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Michael O'Neill se queda como seleccionador de Irlanda del Norte

En los pasillos de la Irish Football Association se habrá escuchado algo muy parecido a un suspiro de alivio. Michael O'Neill, el hombre que llevó a Irlanda del Norte a la Eurocopa 2016 y que ha vuelto a encender la ilusión alrededor de la selección, ha decidido quedarse. Dice no a un proyecto de Championship con Blackburn Rovers para seguir siendo seleccionador nacional.

No es una decisión menor. Blackburn quería retener al técnico de 56 años después de que, en un escenario que rozaba la causa perdida, los guiara a la permanencia durante su etapa como interino. Respondió al reto, los sacó del borde del abismo y, con ello, atrajo miradas. Pero tras darle vueltas, O'Neill ha optado por el fútbol de selecciones. Por este grupo. Por este ciclo.

Euro 2028 en el horizonte

El contexto invita a soñar. La Eurocopa 2028 se disputará en Gran Bretaña y la República de Irlanda. Para Irlanda del Norte, clasificarse no es solo un objetivo deportivo: es una oportunidad generacional. O'Neill ya sabe lo que significa romper ese techo. Lo hizo en 2016, llevando al país a una fase final en Francia que quedó grabada en la memoria colectiva.

Ahora tendrá tiempo y margen para seguir moldeando a una generación que ha cambiado la cara del equipo nacional. Un grupo joven, dinámico, con hambre, que ha devuelto energía y entusiasmo a Windsor Park.

Stephen Craigan, 54 veces internacional y hoy analista habitual de los partidos de la selección, lo ve con claridad. “Estoy encantado de que se quede. Creo que el progreso del grupo joven en los últimos dos o tres años ha sido una alegría de ver”, explicó en BBC Sport NI. Para él, un relevo en el banquillo a estas alturas habría sido un golpe directo a la evolución del equipo.

“Hay mucho potencial todavía en ellos, mucho crecimiento. En esta fase tan temprana de su desarrollo en el fútbol internacional, un cambio de seleccionador podría haber alterado su ritmo, su fluidez y la cohesión que han construido”, subrayó. O'Neill, en cambio, ha decidido comprometerse con ellos. A corto plazo, los prepara para un par de amistosos importantes en verano y para el arranque de la Nations League en septiembre y octubre.

Confianza mutua y una decisión que pesa

La clave, para Craigan, es la sintonía entre vestuario y banquillo. “Ellos saben que pueden dar más. Michael sabe que pueden dar más, de lo contrario no habría aceptado quedarse”, apunta. Ese detalle, la confianza del seleccionador, puede marcar la diferencia en un grupo que todavía se está haciendo.

Cuando los jugadores perciben que su técnico cree en ellos, que está ilusionado con lo que pueden ofrecer en los próximos años, el efecto es inmediato: un impulso de confianza, una reafirmación de que el camino elegido es el correcto.

La decisión de O'Neill no borra lo que hizo en Blackburn. Al contrario: lo resalta. Craigan está convencido de que el trabajo en Ewood Park no ha pasado desapercibido. “No hay duda de que habrá llamado la atención, teniendo un impacto así en algo que casi parecía una causa perdida”, afirma. Ese tipo de rescates no se olvidan en el fútbol de clubes.

Y ahí aparece otro ángulo: el contractual. Craigan advierte de que, si la IFA no mueve ficha, otras entidades podrían intentar llevárselo. “A menos que la IFA extienda su contrato, claramente existe la posibilidad de que llegue otro club. Tendrán una cláusula de rescisión por cierta cantidad de dinero. Eso siempre está en cualquier contrato de entrenador, sea de club o de selección”, recuerda.

La IFA, ante una decisión estratégica

Para el excentral de Motherwell, el siguiente paso es casi una obligación: blindar el proyecto. “Si miran extender su contrato, que yo estaría encantado de que hicieran, probablemente tendría que ser más estricto respecto al fútbol de clubes. No más cesiones para ayudar a clubes”, avisa. Nada de dobles compromisos ni puertas entreabiertas.

Su propuesta es clara: o un corte limpio o nada. O'Neill como seleccionador a tiempo completo, sin interferencias. “Michael tiene que pensar en echar raíces y decir: ‘Voy a ser seleccionador, eso es todo’. Y la IFA tiene que decir: queremos que te quedes aquí otros tres años más allá de los dos que te quedan, extenderlo”, insiste Craigan.

Eso sí, con un matiz importante: el nuevo acuerdo debería proteger con fuerza a la federación. “Tiene que estar muy inclinado hacia la IFA para intentar cubrirse ante cualquier eventualidad, y estoy seguro de que, si Michael recibe las condiciones que quiere, no veo ninguna razón por la que no vaya a firmar”, concluye.

Una generación que acelera

El impacto de la continuidad del técnico se mide también en nombres propios. Conor Bradley, Trai Hume, Dan Ballard, Shea Charles. Futbolistas jóvenes que ya se han instalado en el once y que han dado un salto competitivo evidente bajo su mando.

“Lo que siempre se escucha cuando entrevistan a los jugadores es que hablan muy bien de Michael, les gusta la forma en la que trabaja”, explica Craigan. No es solo una cuestión de ambiente: “Claramente ha mejorado a muchos de ellos de forma individual, incluso en aspectos como la organización táctica. Los jugadores han asimilado conceptos y han avanzado mucho”.

El plan, desde el principio, miraba a medio plazo. “2028 siempre fue el objetivo para este grupo de jugadores”, admite Craigan. Dentro de ese proceso, lograr el ascenso a la Nations League B fue un paso gigante. No solo por el nivel competitivo, también porque traía consigo un premio inesperado: una plaza de repesca para el Mundial. Un bonus que añade experiencia y escenario grande a una plantilla que necesitaba acumular partidos internacionales.

“Se trataba de sumar internacionalidades para que pudieran ganar toda la experiencia posible a ese nivel”, resume el exdefensa. Y esa fase de aprendizaje, aunque lejos de haber terminado, ya ha dejado huella.

Guinea, Francia, Nations League… y una meta: otra Eurocopa

El calendario inmediato no concede respiro. Irlanda del Norte se medirá a Guinea en Cádiz y a Francia en Lille en amistosos a principios de junio. Después llegará la Nations League en otoño, en un grupo con Georgia, Hungría y Ucrania. Partidos serios, rivales incómodos, contexto ideal para seguir creciendo.

Pero el gran objetivo no se esconde: clasificarse para la próxima Eurocopa. Todo lo demás, por importante que sea, orbita alrededor de esa meta. “El siguiente paso es clasificarse para un gran torneo y creo que tener a Michael a su lado, habiéndolo logrado antes, les dará mucha esperanza a los jugadores”, sostiene Craigan.

El diagnóstico deportivo es preciso: el equipo avanza, pero necesita ajustes finos en la parte alta del campo. “Sabemos que van en la dirección correcta, hay pequeños detalles que afinar, en el tercio final, ser un poco más creativos y encontrar un goleador”, apunta. Ese tipo de piezas, a veces, llegan con la madurez de los propios jugadores.

Lo que ya se ve es una estructura sólida. “Parecen una unidad realmente fuerte y creo que tener a Michael liderándolos les dará una gran confianza, especialmente de cara a los dos partidos internacionales del verano”, añade.

La alternativa habría sido un escenario mucho más inestable. Sin O'Neill, con un interino al mando, las concentraciones de junio habrían tenido otro tono. “Habría sido incómodo para ellos llegar a estos partidos. Habría sido fácil que alguno no apareciera para la selección en junio si Michael no hubiera estado y hubiera habido un seleccionador interino”, reconoce Craigan. “Habría dado una imagen un poco desordenada”.

No será así. O'Neill ha tomado su decisión y la selección lo siente como un espaldarazo. El técnico que ya una vez llevó a Irlanda del Norte a un gran torneo vuelve a apostar por el verde. La pregunta, ahora, es si esta generación joven será capaz de acompañarlo hasta otra noche grande en una Eurocopa.