El Madrid de Mourinho arranca la pretemporada con un 4-2-3-1
El nuevo Real Madrid de José Mourinho abrió el telón de la pretemporada ante Alcorcón en un amistoso que, más que un simple entrenamiento con público, pareció un laboratorio táctico a cielo abierto. Sin goles al descanso, pero con muchas pistas sobre lo que pretende el técnico portugués.
Un 4-2-3-1 con sello Mourinho
Mourinho no se anduvo con medias tintas en su primer once del verano. Apostó por un 4-2-3-1 muy definido: Camavinga y Cestero formaron el doble pivote, encargados de dar equilibrio y primer pase. Por delante, Güler ocupó el carril central como mediapunta clásico, el “10” detrás de Gonzalo y con Valero y Mastantuono abiertos en las bandas.
Por fuera, los laterales tuvieron protagonismo desde el inicio. Alexander-Arnold arrancó en el costado derecho, con Carreras en la izquierda, y entre ambos se cerraba la zaga con Huijsen y Asencio como pareja de centrales. Lunin, bajo palos, fue el guardián de un equipo que buscó mandar desde la posesión y la altura de sus líneas.
El dibujo fue claro: balón al pie, amplitud con los extremos y llegada desde segunda línea. Faltó colmillo. No intención.
Un penalti fallado y la ocasión para mandar el mensaje
El partido, abierto a la prensa durante sus primeros 25 minutos, dejó la acción más clara en las botas de Güler. La jugada la encendió Mastantuono, eléctrico por fuera, provocando un penalti que olía a primer gol de la era veraniega. Pero el guion cambió en un segundo.
Güler tomó la responsabilidad desde los once metros. Golpe seco, bien dirigido, pero el portero de Alcorcón adivinó la intención y desvió el disparo. Aviso temprano de que, por muy amistoso que sea, aquí nadie regala nada.
El fallo no frenó al Madrid, que siguió empujando, aunque sin la precisión suficiente en los metros finales. La sensación era clara: estructura sólida, ideas reconocibles, pero aún sin la chispa de los días grandes. Normal en julio. Exigente para un equipo de Mourinho.
Cero a cero, pero muchas conclusiones
El descanso llegó con 0-0 en el marcador. Sin goles, sí, pero con un mapa bastante nítido de prioridades: automatizar el 4-2-3-1, dar galones a Güler entre líneas, aprovechar la profundidad de Mastantuono y empezar a construir sociedades en defensa con Alexander-Arnold, Huijsen y Asencio.
Ahora llega el tramo de pruebas más agresivas. Mourinho tiene previsto mover el banquillo en la segunda mitad, abrir la puerta a los jugadores de Castilla y repartir minutos mientras sus teóricos titulares afinan la puesta a punto física.
Es solo el primer amistoso. Pero en el Madrid, incluso los primeros toques de balón del verano se miran con lupa. Y Mourinho lo sabe.






