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Mohamed Salah deja Liverpool por Trabzonspor: un nuevo capítulo

Mohamed Salah ha cerrado una era. Nueve años de goles, noches europeas y estatus de icono en Liverpool llegan a su fin con un destino que pocos habrían pronosticado cuando empezó el verano: Trabzonspor.

El egipcio ya está en Turquía, a la espera de pasar reconocimiento médico y firmar su contrato como agente libre tras salir de Liverpool. El acuerdo está encaminado y solo falta el último trámite para que el máximo goleador de la era reciente en Anfield vista de granate y azul.

Un gigante de Anfield, un nuevo paisaje

Salah se marcha con un año todavía por delante en su contrato, que expiraba en 2027. Podía haberse quedado, exprimir una temporada más en la élite de la Premier League, pero club y jugador coincidieron en que este verano era el momento de bajar el telón.

Su última campaña con los ‘reds’ fue, con diferencia, la más gris. Liverpool apenas logró asegurar una plaza en la Champions League y el brillo del egipcio se atenuó tras años de registros demoledores. El contexto, el desgaste y un ciclo claramente agotado empujaron a ambas partes hacia una decisión valiente.

El mercado le ofreció alternativas. Besiktas se interesó, Al-Ittihad tanteó su fichaje y desde Italia también sonaron opciones. Sin embargo, Salah eligió Trabzon. Un club con menos escaparate global, pero con una ciudad que respira fútbol y una grada que convierte cada partido en un rito.

Trabzonspor viene de terminar tercero en la Super Lig y aspira a colarse en la Europa League 2026/27 si supera las rondas previas. No es solo un retiro dorado: hay competición europea en el horizonte y un proyecto que quiere crecer alrededor de un nombre que todavía pesa en el mapa del fútbol mundial.

El eco de Daniel Sturridge

El movimiento de Salah despierta un recuerdo inmediato en Liverpool: Daniel Sturridge. El exdelantero inglés también cambió Anfield por Trabzonspor, abriendo un camino que ahora recorre el egipcio.

Sturridge firmó por tres años en 2019. Parecía un nuevo comienzo para un talento castigado por las lesiones. Marcó siete goles en 16 partidos, dejó destellos de su clase y conectó rápido con la grada. Pero el impulso se frenó pronto: club y jugador acordaron rescindir el contrato de forma anticipada y su aventura turca terminó antes de consolidarse.

La carrera de Sturridge había arrancado en Manchester City y le llevó después a Chelsea, Bolton, Liverpool y West Brom. En Anfield vivió su pico: 67 goles en 160 encuentros y una sociedad letal con Luis Suárez que marcó una época en la Premier League.

Tras Turquía, el inglés buscó relanzarse en la A-League con Perth Glory en la temporada 2021/22. Nunca llegó a arrancar. Los problemas físicos retrasaron su primer entrenamiento hasta noviembre y una lesión en la ingle en febrero terminó de destrozar su curso. Apenas seis apariciones, solo una como titular, ningún gol. El director ejecutivo del club, Tony Pignata, llegó a calificar la operación como “decepcionante”. Con la llegada de Ruben Zadkovich al banquillo, Sturridge fue liberado en junio.

Ese precedente planea ahora sobre Salah, aunque con matices claros. El egipcio llega con un pedigrí distinto, otra regularidad competitiva y un físico que, pese al desgaste, ha resistido mejor el paso del tiempo. Pero la comparación está ahí: dos exreferentes de Liverpool eligiendo el mismo puerto para reescribir su historia.

El peso de un número y de una ciudad

En Liverpool, Salah fue sinónimo del dorsal 11. En Egipto, del 10. Esos números forman parte de su marca, de su imagen global. En Trabzon, tendrá que reinventarse también en eso.

El 11 ya pertenece a Ozan Tufan. El 10 es de Ernest Muci. Nada de posesión simbólica inmediata. Y, sin embargo, Trabzonspor ha encontrado una solución con un significado que va más allá del marketing.

El club ya ha difundido imágenes de Salah con el número 61. No es una elección caprichosa. Es el código de matrícula de la provincia de Trabzon y un símbolo identitario profundo para la ciudad y sus aficionados. El dorsal que muchos locales sienten como una bandera.

Ese detalle, lejos de ser menor, ha pesado en la decisión. Salah aterriza como estrella global, pero se viste con un número que le ancla directamente a la comunidad que lo va a recibir. Un gesto que puede acelerar su integración en un entorno tan pasional como exigente.

Un nuevo reto, viejas exigencias

A sus 34 años, Salah llega a un punto de inflexión. Ya no se trata solo de cuántos goles puede marcar, sino de qué huella quiere dejar en la recta final de su carrera.

En Liverpool lo ganó casi todo y se instaló en la conversación de los mejores de la historia del club. En Trabzonspor, el desafío es distinto: elevar el techo competitivo de un equipo que mira a Europa, asumir el rol de líder absoluto y demostrar que todavía le queda gasolina para decidir partidos grandes.

La Super Lig ofrece un contexto menos frenético que la Premier League, pero no menos emocional. Los estadios hierven, las expectativas son altas y la paciencia, corta. Sturridge lo comprobó en primera persona. Salah lo descubrirá pronto.

La pregunta ya no es qué fue Salah en Liverpool. Esa historia está escrita. La cuestión, ahora, es qué versión del egipcio verá Trabzon y hasta dónde puede llevar a un club que sueña con que su dorsal 61 se convierta en el nuevo símbolo de una era.