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Myanmar arrasa a Filipinas en el ASEAN Championship

Bajo un aguacero pesado en el New Clark City Stadium de Capas, Tarlac, Filipinas vio cómo se deshacían sus aspiraciones de alcanzar por segunda vez consecutiva la fase de eliminación directa del ASEAN Championship. Myanmar no solo ganó: arrasó. Un 4-1 contundente, con doblete de Than Paing, que deja a los locales tocados y sin margen de error.

Golpe temprano y noche cuesta arriba

El campo aún chorreaba agua cuando Myanmar se adueñó del partido. Más intenso, más preciso, más decidido. Y el premio llegó muy pronto.

En el minuto 7, un córner mal defendido abrió la herida. El remate inicial de Soe Moe Kyaw fue bloqueado dentro del área por Daisuke Sato, pero el balón quedó vivo. Ahí apareció Kyaw Min Oo, el más rápido en reaccionar, para cabecear el rebote y silenciar el estadio.

Filipinas no encontraba ritmo. Cada pérdida, un susto. Cada balón dividido, un triunfo visitante. La lluvia no ayudaba, pero el problema era otro: Myanmar olió debilidad y apretó.

El segundo golpe llegó antes de la media hora y fue una obra de precisión. Maung Maung Lwin filtró un pase perfecto entre los centrales, una cuchillada limpia a la espalda de la zaga. Than Paing controló con calma y definió con frialdad ante Quincy Kammeraad. 0-2 y un silencio pesado en las gradas.

El VAR apaga un posible punto de inflexión

La reacción local pareció llegar de inmediato. En el minuto 32, Jarvey Gayoso cayó dentro del área y el árbitro señaló penalti. El estadio despertó, los jugadores de Filipinas rodearon el punto de los once metros con la esperanza de un giro en la noche.

Pero la tecnología cambió la historia. Tras revisar la acción en el VAR, el colegiado anuló la pena máxima y decretó que no hubo falta. De la euforia al desencanto en segundos. Un momento clave: en lugar de recortar distancias, Filipinas tuvo que seguir remando dos goles abajo, con la lluvia y la ansiedad como compañeros.

Gayoso enciende al público… por poco tiempo

La selección local salió del descanso obligada a arriesgar. Más hombres por delante del balón, líneas adelantadas, ataques rápidos buscando cualquier resquicio. El premio llegó tarde, pero llegó.

En el minuto 68, Javier Mariona encontró el pase correcto y Gayoso, esta vez sí, no perdonó. Definición certera para el 2-1 y un rugido de los 3.104 aficionados presentes. El partido cambiaba de tono. Por primera vez, Myanmar dio un paso atrás. Filipinas olió la sangre.

El ambiente se cargó de esperanza. Cada balón al área parecía el inicio de la remontada. Cada carrera al espacio, una promesa. Pero fue un espejismo.

Dos zarpazos finales y sentencia

Cuando el impulso filipino empezaba a ganar forma, Myanmar mostró una madurez que no había enseñado en su debut ante Malaysia. Aguantó, esperó y castigó.

En el minuto 81, Win Naing Tun apareció para devolver el golpe definitivo. Su gol, el 3-1, devolvió la ventaja de dos tantos y desinfló por completo el intento de reacción local. El estadio se quedó sin aire.

Solo dos minutos después, Than Paing cerró su noche perfecta. Otro remate, otro gol, su segundo del partido y el 4-1 en el marcador. Una goleada en toda regla, un resultado que no admite matices.

Una racha rota y un futuro en duda

La derrota tiene un peso extra: es la primera caída de Filipinas en casa desde aquella frente a Irán en las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA 2026, hace dos años. La fortaleza local, uno de los pilares recientes del equipo, se resquebrajó bajo la lluvia de Capas.

Myanmar, que llegaba herido tras perder en su estreno ante Malaysia, se marcha con sus primeros tres puntos del torneo y una inyección de confianza enorme. Filipinas, en cambio, se queda mirando la tabla con preocupación y con la sensación de haber dejado escapar mucho más que un partido.

La noche en Tarlac deja una pregunta incómoda: ¿fue solo un tropiezo bajo la tormenta o el aviso de que el camino hacia la siguiente fase del ASEAN Championship será mucho más empinado de lo que imaginaban?