Paolo Maldini elige a Andrea Pirlo como seleccionador de Italia
La escena se traslada, una vez más, a los despachos. Según informa La Gazzetta dello Sport, Paolo Maldini ya ha tomado su decisión: Andrea Pirlo es el elegido para convertirse en el próximo seleccionador de Italia. Ahora la pelota pasa al tejado del presidente de la FIGC, Giovanni Malagò.
Maldini, director técnico de la selección, y su asesor Leonardo han señalado con claridad al ex cerebro del Milan y de la Nazionale como el candidato ideal para guiar a los Azzurri. No se trata de una simple simpatía: es la apuesta técnica sobre la que Maldini quiere construir el nuevo ciclo de la selección.
La decisión, sin embargo, necesita un último visto bueno. La llamada “Gazzetta rosa” subraya que el nombramiento debe ser aprobado por Malagò, que se prepara para reunirse con Pirlo en breve. Incluso se habla de un encuentro posible en estas mismas horas, una primera cumbre para escuchar de primera mano la visión del ex mediocampista.
Pirlo, hoy entrenador de United FC en la UAE Pro League, llega a este punto tras un camino agitado en los rumores. Durante meses, los nombres de Antonio Conte y Roberto Mancini dominaron la conversación pública, alimentando la sensación de que el banquillo azzurro acabaría en manos de uno de los dos técnicos campeones y de perfil más contrastado.
La última semana cambió el guion. Pirlo emergió como favorito, empujado por la convicción de Maldini de que su lectura del juego y su personalidad encajan con la reconstrucción que necesita Italia. La foto reciente en el Centro Tecnico Federale de Coverciano, durante la gala de la “Panchina d’Oro” 2022/2023 el pasado 29 de enero, simboliza bien ese tránsito: de genio en el campo a figura central en los debates sobre los banquillos.
Conte y Mancini, no obstante, no han desaparecido del mapa. Según Gazzetta, ambos siguen en la carrera. Mancini, en particular, cuenta con la estima personal de Malagò, un detalle que mantiene abierta la intriga en la cúspide federativa. Pero el peso específico de la elección deportiva recae sobre Maldini, y su preferencia por Pirlo marca la dirección del proyecto.
Antes de estampar su firma bajo el nombre del nuevo seleccionador, Malagò quiere escuchar a Pirlo. Conocer su idea de juego, su plan para rejuvenecer al grupo, su forma de gestionar un vestuario que todavía arrastra las cicatrices de los últimos tropiezos internacionales. No es una formalidad: es la última prueba antes de confiarle una de las sillas más calientes del fútbol mundial.
Pirlo ya sabe lo que significa convivir con la presión máxima. La vivió como jugador en Juventus y Milan, la sintió con la camiseta de Italia, y la probó como entrenador en Juventus y Sampdoria. Ahora, desde la distancia de la UAE Pro League, observa cómo su nombre vuelve al primer plano del fútbol europeo.
La reunión con Malagò puede marcar un giro en la historia reciente de la Nazionale. Si el presidente queda convencido, el proyecto Maldini-Pirlo tomará forma y abrirá un nuevo capítulo para Italia. Si no, los viejos conocidos, Conte y Mancini, volverán a ocupar el centro del escenario.
Por ahora, todo se condensa en una sala de reuniones y en una conversación decisiva: la visión de Maldini, las dudas y preferencias de Malagò, y las respuestas de Pirlo. De ese diálogo saldrá el próximo dueño del banquillo azzurro. Y con él, el rumbo de Italia en los próximos años.






