Mundial 2026: Anillos de campeón para el ganador
El lunes, en el New York–New Jersey Stadium, el campeón del mundo no solo alzará el trofeo más deseado del fútbol. También se lo llevará puesto en la mano.
Por primera vez en la historia de cualquier competición de FIFA, la selección que gane la final del FIFA World Cup 2026 entre España y Argentina recibirá anillos de campeón, un gesto que importa al fútbol una de las señas de identidad más reconocibles del deporte estadounidense.
No será un simple detalle de protocolo. Será un símbolo nuevo de grandeza en un Mundial que ya es histórico por su formato de 48 equipos.
2.026 anillos, 30 para los campeones
FIFA ha mandado producir 2.026 anillos, todos numerados de forma individual para conmemorar la edición de 2026. De ellos, 30 están reservados para los integrantes de la selección campeona: jugadores, cuerpo técnico y personal clave.
Los otros 1.996 se pondrán a la venta en todo el mundo como producto oficial con licencia, una forma de que los aficionados puedan “llevar” un pedazo de historia del Mundial, no solo colgarlo en una pared o guardarlo en una vitrina.
Cada anillo tendrá dos caras muy claras. En una, el trofeo del FIFA World Cup, inconfundible. En la otra, la identidad de la nación ganadora, grabada y personalizada. No habrá dos piezas iguales: todos estarán numerados, se ajustarán a medida y se entregarán con su certificado de autenticidad.
Celebración inmediata, entrega definitiva más tarde
Nada más terminar la final, en plena euforia, el capitán del equipo campeón y el seleccionador recibirán anillos temporales para lucirlos durante las celebraciones sobre el césped y en el podio.
Los 30 anillos definitivos para los campeones seguirán otro camino. Se fabricarán y adaptarán uno a uno para garantizar un ajuste perfecto a cada miembro del equipo. Solo cuando ese trabajo de orfebrería esté cerrado, se organizará una presentación oficial posterior, ya lejos del ruido del estadio, pero con el mismo peso simbólico.
El trofeo, las medallas de oro y ahora los anillos. El lunes, quien gane en el New York–New Jersey Stadium no solo escribirá su nombre en la historia del fútbol. También lo llevará grabado, literalmente, en sus manos.






