Liverpool enfrenta un verano complicado: dudas y decisiones clave
Menos de un mes para que ruede el balón en la Premier League y Liverpool trabaja a contrarreloj desde Estados Unidos, donde Andoni Iraola dirige su primera pretemporada al mando del equipo. El paisaje ha cambiado de golpe: Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté se marcharon libres al final del curso pasado y han dejado un vestuario con jerarquías por rehacer y un mercado lleno de decisiones delicadas.
Entre salidas, lesiones y un proyecto deportivo en transición, las grandes incógnitas se acumulan en Anfield. Y las respuestas, por ahora, no son sencillas.
Bajcetic y el lateral derecho: un experimento del pasado, no un plan de futuro
La primera cuestión apunta a Stefan Bajcetic y a una vieja idea: ¿puede ser una solución para el lateral derecho?
El español ya jugó ahí. Fue en septiembre de 2023. Y no salió bien. Desde entonces ha pasado demasiado tiempo, demasiadas lesiones y demasiada incertidumbre como para imaginarlo ahora como pieza clave en una zona tan sensible.
Su prioridad es otra: volver a estar sano, ganar ritmo, competir con continuidad. Si eso implica una nueva cesión, en el club no lo verían con malos ojos. Solo cuando se consolide como futbolista fiable y disponible tendrá sentido reabrir el debate sobre su posición. Hoy, pensar en él como opción real de lateral derecho para Iraola está muy lejos de la realidad inmediata.
El vacío de Salah: una banda millonaria y sin dueño
El hueco que deja Salah no se tapa con palabras ni con parches. Hace falta talento, gol y personalidad. Y eso cuesta dinero. Mucho dinero.
Liverpool estuvo dispuesto a llegar a los 86 millones de libras por Yan Diomande. No bastó. RB Leipzig se negó a vender y el jugador, además, prioriza un movimiento a Paris Saint-Germain. Primera puerta cerrada.
El nombre de Bradley Barcola también está en la lista. Gusta, pero su precio supera los 100 millones. Territorio de riesgo incluso para un club del tamaño de Liverpool. Otros perfiles han sido seguidos: Yanbuka Minteh (Brighton), Said El Mala (Köln), Matias Fernandez-Pardo (Lille), además de una consulta previa a Monaco por Maghnes Akliouche.
Ninguno de ellos se ha movido todavía este verano. La partida sigue abierta. El club trabaja, observa y toma nota, con la posibilidad real de acabar eligiendo un perfil menos evidente, un giro inesperado de mercado. Lo único que no admite discusión es el diagnóstico de Iraola: fichar un extremo derecho de nivel es imprescindible.
El ‘9’ y la cuerda floja: Isak sin red de seguridad
La delantera también genera inquietud. Hoy, Alexander Isak es la referencia en el centro del ataque. Y eso tiene truco: no es especialmente robusto, se pierde partidos por molestias menores y el calendario no perdona.
Liverpool ya está buscando un extremo derecho, pero el panorama invita a pensar en algo más. La lesión de larga duración de Hugo Ekitike y el deseo de no sobrecargar a Isak abren la puerta a otro fichaje ofensivo. Si no llega nadie, el plan de contingencia ya está trazado.
Cody Gakpo volvería a ser el comodín, ese delantero de emergencia capaz de ocupar el carril central cuando no queda otra. Florian Wirtz podría actuar como falso nueve en determinados partidos. Federico Chiesa también entra en esa baraja, aunque ninguno de ellos terminó de convencer en ese rol durante la temporada pasada.
Si las soluciones no aparecen en el mercado, tocará mirar a Kirkby. En la Academia, cuando esté sano, Jayden Danns parte por delante de Will Wright en la pelea por una oportunidad puntual con el primer equipo. No es el escenario ideal para un aspirante a todo, pero es el que hay ahora mismo.
Richard Hughes, un verano con fecha de caducidad
El frente deportivo no solo se mueve en el césped. También en los despachos. La figura de Richard Hughes, actual director deportivo, está en el aire.
Dentro del club crece la sensación de que se marchará una vez se cierre la ventana estival. El destino más probable apunta a la Saudi Pro League, concretamente a Al Hilal. Un movimiento que, de confirmarse, obligaría a Liverpool a rehacer su estructura técnica otra vez más en muy poco tiempo.
¿Y el relevo? No hay nada avanzado. El nombre de Julian Ward, hoy director técnico de Fenway Sports Group, aparece de forma natural como posible opción interna. Conoce la casa, el entorno y el modelo. Pero, por ahora, no hay señales claras de que el club haya activado un plan sucesorio definitivo. Otro asunto que amenaza con explotar justo cuando el balón empiece a rodar.
La juventud al escaparate: minutos de gira, realidad de cesiones
La gira por Estados Unidos ha llenado la plantilla de caras jóvenes. Ilusión, piernas frescas y muchas preguntas. ¿Hay alguno preparado para irrumpir ya mismo?
La mayoría arrastra experiencia en cesiones: James McConnell, Lewis Koumas, Calum Scanlon, Luke Chambers, Harvey Davies… Todo indica que muchos de ellos volverán a salir para seguir creciendo lejos de Anfield. Otros, como Will Wright o Josh Sonni-Lambie, están apenas dando los primeros pasos en su carrera.
El nombre que más ruido ha generado es el de Josh Abe, extremo de 16 años, muy bien valorado internamente. Ha despertado expectación, pero el plan más lógico pasa por darle protagonismo en Premier League 2 con el sub-21 y en la UEFA Youth League con el sub-19, no por cargarlo de responsabilidad en el primer equipo antes de tiempo.
Si hay dos jóvenes con opciones reales de aparecer en la Copa de la Liga en septiembre, esos son Wright y Kieran Morrison. Este último, de 19 años, ya sabe lo que es jugar con los mayores: sumó dos apariciones la temporada pasada y ha renovado este verano. A su lado, el recién llegado Ifeanyi Ndukwe, central de 18 años, tendrá también la oportunidad de mostrar credenciales durante la gira.
El rompecabezas del lateral derecho y el nombre de Djed Spence
La última gran incógnita vuelve a la defensa y a un puesto que se ha convertido en un quebradero de cabeza: el lateral derecho. Andoni Iraola ha sido claro: su primera opción es Conor Bradley. El problema es el calendario médico. El internacional norirlandés aún está a meses de reaparecer.
Por detrás aparece Jeremie Frimpong, un futbolista con enorme despliegue ofensivo, pero menos fiable en la retaguardia y con un historial de lesiones desde su llegada que invita a la prudencia. El curso pasado, el club tiró de recursos de emergencia: Joe Gomez, Curtis Jones, Dominik Szoboszlai y Wataru Endo ocuparon la banda derecha cuando no había más remedio.
Ahora, la situación es distinta. Gomez se antoja necesario como central, Endo todavía no está al cien por cien y tanto Jones como Szoboszlai son, ante todo, centrocampistas. Forzarlos de nuevo como laterales sería un parche, no un plan.
La solución ideal pasa por dos caminos: fichar un central que también pueda actuar como lateral derecho, o incorporar un lateral puro cedido por una temporada. Liverpool no quiere invertir una fortuna en un jugador que, en teoría, perderá protagonismo cuando Bradley esté listo para volver… aunque el historial de lesiones del propio Bradley obliga a pensárselo dos veces.
En ese contexto surge el nombre de Djed Spence. Y se cae casi al mismo tiempo. No encaja en el perfil buscado y, además, sería muy caro. Hay otro detalle que en Anfield no olvidan: no se debe fichar a un jugador solo por un buen Mundial o por un pico puntual de rendimiento. Ese tipo de apuestas emocionales suele salir caro.
Liverpool afronta el tramo final del verano con demasiadas carpetas abiertas: un extremo derecho por firmar, un ‘9’ al límite, un lateral derecho sin dueño claro y un director deportivo con la maleta medio hecha. El reloj corre. La Premier no espera. ¿Lo hará el mercado?






