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Omar Marmoush y el supuesto golpe inmediato en Tottenham

Omar Marmoush todavía no ha pisado el césped con Tottenham y ya le han colocado encima un supuesto “golpe inmediato”, del mismo calibre que el que, según algunos titulares, Carlos Baleba habría sufrido antes de acabar firmando por Manchester United.

Nada de eso se sostiene. Nada.

El “sorteo pesadilla” que todos tienen

La maquinaria de titulares apocalípticos va a pleno rendimiento con la Champions League.

  • “Arsenal’s Champions League draw in full as Gunners handed nightmare fixtures”, dispara el Daily Express.
  • “Man City handed nightmare Champions League draw with Arsenal also given tricky fixtures as Man United face old foes on return to competition – and Jose’s back at the Bridge!”, remata MailOnline.
  • “Champions League group phase predicted by supercomputer with Man Utd having a nightmare after horror draw”, añade The Sun.

Traducido: todo el mundo tiene un grupo duro. En 2024 no hay paseo en la Champions. Ni para Arsenal, ni para Manchester City, ni para Manchester United. Llamarlo “pesadilla” ya es casi plantilla.

El “horror” de quedar noveno

Ese supuesto “nightmare after horror draw” de Manchester United, según The Sun, es casi cómico si se mira de cerca.

El texto explica que “MANCHESTER UNITED have been tipped to agonisingly miss out on the top eight of the Champions League league phase”, porque “boffins and brainiacs over at Football Ranked have crunched the numbers” y el equipo de Michael Carrick acabaría noveno.

Es decir: United sería el mejor clasificado entre los que van a la repesca de play-off, enfrentándose al peor de los no cabezas de serie. Dramático, sí. En la teoría del click. Deportivamente, un escenario bastante asumible. Nada que justifique tanto “horror”.

El mito del sigilo infalible de Liverpool

Jeremy Cross, en el Daily Mirror, acierta al señalar que Liverpool, antaño ejemplo de eficacia en el mercado, se ha ido acercando al nivel de caos de Manchester United. El problema llega cuando intenta construir una narrativa de “sigilo despiadado” que no encaja con la realidad reciente del club.

“En ese mismo periodo, Liverpool llevó sus propios negocios con un sigilo despiadado. Los grandes objetivos se mantenían bajo el radar hasta que el acuerdo estaba tan cerca de cerrarse que se hacía público. Esto pasó con Virgil Van Dijk, Alexis Mac Allister, Alisson y Luis Diaz, por nombrar solo a algunos”.

Ahí se cae el relato. El caso Van Dijk fue tan poco “bajo el radar” que Liverpool tuvo que pedir disculpas públicamente después de que Southampton denunciara al club ante la Premier League por un acercamiento ilegal. Ni sigilo, ni discreción. Más bien todo lo contrario.

El extraño caso Bradley Barcola

La cosa se retuerce aún más cuando Cross aborda el nombre de Bradley Barcola:

“Se están llevando a cabo negociaciones con PSG sobre un acuerdo por Bradley Barcola, con una cifra que se acercaría a la pagada a Newcastle por Isak. En circunstancias normales, un movimiento así dejaría a los aficionados abrumados de emoción. El problema es que Liverpool ha recurrido a Barcola en desesperación a menos de una semana del cierre del mercado, tras retirarse de la puja por Yankuba Minteh, de Brighton”.

La realidad es otra: Liverpool lleva todo el verano intentando fichar a Barcola. No es un giro de última hora, ni un recurso desesperado. Es un gran traspaso, complicado, alrededor de los 120 millones, que requiere tiempo y negociación. Nada fuera de lo habitual en el mercado actual.

Y Cross lo sabe bien: ya se vio atrapado en un laberinto informativo cuando trató de seguir cada giro del caso Elliot Anderson.

Del “dorsal bizarro” al “dorsal soñado”

El número de la camiseta también se ha convertido en combustible para titulares.

  • “Bradley Barcola set to wear bizarre unused shirt number at Liverpool”, apunta The Sun.
  • “Bradley Barcola can wear dream shirt number at Liverpool after PSG transfer agreement reached”, replica el Liverpool Echo.

El mismo número, para el mismo jugador, es “bizarro” y “soñado” a la vez. El ángulo ya no lo marca la noticia, sino el adjetivo.

El “golpe inmediato” de Marmoush en Tottenham

En ese contexto aterriza Omar Marmoush y su supuesto “golpe inmediato” en Tottenham, a raíz de un titular ya clásico del Daily Express:

“Omar Marmoush to suffer immediate Tottenham blow after Man City £60m transfer breakthrough”.

Los lectores habituales reconocerán el molde: es el mismo tipo de titular que se utilizó con Carlos Baleba y su llegada a Manchester United. El “golpe” suena grave, decisivo, casi deportivo. Pero no lo es.

El problema real es este: el dorsal.

“Pasar a Tottenham le dará a Marmoush la oportunidad de jugar más regularmente, después de haber sido titular solo en ocho partidos de Premier League con City la temporada pasada. Sin embargo, no lo tendrá todo a su favor cuando llegue a la capital. Eso se debe a que tendrá que elegir un número de camiseta diferente, ya que su preferido, el 7, ya está ocupado por Xavi Simons”.

Ese es el drama: no poder llevar el 7. No perder minutos, no caer en la rotación, no quedarse fuera de las grandes noches. El número de la espalda.

Siempre puede buscar la letra pequeña para volver a Manchester City, se podría ironizar. No jugaría, pero al menos conservaría el 7.

Cristiano, United y un mercado que ya no compra mitos

Samuel Luckhurst señala un dato contundente: Manchester United no ha vendido ni un solo jugador del primer equipo este verano. En un club de esa dimensión, el déficit en la gestión de salidas es evidente.

El cierre de su argumento, sin embargo, patina:

“Even one of the greatest, Cristiano Ronaldo, was burnt by his association with United. When Ronaldo effectively filed for divorce with his November 2022 interview with the sycophantic Piers Morgan, Morgan said: ‘If it was just about money, you’d be in Saudi Arabia.’ Saudi was the only place to offer Ronaldo a home. Even he did not have shoppers flocking to United’s stall.”

Cristiano no “atrajo compradores” no porque el mercado rechazara el escaparate de United, sino porque se había convertido en un delantero de 37 años, con un salario astronómico y un comportamiento abiertamente problemático. Un futbolista que se mostró como un jugador centrado en sí mismo, incapaz de aceptar su nuevo rol, y cuyo coste ya no se correspondía con su impacto.

Que United no encontrara comprador “ni siquiera” para él no explica por qué el club no logra colocar a perfiles muy distintos como Joshua Zirkzee. Explica, más bien, que el fútbol de élite ya no compra mitos a cualquier precio.

En medio de todo ese ruido, lo único realmente claro es que Marmoush tendrá que cambiar de dorsal. Y que, para algunos, eso basta para hablar de “golpe inmediato”.