Manchester United: Trece años después de Ferguson, el renacer de un proyecto
Trece años después de Ferguson, Manchester United vuelve a creer… pero sin prometer títulos
Sir Alex Ferguson se marchó a la jubilación hace ya 13 años con una cifra casi mítica: 13 ligas en el bolsillo. También dejó noches europeas inolvidables en Old Trafford y la sensación de que el club quedaba armado para que sus sucesores simplemente siguieran construyendo sobre unos cimientos indestructibles.
La realidad fue otra.
Desde entonces, nombres de peso como David Moyes, Louis van Gaal, Jose Mourinho, Erik ten Hag y Ruben Amorim han pasado por el banquillo sin lograr devolver al United a la cima de la Premier League. Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, los “noisy neighbours” del City levantaban trofeo tras trofeo y convertían la comparación en una herida abierta para el lado rojo de Manchester.
El efecto Carrick: del interinato al proyecto
El giro llegó en la temporada 2025-26. Michael Carrick, aquel mediocentro elegante que levantó cinco ligas bajo las órdenes de Ferguson, asumió el mando como técnico interino y, casi de inmediato, cambió el aire en Old Trafford. Resultados, sensaciones, ambiente. Todo dio un vuelco lo bastante contundente como para que el club le ofreciera un contrato de dos años.
No fue un equipo brillante de principio a fin. Ni un rodillo. Pero sí un United reconocible.
Hubo partidos que se clavaron en la memoria. El duelo en casa ante el Manchester City, por ejemplo, donde el equipo se estiró, compitió y jugó “realmente bien”, en palabras de Gary Pallister. También un par de encuentros en el tramo final de campaña, resueltos con autoridad, que reforzaron la idea de que algo estaba cambiando.
Más allá del juego, Carrick ha devuelto algo que en el club se echaba de menos: orgullo, resistencia, sentido de pertenencia. Una “lucha por el escudo”, como la que Ole Gunnar Solskjaer también logró despertar en su aterrizaje inicial. El vestuario responde, la grada lo percibe y el club ha decidido apostar.
Ahora llega el examen de verdad: el mercado.
¿Candidato al título? El freno de Pallister
Con el optimismo disparado en la mitad roja de Manchester y planes ambiciosos tanto en el césped como en los despachos, muchos se atreven a imaginar al United apuntando al primer puesto de la Premier League 2026-27. El discurso dominante: una ventana de fichajes inteligente podría colocar al equipo en la pelea por el título.
Gary Pallister, que sabe lo que es ganar ligas con esa camiseta, pisa el freno.
En declaraciones a GOAL, en un acto con Spreadex Sports, el exdefensa fue claro: “Creo que un par de fichajes pueden marcar una gran diferencia. ¿Creo que están listos para pelear por el título? Mi opinión honesta ahora mismo sería que no, no lo creo. Todavía nos falta un poco de construcción”.
No se trata de desmerecer lo logrado por Carrick. Todo lo contrario. Pallister subraya el mérito del nuevo técnico: “Creo que todo el mundo ha quedado muy impresionado con lo que ha hecho Michael. No creo que el equipo fuera brillante. Tuvimos dos o tres partidos, el del Man City en casa destaca, donde jugamos realmente bien. Un par de encuentros al final de temporada donde jugamos muy bien y ganamos con comodidad”.
La clave, para él, no está solo en el juego, sino en la fibra competitiva: “Lo que creo que ha aportado al equipo es resiliencia y esa lucha por el escudo, por el club, un poco más de eso, como hizo Ole cuando llegó”.
El siguiente paso es evidente: darle poder para moldear el plantel. “Ahora tenemos que darle a Michael la oportunidad de traer a sus propios jugadores. Ya lo ha evaluado todo. Dale la oportunidad de traer jugadores de calidad y ver hasta dónde nos lleva. Ha devuelto el factor de sentirse bien al United. Los aficionados lo sienten. Estoy seguro de que los jugadores lo sienten. Ahora vamos a ver si puede dar el siguiente paso”.
El mensaje es nítido: ilusión sí, pero sin atajos. El United vuelve a parecer un equipo serio, no un aspirante impostado.
El caso Rashford, en el filo
En ese escenario de reconstrucción, uno de los nombres que más ruido genera es el de Marcus Rashford. Curiosamente, aparece en las dos listas: posibles salidas y posibles regresos.
El atacante, formado en la academia del club, jugó la temporada pasada cedido en el Barcelona. De ahí que se haya hablado con insistencia de un traspaso definitivo. De momento, nada cerrado. Ningún acuerdo firmado. La puerta de Old Trafford, al menos en teoría, sigue entreabierta para su regreso.
Rashford, concentrado ahora con la selección de Inglaterra en el Mundial, divide opiniones. También la de Pallister, que no esconde sus dudas.
“Ya he dicho públicamente que yo no lo traería de vuelta”, reconoce. Pero hay un matiz importante: “La diferencia ahora es que Michael Carrick ha trabajado con él. Michael Carrick conoce su personalidad. Michael Carrick sabe si puede sacar algo de él si vuelve”.
Ahí está el verdadero punto de inflexión. No se trata solo de talento, sino de voluntad mutua. “¿Querría Marcus volver? ¿No ha dicho en el pasado que estaba contento lejos? Es un jugador de calidad. Es un chico del United. Si pudieras recuperar al Marcus de hace dos o tres años, entonces sería una decisión obvia. Tal y como terminó todo, no estoy tan seguro de que haya un camino de vuelta para él”.
El margen, sin embargo, lo marca el entrenador. “Diferentes entrenadores con diferentes jugadores pueden tener su propia percepción. Si Michael siente que puede cambiar a Marcus en términos de personalidad y lenguaje corporal en el campo y conseguir que juegue como lo hacía en sus primeros años en el Manchester United, entonces sin duda sería un plus para el club. Creo que tendría que haber muchas conversaciones entre ambos antes de que eso ocurriera”.
Entre la nostalgia y el futuro
El United vive un momento extraño: mira hacia atrás y ve el imperio de Ferguson; mira al presente y descubre, por fin, un proyecto que inspira confianza sin necesidad de grandes discursos. Carrick ha encendido la chispa. La grada vuelve a soñar. El vestuario vuelve a competir.
La pregunta ya no es si el club puede revivir el pasado, sino hasta dónde está dispuesto a llegar este nuevo United cuando su técnico tenga, por fin, un equipo realmente suyo.





