Mundial 2023: Inglaterra triunfa ante Croacia y alerta sobre el alcohol al volante
En un cruce a las afueras de Durham, el fútbol y la carretera chocaron de frente.
Mientras el país aún comentaba el 4-2 de Inglaterra ante Croacia en Dallas, los agentes de tráfico detenían coches al azar en plena hora punta del jueves por la mañana. Luces azules, frío de primera hora y un mensaje muy claro: la resaca del Mundial también se mide en miligramos de alcohol por litro de aire.
El día después del 4-2
Durham Constabulary lanzó una campaña específica contra la conducción bajo los efectos del alcohol tras la victoria de Inglaterra. No es casualidad: sus datos internos apuntan a alrededor de un 20% más de colisiones en días de partido de la selección.
Con los encuentros del Mundial en Norteamérica arrancando más tarde de lo habitual en horario británico, la preocupación es evidente. Más horas de bar, más pintas, menos sueño. Y al día siguiente, muchos al volante.
En el control de Durham, ninguno de los conductores dio positivo mientras la agencia de prensa estuvo presente. Pero hubo sustos. Al menos uno descubrió con sorpresa que estaba muy cerca del límite legal.
La sargento Sarah Manser lo resumió sin rodeos: el alcohol no desaparece por arte de magia al amanecer. “Hemos salido esta mañana para lanzar ese mensaje de que el alcohol puede seguir en tu organismo al día siguiente”, explicó. “Hemos tenido un par de casos que no han dado por encima del límite, pero sí con alcohol en el sistema. Por favor, no bebáis y conduzcáis, es así de simple”.
Entre los conductores, también había apoyo a la iniciativa. Louis Renwick, que pasó el test sin rastro de alcohol, lo vio claro: “Hay demasiadas muertes en la carretera por culpa del alcohol”.
Un pub texano convertido en microcosmos del Mundial
A miles de kilómetros de Durham, el contraste era brutal. En Dallas, el Londoner Pub vivió una noche de Mundial que se fue de las manos.
El local, que había anunciado un cierre más tarde que la competencia, se llenó de aficionados ingleses hasta rozar el desborde. La policía terminó tomando el control del establecimiento al inicio del partido, con vídeos en redes mostrando a los agentes pidiendo a la gente que saliera mientras los hinchas cantaban el himno.
El motivo: aforo completo y solo dos guardias de seguridad para contener la marea. El dato económico impresiona: 2.352 botellas de cerveza vendidas y más de 5.000 cervezas consumidas en total. Una recaudación superior a las 30.000 libras en una sola noche. El propio pub matizó después que esas cifras no tenían en cuenta los daños en mobiliario y jardinería.
La fiesta, sin embargo, acabó con cierre forzoso por orden del departamento de bomberos. Un aviso de que el fervor mundialista tiene límites muy concretos cuando se cruza con la seguridad.
Kane, Bellingham, Rashford: la otra cara de la noche
Mientras en Dallas se vaciaban pintas, en el césped de Texas se construía un relato deportivo muy distinto.
Harry Kane firmó un doblete en la primera parte ante Croacia y alcanzó a Gary Lineker con 10 tantos como máximo goleador inglés en la historia de los Mundiales. Jude Bellingham y Marcus Rashford remataron la faena con una segunda parte arrolladora que dio forma al 4-2.
Thomas Tuchel, que vive su primer gran torneo al mando de Inglaterra, no escatimó elogios para su capitán. Destacó no solo sus goles, sino una acción simbólica en la prórroga: Kane lanzándose a bloquear con todo el cuerpo un disparo tras balón parado. Para el técnico alemán, fue la imagen perfecta de un “paquete completo”: líder absoluto, implicado física y mentalmente en cada metro del campo.
Bellingham, que llegaba rodeado de ruido por su relación con el seleccionador y sus ausencias por lesión en las últimas convocatorias, respondió con lo que mejor sabe hacer: influir en los partidos grandes. Marcó el tercer gol, se adueñó del ritmo tras el descanso y jugó, como él mismo admitió, con “una espina clavada” que le ayuda a encontrar la intensidad adecuada desde el minuto uno.
Rashford, suplente de inicio, aprovechó su entrada para sentenciar con el cuarto tanto en el 85’. Tuchel reveló que en los últimos 16 días le ha visto completamente “invertido” en el trabajo táctico y en la competencia sana con Anthony Gordon por el puesto.
La competencia que alimenta a los ‘9’
Kane, además, no esquivó la comparación inevitable con otros gigantes del torneo. Kylian Mbappé y Erling Haaland arrancaron con sendos dobletes en sus estrenos, y Lionel Messi firmó un hat-trick con Argentina frente a Argelia.
El delantero de Bayern Munich no vive pendiente de la tabla de goleadores, pero reconoce que esa carrera silenciosa entre ‘killers’ le empuja. Aspira a algo histórico: ser el primer jugador en repetir Bota de Oro mundialista tras lograrla en 2018.
Su doblete ante Croacia fue la respuesta inmediata a los números de Mbappé y Haaland. Una forma de decir: aquí sigo.
Del caos al control: el giro de Tuchel
El 4-2 final esconde una primera parte mucho más turbulenta. Inglaterra encajó dos goles antes del descanso y se marchó al vestuario con el partido en el aire.
Ahí apareció la otra gran diferencia de este nuevo ciclo: la mano de Tuchel en el descanso. Kyle Walker, en una columna posterior, fue muy claro al comparar a su actual seleccionador con Gareth Southgate. Donde el anterior técnico tendía a mantener su once de confianza casi hasta el final, Tuchel no dudó en mover piezas en el momento clave.
Walker reconoció que, en otras épocas, desde el campo se pensaba: “haz un cambio, haz algo”. Ante Croacia, los ajustes tácticos y la entrada de hombres como Bukayo Saka, Morgan Rogers o el propio Rashford cambiaron el guion de inmediato.
Kane desveló parte del discurso en el vestuario. Tuchel pidió quitarse las “cadenas”, calmarse y jugar sin miedo a equivocarse. “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, les lanzó. La respuesta fue una segunda mitad a toda velocidad, con Bellingham golpeando a los dos minutos de la reanudación y un equipo que, una vez por delante, ya no pareció sufrir.
La atmósfera: del Super Bowl al karaoke
Dentro del estadio, el ambiente rozó lo surrealista. Una mezcla de partido de FA Cup desbocado y gran espectáculo al estilo Super Bowl, todo envuelto en un acento marcadamente texano.
Cuando Rashford hizo el cuarto, el estadio estalló con un “Football’s Coming Home” atronador. Antes habían sonado “Hey Jude”, “Wonderwall” y el inevitable “Sweet Caroline”. Más que un debut mundialista, por momentos parecía un karaoke gigante.
Aficionados locales también se dejaron arrastrar por la ola. Jessica Long, estadounidense y excompetidora del maratón de Londres, se declaraba fascinada por ver cómo el Mundial llegaba a su ciudad y cómo se mezclaban hinchas, acentos y camisetas.
Mientras tanto, las casas de apuestas tomaban nota. Betway recortó la cuota de Inglaterra como campeona de 8/1 a 13/2 tras lo que su portavoz calificó como una “victoria de declaración” del equipo de Tuchel.
Bellingham, del recelo al reconocimiento
No todo el ruido alrededor de Bellingham venía de Inglaterra. Dietmar Hamann, exinternacional alemán y voz autorizada tras disputar dos Mundiales, confesó haber cambiado de opinión sobre el centrocampista.
Durante su etapa en Borussia Dortmund, hubo gestos y actitudes que no le convencieron. Pero el salto a Real Madrid, coronado con una Champions en su primer año, y su actuación ante Croacia le han llevado a valorar otra faceta: la del jugador que se sacrifica por el sistema, que trabaja para sus compañeros y no solo para el brillo individual.
Tuchel, que llegó a decir que su propia madre encontraba “repulsivo” el comportamiento de Bellingham en una ventana internacional anterior, tampoco le regaló el puesto. Morgan Rogers apretó fuerte por esa plaza en el once. Al final, el alemán le dio la titularidad y el inglés respondió con lo que su entrenador le exigía: un partido de equipo y un gol decisivo.
El propio Bellingham asume las críticas como parte del oficio. Sabe que a veces las merece. Y parece dispuesto a usar cada reproche como combustible.
El Mundial no duerme
Mientras Inglaterra saborea su arranque y en Durham la policía recuerda que la fiesta tiene consecuencias, el torneo sigue girando.
En el horizonte inmediato asoman duelos de vida o muerte para selecciones como República Checa y Sudáfrica, o un Grupo B comprimido con Suiza, Bosnia-Herzegovina, Canadá y Qatar todos igualados a puntos. México y Corea del Sur se jugarán buena parte de su futuro en la madrugada.
En otro punto del mapa, el Mundial dejó una imagen inquietante: un dron derribado por el ejército cerca del campo de entrenamiento de Corea del Sur en México. El seleccionador Hong Myung-bo lo calificó de “desafortunado”, aunque aclaró que no llegó a afectar a la parte táctica de la sesión.
Y mientras Cristiano Ronaldo inicia su sexto Mundial con un partido gris ante la República Democrática del Congo y críticas a Roberto Martínez por no sustituirle, la sensación es clara: el torneo se ha puesto en marcha a toda velocidad.
En Inglaterra, la euforia por el 4-2 de Dallas convive con controles de alcoholemia al amanecer. La pregunta, a partir de ahora, es si el equipo de Tuchel sabrá mantener esa mezcla de descontrol creativo y disciplina que mostró en Texas… sin que el país pierda la cabeza fuera del césped.






