El Madrid de Mourinho arranca con victoria agónica ante el Espanyol
El nuevo Real Madrid de José Mourinho salió disparado. Ni tanteo ni precauciones. En nueve minutos ya mandaba en el marcador: centro tenso y medido de Arda Güler desde la derecha, salto imperial de Jude Bellingham y cabezazo a la red. Un inicio de manual.
El gol, sin embargo, no trajo calma. No esta vez.
El Espanyol reaccionó con personalidad, se asentó en el partido y empezó a probar de verdad a Thibaut Courtois. El belga tuvo que intervenir con una parada clave en el minuto 26 para evitar el empate en una acción franca. Fue un aviso serio.
Poco después, el castigo llegó. Alex Calatrava cazó su oportunidad y firmó el 1-1, premio a un tramo de partido en el que el conjunto catalán se mostró más incómodo, más punzante, más capaz de generar ocasiones claras que un Madrid demasiado blando sin balón.
El tanto perico no fue un accidente aislado ni un simple despiste. Reabrió un viejo debate en el club blanco: el equilibrio de la zaga. En la acción del gol faltó una figura de ancla, alguien que leyera antes la jugada, que cortara la línea de pase o se anticipara al disparo dentro del área. Esa ausencia pesa aún más en un equipo construido sobre perfiles ofensivos, porque cada pérdida destapa un espacio enorme y peligroso delante de la defensa.
Con ese agujero, cualquier transición rival se convierte en amenaza.
Si Mourinho pretende imponer una versión más rígida y controlada de su Madrid, ahí tiene una de sus primeras grandes tareas. Esa fragilidad sin balón será uno de los detalles más reveladores en las próximas jornadas.
El Espanyol, espoleado por el empate, vivió fases en las que fue claramente el equipo más incómodo. No mandaba en el marcador, pero sí en la sensación de peligro. El Madrid, pese al 1-0 inicial, nunca llegó a someter el partido con continuidad.
Y el encuentro se fue enredando.
La segunda parte se convirtió en una batalla de nervios. El Madrid buscaba el área rival sin demasiada claridad, el Espanyol olía la posibilidad de rascar un punto e incluso algo más. El reloj corría y el empate empezaba a saber a tropiezo en el estreno liguero de la nueva era Mourinho.
Hasta que apareció el banquillo.
Cuando el 1-1 parecía grabado en piedra, el Madrid encontró el desenlace que llevaba todo el segundo tiempo persiguiendo. En el minuto 90, Espi aprovechó un momento de desorden dentro del área del Espanyol, se lanzó sobre el balón suelto y lo reventó a gol. Un derechazo para el 2-1 que desató la euforia y aseguró los primeros tres puntos del curso.
Una jugada sucia, caótica, pero decisiva. Y un mensaje claro: los suplentes también pueden inclinar partidos.
Ese estallido final, sin embargo, tapa una realidad incómoda. El Madrid no cerró el encuentro desde la autoridad ofensiva, ni desde una superioridad abrumadora en juego. Ganó castigando un instante de confusión en la defensa rival, no culminando una acción colectiva que retratara un dominio total del equipo blanco.
Sobre el papel, el arranque de Mourinho es impecable: victoria, remontada emocional y un héroe inesperado en el minuto 90. Sobre el césped, las dudas siguen ahí, casi calcadas a las de las dos últimas temporadas.
Faltaron soluciones claras en ataque cuando el partido se atascó. Faltó control de ritmo para enfriar al Espanyol en sus mejores fases. Sobró espacio entre líneas para que el rival generara peligro. Todo eso se vio, por momentos con demasiada nitidez, en su visita a Cataluña.
Exagerar las conclusiones tras un solo encuentro, y con el equipo aún adaptándose a las ideas del técnico portugués, sería precipitado. La temporada apenas empieza y el margen de mejora es amplio. Pero si estos mismos defectos reaparecen ante rivales de mayor entidad, lo que hoy parece un simple aviso se convertirá en síntoma estructural.
Esta vez, los tres puntos volaron hacia el lado blanco, y para Mourinho eso es lo esencial a estas alturas. La pregunta que deja el estreno es otra, mucho más incómoda: ¿ha sido solo una victoria fea de inicio de Liga… o el anticipo de los problemas que pueden perseguir al Madrid durante todo el año?






