Nigeria busca defender su título en WAFCON y clasificar al Mundial
La campeona de África no se toca. Justine Madugu ha mirado al vestuario que levantó la décima corona continental y, salvo matices obligados, ha decidido no moverlo. Nigeria viajará a Marruecos con el mismo esqueleto competitivo que conquistó el último Women's Africa Cup of Nations, encabezado por la capitana Rasheedat Ajibade, la guardameta Chiamaka Nnadozie y la eterna Asisat Oshoala, dentro de una lista de 25 jugadoras.
El objetivo es doble y brutalmente claro: defender el trono africano y asegurar el billete al Mundial de 2027. El camino, eso sí, no tendrá a una de sus líderes silenciosas.
Un vacío en la zaga: Plumptre se queda fuera
La gran ausencia tiene nombre propio: Ashleigh Plumptre. La defensora no ha superado la lesión que sufrió en marzo y se perderá el torneo. No hay drama en el discurso, sí realismo. Ella misma lo asumió en redes sociales: el cuerpo ha pedido más tiempo y ha decidido escucharlo.
Su mensaje, entre la frustración y la lealtad, fue un guiño directo al grupo y a la afición: apoyen a estas mujeres, tengan paciencia, ellas necesitan a Nigeria detrás. Plumptre no estará en la hierba de Marruecos, pero el peso de su figura seguirá flotando sobre una defensa que deberá rearmarse sin una de sus referencias.
Un bloque veterano, un relevo que ya empuja
La lista de Madugu respira experiencia por los cuatro costados. Regresa Ajibade para dirigir la orquesta desde el centro del campo, vuelve Nnadozie, considerada por muchos la mejor portera del continente, y se mantiene un núcleo duro que conoce la batalla: Osinachi Ohale, Michelle Alozie, Christy Ucheibe, Halimatu Ayinde y Oshoala forman ese armazón de futbolistas que ya han sobrevivido a noches hostiles en África y en los grandes escenarios internacionales.
Alrededor de ellas, una generación que ya no espera turno, lo reclama. Jennifer Echegini y Deborah Abiodun en la sala de máquinas, y en la vanguardia Gift Monday, Esther Okoronkwo y Omorinsola Babajide, están llamadas a asumir más peso, más balón y más responsabilidad en los momentos calientes. No son promesas a futuro; son el presente inmediato de las Super Falcons.
El grupo se completa con un único talento procedente de la liga local, la guardameta de Abia Angels, Fatima Oloko. El resto del vestuario llega desde clubes de Europa, Norteamérica, Asia y Oriente Medio. Nigeria, una vez más, se presenta como una selección global con acento africano.
Marruecos, escenario de una doble misión
El torneo, que se disputará del 26 de julio al 16 de agosto, será algo más que la defensa de una corona. El WAFCON se ha convertido en la puerta de acceso al Mundial de 2027 en Brasil. El mensaje de Madugu es transparente: primero, el Mundial; después, el título.
El seleccionador lo ha dejado claro: la prioridad inmediata es mantener viva una racha histórica. Nigeria es la única nación africana que ha disputado todas las ediciones de la Copa del Mundo femenina desde 1991, una de solo siete selecciones en el planeta con ese privilegio. Para prolongar ese hilo, las Super Falcons deberán alcanzar como mínimo las semifinales en Marruecos, lo que les daría el pase directo a Brasil.
El formato no concede demasiado margen al error. Las cuatro semifinalistas obtendrán billete automático, mientras que la quinta clasificada peleará su última opción en una repesca intercontinental. No hay red cómoda. Cada partido de eliminación directa pesará como una final.
Un grupo trampa en Rabat
El sorteo ha colocado a Nigeria en el Grupo C junto a Egipto, Zambia y la debutante Malawi. Todos los encuentros se disputarán en Rabat. Sobre el papel, las campeonas parten como favoritas claras, pero el contexto invita a la cautela: el torneo se ha ampliado a 16 selecciones y la brecha entre las potencias y los aspirantes se reduce año tras año.
Zambia viene empujando fuerte en el continente, Egipto siempre complica los partidos desde la intensidad y Malawi llega sin pasado, pero con el hambre del recién llegado que no tiene nada que perder. Para una Nigeria señalada como rival a batir, cada tropiezo puede tener un coste mayúsculo.
El peso de la historia… y del presente
Diez títulos de WAFCON contemplan a las Super Falcons. Nadie en África se acerca a ese palmarés. Ahora, el reto va un paso más allá: ser la primera selección en revalidar el trofeo en el nuevo formato de 16 equipos. No se trata solo de ganar, sino de marcar una era en un torneo que cambia de piel.
Madugu lo sabe. Sus jugadoras también. Sostienen algo “precioso que todos quieren”, como ha subrayado el técnico. La etiqueta de campeonas no es solo una medalla invisible, es un objetivo en la espalda. Cada rival saldrá a medir su nivel ante Nigeria, a tumbar al gigante.
La pregunta ya no es si las Super Falcons son favoritas. La verdadera incógnita es otra: ¿podrá este grupo, mezcla de veteranas curtidas y jóvenes sin miedo, cargar con la historia y, al mismo tiempo, abrir una nueva página rumbo a Brasil 2027?






