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Mjällby firma remontada histórica y sacude el liderato de Sirius

STOCKHOLM, 15 ago – El líder intratable se desplomó en la costa sur. Sirius, invicto y con una cómoda ventaja en la cima, ganaba 3-0 y parecía pasearse hacia otro triunfo rutinario. Salió del Strandvallen con la primera derrota liguera del curso y una pregunta incómoda sobre su carácter.

Durante media hora larga, el partido fue un paseo para el conjunto de Uppsala. Otsa Liimata golpeó dos veces y encarriló una tarde que apuntaba a exhibición. Antes del minuto 34, el marcador ya mostraba un 0-3 que reflejaba el dominio absoluto del líder, superior en ritmo, confianza y pegada.

El campeón, sin embargo, se negó a aceptar el papel de víctima.

El impacto de un chico de 18 años

Al descanso, Mjällby estaba contra las cuerdas. Temporada gris, sin continuidad, y un Strandvallen que no veía ganar a los suyos en liga desde el 27 de abril, cuando derrotaron 2-0 a Halmstad. El recuerdo del título de cuento del año pasado parecía muy lejano.

Entonces entró Olle Lindberg.

El delantero de 18 años saltó al campo tras el descanso y necesitó solo dos minutos para cambiar el guion. Marcó su primer gol en la Allsvenskan y encendió a la grada. De repente, el 1-3 ya no sonaba a trámite, sino a amenaza.

El tanto actuó como detonante. Mjällby empezó a ganar duelos, a cargar el área y a forzar errores. Sirius, que había manejado el partido con una autoridad casi arrogante, comenzó a recular.

Bergström castiga, Lindberg sentencia

La presión local encontró a su hombre faro en Jacob Bergström. El delantero referencia, especialista en el juego directo, apareció donde más duele. Primero para recortar aún más la desventaja. Después, para igualar el choque y desatar la sensación de que el campeón se negaba a seguir viviendo de recuerdos.

Con el 3-3, el líder se vio obligado a reaccionar. Pero ya no tenía el mismo filo. La salida reciente de Robbie Ure, traspasado a Sevilla tras firmar 15 goles en 15 partidos de liga, se notó en el tramo decisivo. Sirius volcó gente arriba, sí, pero le faltó ese rematador que convierte la ocasión dudosa en gol inevitable.

El castigo llegó al 88. Centro al área, salto perfecto y Lindberg, el chico que había cambiado la tarde al entrar, firmó de cabeza el 4-3. Doblete y una noche que difícilmente olvidará.

Sirius intentó un último asalto, más por orgullo que por claridad. Llegó, colgó balones, buscó un milagro. No lo encontró.

Un líder tocado y un aviso para la recta final

La herida va más allá del marcador. No es la primera vez que se le escapa vivo Mjällby. Ya en julio, tras el parón por el Mundial, Sirius dejó escapar otro partido ganado y acabó 4-4 ante el mismo rival. Tres goles de ventaja esta vez, dos puntos tirados entonces. El patrón preocupa.

El propio técnico Andreas Engelmark no se escondió tras el pitido final: «Es horrible por nuestra parte, por supuesto; en última instancia es culpa mía, pero todos los jugadores tienen que asumir su responsabilidad ahora», admitió. «Hemos dejado escapar tres ventajas después del verano y tenemos que mirar qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte».

La tabla aún le sonríe a Sirius. Lidera con 42 puntos tras 17 jornadas en una liga de 30 fechas, 12 por encima de Hammarby, que además tiene un partido menos. La ventaja sigue siendo amplia. Ya no parece intocable.

Mjällby, por su parte, respira. Suma 20 puntos, se instala en la décima posición y, por fin, vuelve a saborear una victoria liguera en casa tras meses de sequía.

El campeón ha recordado que todavía vive. El líder, que creía tener el título encaminado, empieza a descubrir que la segunda mitad de la temporada puede ser bastante más incómoda de lo que sugería la clasificación.