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Neymar vuelve al césped: Brasil se aferra a la esperanza

Neymar volvió a sentir el césped bajo las botas. No jugó, no tocó balón, ni siquiera se mezcló con el grupo. Pero apareció en la banda del campo de entrenamiento en Morristown, New Jersey, y para Brasil ese simple gesto ya cambia el aire.

Un mes después de la lesión en el gemelo derecho, el 10 dejó el gimnasio y salió al exterior, según informó ESPN. Es la primera vez que pisa la hierba desde que la selección llegó a su base en Estados Unidos. Para un país que vive pendiente de su tobillo, su rodilla, su gemelo y casi de cada paso que da, verlo correr de nuevo es casi una declaración de intenciones.

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) lanzó un mensaje optimista: Neymar “dio un paso más en su proceso de recuperación” con esta sesión en el campo.

Las imágenes difundidas por la propia CBF lo muestran realizando sus primeros trabajos de carrera desde la lesión, siempre acompañado de cerca por un miembro del cuerpo técnico de Carlo Ancelotti. Nada de gestos forzados, nada de épica: solo un futbolista probando hasta dónde le responde el músculo.

Lesión delicada, plan a largo plazo

El contexto sigue siendo frágil. Neymar llegó a la concentración dentro de la lista definitiva para el torneo, pero rodeado de dudas sobre su estado físico tras sufrir el problema en el gemelo jugando para Santos el pasado 17 de mayo. Los exámenes determinaron una lesión muscular de grado II, de esas que no admiten prisas ni heroísmos sin riesgo de recaída.

En Brasil, los medios coinciden en el mismo mensaje: el cuerpo médico trabaja con una hoja de ruta pensada para el largo plazo. El objetivo real no es que vuelva “como sea”, sino tener al delantero de 34 años en plenitud para las rondas eliminatorias. Ese plan, si se respeta al detalle, prácticamente lo descarta para los dos partidos que restan de la fase de grupos en el Grupo C, ante Haití y Escocia.

ESPN adelantó que el jugador se sometió el lunes a nuevas pruebas médicas para evaluar la evolución del gemelo. La CBF, por ahora, no ha hecho públicos esos resultados. Silencio oficial, cautela médica y una selección que mira de reojo el calendario.

Desde el banquillo, sin botas ni dorsal

El sábado, Neymar vivió el empate 1-1 frente a Marruecos desde el banquillo. Ni se cambió, ni calentó. Fue un espectador de lujo, todavía inmerso en su rutina de rehabilitación. Pero su sola presencia en la zona técnica no pasa inadvertida: habla con los más jóvenes, comenta jugadas, se mantiene dentro del pulso competitivo sin pisar el césped.

Carlo Ancelotti no esconde la importancia de tenerlo cerca del grupo, incluso sin poder utilizarlo. El técnico italiano se mostró confiado en que el delantero se reintegre pronto a los entrenamientos colectivos y subrayó que su convocatoria no responde solo a lo que puede ofrecer con el balón en los pies.

Cuando se decidió incluirlo en la lista, se hizo por sus condiciones técnicas, incuestionables, pero también por el peso de su experiencia y el espejo que supone para la nueva generación. En un vestuario lleno de talento emergente, Neymar sigue siendo la referencia, aunque lleve meses sin jugar con la camiseta de la selección absoluta.

Un Mundial contra el reloj

Para Neymar, este Mundial tiene un componente casi íntimo. Es una especie de examen final después de un periodo de pesadilla marcado por las lesiones. No juega con la selección desde el 17 de octubre de 2023, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco en un partido de clasificación ante Uruguay. Aquel golpe abrió una etapa interminable de recuperación, recaídas y parones que lo han mantenido alrededor de 700 días entre camillas, fisioterapia y regresos a medias.

Ahora, el reto es doble: llegar a tiempo y llegar bien. Brasil no puede permitirse perderlo otra vez en plena competición. El jugador tampoco puede arriesgar el resto de su carrera por un partido de grupo más. De ahí la obsesión del cuerpo médico por medir cada carga, cada sprint, cada gesto.

Todo apunta a que seguirá siendo espectador cuando Brasil se mida a Haití este viernes. Otra noche sin Neymar en el césped, otra noche de cámaras buscándolo en el banquillo, otra noche de preguntas sobre cuándo volverá realmente.

La selección avanza, el torneo no espera. Y en esa carrera silenciosa entre el calendario y el gemelo derecho del 10 se juega buena parte del techo real de este Brasil.