Micky van de Ven: la clave del Tottenham en su reconstrucción
En el Tottenham Hotspur Stadium se han pasado dos años mirando de reojo a la tabla. Dos temporadas consecutivas acabando en el puesto 17 han encendido todas las alarmas, han desgastado banquillos y han obligado al club a mirarse al espejo. Por allí han pasado Ange Postecoglou, Thomas Frank, Igor Tudor y ahora Roberto De Zerbi. Demasiado movimiento para un equipo que coqueteó peligrosamente con el abismo.
La buena noticia para los londinenses es simple: la plaza en la Premier League sigue intacta. Y eso lo cambia todo. Con el descenso esquivado por poco, la dirección deportiva ha pisado el acelerador. Tottenham ha decidido que, esta vez, el dinero sí va a hablar.
Un verano a golpe de talonario
La respuesta del club al miedo ha sido contundente: más de 200 millones de libras invertidos en Mateus Fernandes, Sandro Tonali y Jan Paul van Hecke. Tres fichajes de peso para apuntalar el centro del campo y la defensa, tres nombres que explican la nueva hoja de ruta. A ellos se suman dos llegadas que hablan de experiencia y oficio: Andy Robertson y Marcos Senesi, ambos como agentes libres.
El patrón es evidente: pedigrí de Premier, carácter, jugadores hechos. Tottenham quiere dejar de vivir al límite y volver a mirar hacia arriba.
Entre tanto movimiento, hay un dato casi tan importante como los fichajes: apenas ha habido salidas significativas. Y, sobre todo, se ha retenido a uno de los activos más valiosos de la plantilla, Micky van de Ven. El central neerlandés, recién salido de un Mundial, estaba en todas las quinielas para abandonar Londres este verano.
Se habló de interés desde tres gigantes con urgencias defensivas: el Manchester United de Old Trafford, el Liverpool de Anfield y el Chelsea de Stamford Bridge. Todos necesitados de reforzar la zaga, todos atentos a cualquier oportunidad. Pero no llegó ninguna oferta concreta. No hubo negociación avanzada. Y, por ahora, no hay señales de que vaya a haberla.
Alderweireld baja el volumen del ‘hype’
Toby Alderweireld, que conoce bien el club y la presión de ese estadio, puso palabras a una sensación incómoda. En declaraciones a GOAL, el excentral belga recordó que el contexto importa, y mucho, a la hora de valorar a Van de Ven.
“Todo el mundo habla de Micky van de Ven y de su velocidad, pero es un muy buen defensor. ¡Ojalá yo hubiera sido tan rápido como él!”, arrancó, antes de girar el foco hacia un punto que muchos prefieren pasar por alto. “Pero no olvidemos que Tottenham Hotspur casi descendió y él formó parte de eso. Esa es la realidad. Por muy bueno que sea, esa es la realidad. Quizá los clubes miran eso y piensan que debería haber hecho más para ayudar al club la temporada pasada”.
La frase golpea, porque rompe con el relato complaciente. Van de Ven deslumbra por físico, por zancada, por capacidad para corregir metros a la espalda. Pero la fotografía colectiva del equipo ha sido la de un conjunto que se desmoronaba con demasiada facilidad.
Aun así, Alderweireld no ve el vaso vacío. Todo lo contrario. “Por otro lado, si se queda en Spurs, no es una mala situación para él porque se pueden ver los fichajes que están haciendo. El ambiente en el club está cambiando. Está jugando para un muy buen entrenador como Roberto De Zerbi. Quizá ahora sea bueno quedarse y mostrar a todo el mundo que van a ver al verdadero nosotros después de lo que pasó el año pasado. Creo que hay oportunidades y desafíos aún mayores para él en Spurs”.
Potencial, contexto y un contrato largo
Van de Ven tiene 25 años. No está ni cerca del tramo final de su carrera y, según Alderweireld, aún no ha enseñado todo lo que lleva dentro. El belga ya había deslizado en otra conversación con GOAL que el neerlandés tiene techo de élite absoluta.
“Creo que tiene la mentalidad adecuada. Por supuesto, no es fácil cuando todo el equipo no está jugando bien alcanzar tu mejor nivel, porque quieres ayudar y cosas así. No creo que haya tenido su mejor temporada por culpa del club, pero creo que tiene el potencial para convertirse en uno de los mejores centrales del mundo”, explicó.
La clave, para él, pasa por un salto más en su evolución. “Por supuesto, él también tiene que subir un nivel, pero a veces es algo del equipo. Tiene los atributos para llegar a ser muy, muy bueno. Todavía no es tan mayor, así que puede mejorar y, ojalá, quiera quedarse y mejorar en el club”.
Tottenham, desde luego, no tiene prisa. El contrato de Van de Ven se extiende hasta el verano de 2029. Es un blindaje potente, una declaración de intenciones: no se escuchan ofertas, no se invita a subastas. De Zerbi cuenta con él como pieza central de su proyecto, más aún con los rumores que rodean al capitán Cristian Romero, cuyo futuro también se ha visto salpicado por especulaciones sobre un posible cambio de aires.
Un punto de inflexión o un espejismo
En medio de tanta duda, Van de Ven se ha convertido en una rara historia de éxito reciente dentro de un club que ha vivido demasiado cerca del desastre. No ha sido perfecto, pero sí un pilar sobre el que construir. Ahora, todo apunta a que seguirá al menos una temporada más en la capital inglesa.
El reto es evidente: su ambición individual solo tendrá sentido si el colectivo responde. Tottenham ha decidido gastar, ha decidido retener y ha decidido apostar por un técnico de ideas fuertes como Roberto De Zerbi. Van de Ven está en el centro de ese plan.
La pregunta ya no es si tiene nivel para dar un salto a otro gigante. La verdadera cuestión es si Spurs será capaz, por fin, de estar a la altura del central que ha elegido como uno de los símbolos de su reconstrucción.






