries (Inter Milan), por un total de 75 millones de euros. Cerró además la llegada de Ibrahima Konaté (Liverpool) a coste cero para la defensa. Y añadió talento y experiencia con Bernardo Silva (Manchester City), otro fichaje libre, que a sus 31 años es incluso mayor que Rodri.

Plantilla más profunda, más variantes, más fondo de armario. Pero no el golpe de efecto prometido. Un movimiento por Rodri cambiaría el paisaje de inmediato.

El argumento a favor es evidente: su nivel. Incluso después de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior en 2024, el mediocentro volvió a demostrar en el torneo disputado en Estados Unidos, Canadá y México que sigue siendo uno de los grandes dominadores del juego a nivel mundial. Según información de Sky Sport, el City le ha puesto sobre la mesa una renovación más allá de 2027, cuando expira su contrato actual, pero no hay acuerdo. El mismo medio asegura que el Real Madrid ya le ha ofrecido un vínculo hasta 2030 y que se prepara una oferta de entre 50 y 60 millones de euros.

Otras fuentes, sin embargo, rebajan la historia. El diario AS cita voces internas del club que niegan un interés real y vinculan el ruido únicamente al impacto del Mundial ganado por España. Hay un matiz clave: si Rodri aterrizara en Chamartín como el director de orquesta que el equipo no ha vuelto a tener desde la marcha de Toni Kroos y Luka Modric, la idea de fútbol de Mourinho quedaría patas arriba.

Con Rodri, el balón es el centro de todo. El mediocentro decide cuándo acelerar y cuándo dormir el partido, filtra cada salida, inicia cada ataque. Es un fútbol de control, de mando, de dominio territorial. Desde Carlo Ancelotti hacia acá, el Real se había acostumbrado a otra cosa: a vivir sin complejo sin la pelota, a replegar, a esperar y matar a la carrera con la velocidad de Vinicius Junior y Kylian Mbappé. Dos modelos, dos almas.

¿Encaja Rodri en el Madrid de Mourinho?

Ahí está la primera gran pregunta. La segunda es más prosaica: ¿tiene sentido pagar en torno a 100 millones de euros por un futbolista de 30 años? Este verano, al menos, Rodri se ha mostrado como un jugador con varios años de máximo nivel por delante, capaz de justificar una inversión de ese tamaño. Y hay algo más: nunca ha escondido que su pasado en Atlético de Madrid no sería un obstáculo para vestir de blanco.

“El hecho de haber jugado en el Atlético no me impide jugar en el Real. Hay otros jugadores que han hecho ese camino”, declaró en primavera.

Una frase que encendió las primeras especulaciones sobre el posible regreso del organizador al fútbol español… por la puerta del eterno rival.

El giro inesperado llegó la semana pasada. El City anunció que el jugador debía someterse de inmediato a una operación de espalda y quedaba de baja por tiempo indefinido. “Se operará el lunes. Luego necesita vacaciones, descansar y recuperarse. Y después volverá con nosotros”, explicó su entrenador, Maresca. Un día más tarde, el club informó de que la intervención había sido un éxito y le deseó una pronta recuperación.

La operación no cierra la puerta a nada. Según RMC, Paris Saint-Germain también ha entrado en la carrera por Rodri, con o sin problemas de espalda, pese a tener un centro del campo de altísimo nivel con Vitinha, Fabián Ruiz y Joao Neves. Sus dos Champions League consecutivas hablan por ellos: no necesitan un mediocentro, pero sí pueden permitirse el lujo de sumar otro.

El deseo del jugador, según distintas informaciones, apunta en otra dirección. Después de siete años en Inglaterra, Rodri preferiría regresar a España. Convencerle no parece el gran obstáculo. Lo que está cambiando, poco a poco, es la postura del City. Si al principio el club se cerró en banda, sin intención de negociar, ahora distintos medios, como Marca, apuntan a un matiz importante: “el club inglés, que tiene al jugador en la más alta consideración, aceptará su salida si esa es su decisión”.

El tablero queda así: un presidente que prometió un fichaje de impacto, un entrenador cuyo ideario se vería desafiado por un mediocentro de control absoluto, un futbolista en la cima de su prestigio pese a los problemas físicos, un City dispuesto a escucharle y un PSG siempre al acecho.

Florentino Pérez, cuando realmente quiere algo, suele encontrar la forma de pagarlo. La cuestión ya no es si puede. La cuestión es si está dispuesto a romper su propio plan deportivo para cumplir, una vez más, su palabra ante el Bernabéu.