Por qué los fichajes de verano del Tottenham podrían ser uno de los peores en la historia de la Premier League
El arranque de la temporada de la Premier League fue un espectáculo para quienes disfrutan de la ironía y las decepciones en el fútbol. Apenas una jornada bastó para exponer las crisis latentes en varios equipos, siendo Tottenham Hotspur el más destacado por su preocupante situación.
La ventana de transferencias de verano del Tottenham, marcada esta semana por la llegada de Omar Marmoush y Savinho, podría quedar como una de las peores en la historia de la Premier League, comparable con la mala gestión tras la salida de Gareth Bale en 2014. Aunque es pronto para juzgar la temporada 2026/27, muchos ven este momento como decisivo para el club.
Gastos y decisiones cuestionables
Hasta ahora, el club ha invertido cerca de 350 millones de libras en jugadores que no han mostrado el valor esperado. La derrota ante Brentford confirmó estas dudas con un rendimiento flojo y sin energía.
- Sandro Tonali: buen futbolista, pero el precio de 60 millones parece excesivo.
- Jan Paul van Hecke: tiene experiencia y conoce al entrenador Roberto de Zerbi, aunque el trato con Brighton parecía poco favorable.
Estos dos pueden considerarse aciertos con reservas, pero el resto genera preocupación.
Marmoush solo tuvo un período brillante en Frankfurt que le valió un salto a Manchester City, pero nunca se afianzó. Savinho y Mateus Fernandes mostraron irregularidad y falta de impacto, algo común en jugadores con historial inestable en la Premier League.
Andrew Robertson fue sorprendente como reemplazo de Djed Spence, quien partió a Inter, ya que no parecía estar en su mejor nivel. Por otro lado, Marcos Senesi destaca más por el trabajo táctico del entrenador Andoni Iraola que por cualidades propias.
Una inversión millonaria sin garantías
Más de 360 millones de libras se han gastado en futbolistas que no superan a los anteriores y cuya suma de mercado apenas alcanza los 200 millones, antes de considerar los altos salarios involucrados.
En cuanto a De Zerbi, el técnico mejor pagado del mundo, su contratación genera dudas por sus pocos logros tangibles y su temperamento, que quedó claro tras la dura derrota ante Brentford, cuando criticó la falta de pelea del equipo.
El Tottenham mostró apatía, errores en el pase y un juego sin dirección, recordando a equipos anteriores que sufrieron derrotas duras. Solo un penalti fallado evitó un marcador más abultado.
La necesidad de un buen comienzo
Aunque la inestabilidad postverano puede explicar estos tropiezos, Tottenham necesita urgentemente resultados positivos para que el proyecto De Zerbi prospere y supere la fragilidad mental que persiste desde temporadas atrás. Un par de malos resultados más podrían desatar una crisis similar a la vivida cuando Thomas Frank estuvo bajo presión.
De Zerbi cuenta con tiempo extra durante la semana para preparar tácticas, ya que el equipo no participa en la Champions League. Esto puede ser positivo o aumentar la presión sobre los partidos del fin de semana.
El gran problema es que el club gastó el presupuesto de tres años en una sola ventana, y todo debe funcionar. Pero las señales indican lo contrario.
Un error común en las inversiones
En un intento por mostrar un cambio radical tras la salida de Daniel Levy y satisfacer a los aficionados, la directiva de Tottenham cayó en la trampa de pensar que gastar 100 millones en un jugador garantiza calidad equivalente.
Tonali, Fernandes, Marmoush y Savinho son jugadores mediocres con precios elevados. Aunque no tan catastrófico como el gasto tras la marcha de Bale en 2014, si De Zerbi no logra consolidarse esta temporada, la fractura en el club podría ser incluso mayor y prolongarse por años.






