Manchester United sufre derrota 4-2 ante AC Milan en pretemporada
Un final de pretemporada para olvidar en el Manchester United. A una semana del estreno en la Premier League ante el recién ascendido Hull City, el equipo de Michael Carrick se dejó remontar dos veces y acabó castigado con un 4-2 ante un AC Milan dirigido por un viejo conocido de Old Trafford, Ruben Amorim, en Wroclaw.
Buenas noticias… y un baño de realidad
No todo fue gris. Marcus Rashford, Kobbie Mainoo y Lisandro Martínez disputaron sus primeros minutos del verano. El capitán Bruno Fernandes y Youri Tielemans completaron los 90 minutos. El balance físico, a simple vista, tampoco deja sobresaltos para Carrick tras una pretemporada de seis partidos que, hasta este cierre, había sido sólida. La única nota preocupante sigue siendo el problema en el pie de Mason Mount, que se lesionó en Gotemburgo hace siete días. Lo que se vendió como una simple precaución le ha hecho perderse ya casi tres encuentros completos en pleno gran momento de forma.
Pero los resultados mandan. Y un 4-2 ante Milan, aunque sea en amistoso, pesa. Tres de los cuatro tantos italianos llegaron en remates a quemarropa. Sin VAR en Wroclaw, las repeticiones dejaron la sensación de que uno de ellos pudo estar en fuera de juego. Para colmo, Ruben Loftus-Cheek cerró la noche superando en carrera a Martínez y fusilando a Senne Lammens. Sin el guardameta, el marcador habría sido todavía más doloroso.
United sufrió especialmente cuando Milan cargó el juego hacia la derecha. Luke Shaw, que también disputó el partido completo, se vio obligado a cubrir demasiados metros, sin ayudas suficientes para cerrar la banda. Las distancias entre defensa y mediocampo no parecían enormes, pero nadie las tapó con la intensidad necesaria. Después de cinco actuaciones muy convincentes este verano, el fichaje Andrey Santos tuvo por fin un día duro: su falta de experiencia quedó expuesta ante un rival de mayor colmillo.
Todo eso acompañará a Carrick en el vuelo de regreso a Manchester, mientras decide cómo ajustar las piezas para el arranque liguero.
“Estamos decepcionados con lo de hoy”, admitió el técnico en MUTV. “No jugamos bien. No hay excusas”. Frase corta, mensaje claro.
El regreso de Rashford, foco silencioso del día
Más allá del resultado, el partido dejó una imagen cargada de simbolismo. Con una hora de juego, Carrick movió el banquillo con seis cambios. Entre ellos, Marcus Rashford.
Era su primer encuentro con el club de su vida desde aquel duelo ante Viktoria Plzen a domicilio en la Europa League, el 12 de diciembre de 2024. Después llegó el destierro bajo el mando de Amorim, y las cesiones consecutivas a Aston Villa y Barcelona, desde donde pocos imaginaban que volvería a vestir de rojo.
En mayo, en Maynooth, Carrick tuvo varias oportunidades ante los medios británicos para confirmar que Rashford seguiría más allá de este mes. No lo hizo. El club también se movió con rapidez para aclarar que el dorsal 9 que lució el delantero en Polonia no es definitivo, intentando evitar que los aficionados se precipiten en la tienda.
A sus 28 años, Rashford se mostró tranquilo. En su primer calentamiento, corrió hacia el fondo donde se agrupaban los hinchas del United y respondió con aplausos a la ovación. Casi al mismo tiempo, Samuel Chukwueze marcaba el primer empate de Milan en esa misma portería, como si el partido se empeñara en robarle el foco.
En el segundo tiempo, Rashford salió a calentar más tarde que otros suplentes, pero aún se permitió un par de filigranas en los pases con Martínez, rival suyo en una semifinal de Copa del Mundo hace apenas un mes. Cuando por fin pisó el césped, se notó el matiz táctico: se mantuvo más abierto que Patrick Dorgu, el hombre al que sustituyó en la banda izquierda.
Para la estadística, los goles del United llevaron la firma de Dorgu y Harry Maguire en este último ensayo veraniego.
El primer intento de Rashford terminó en falta cometida, pero poco después dejó una acción marca de la casa: cerca del banderín de córner, se inventó un regate brillante para dejar atrás a su marcador. La grada se levantó de inmediato. No fue un regreso de fuegos artificiales, pero tampoco lo necesitaba. Sólido, sobrio, suficiente para recordar que sigue ahí.
Lo que viene: Hull, Ipswich y un mercado que no espera
El amistoso en Polonia se desvanecerá pronto en la memoria cuando el calendario apriete. Lo que no desaparecerá tan rápido es la incógnita en torno a Rashford y a la configuración definitiva de la plantilla antes del cierre del mercado el 1 de septiembre.
Los duelos de Premier League ante Hull City y luego frente a Ipswich darán una lectura mucho más clara de las ideas de Carrick: quién manda en las bandas, cuánto margen tiene Santos para aprender a contrarreloj, qué papel ocupará Maguire, cómo encajar a Tielemans sin desproteger la espalda.
El pitido final en Wroclaw no solo cerró la pretemporada. Abrió una pregunta incómoda: ¿ha sido este 4-2 un simple tropiezo veraniego o la advertencia de que a este Manchester United aún le faltan ajustes serios antes de ponerse el traje de competición?






