Liverpool y PSG: el caso de Maghnes Akliouche
Liverpool busca extremos y el mercado le devuelve siempre el mismo nombre en el espejo: Paris Saint-Germain. Esta vez el protagonista es Maghnes Akliouche, joya de Monaco, cuya situación ilustra a la perfección el laberinto en el que se mueve el club de Anfield.
El punto de partida es claro: según Fabrizio Romano, Liverpool todavía no ha dado el paso definitivo por Akliouche este verano. No hay oferta formal, no hay intento de “robo” en marcha. Solo interés, seguimiento y muchas conversaciones en segundo plano.
Mientras tanto, el jugador ya ha elegido.
Salah se va, las bandas se recalientan
El escenario se preparó en marzo, cuando Liverpool comunicó que Mohamed Salah tendría vía libre para buscar un nuevo reto este verano. Un terremoto silencioso. El egipcio ha sido el faro ofensivo del equipo durante años; sustituir su peso competitivo y su volumen de goles no es una operación de un solo fichaje.
El club ya ha movido ficha con la llegada del internacional español Victor Muñoz desde Osasuna por unos 40 millones de euros. Un primer paso importante, pero no el último. En Anfield asumen que necesitan otro extremo de primer nivel si quieren mantener el techo competitivo de la plantilla.
Ahí entra en juego Akliouche. O, al menos, entraba.
Akliouche mira a París
La versión de Romano es tajante. En su canal de YouTube explicó que, pese a los rumores sobre un posible intento de Liverpool para arrebatar el fichaje, su información no ha cambiado: Paris Saint-Germain tiene un acuerdo con el jugador y Akliouche quiere vestir de parisino.
El trato entre clubes, eso sí, aún no está cerrado. Monaco y PSG siguen negociando y el traspaso no está firmado. Hay margen para giros inesperados, como recordó el propio Romano al citar el caso de Morgan Rogers, cuyo futuro dio un vuelco en cuestión de días. Pero, a día de hoy, el control de la operación pertenece claramente a PSG, que trabaja para cerrarla cuanto antes.
Liverpool, por ahora, observa.
De objetivo prioritario a “posibilidad”
La situación recuerda a otro expediente reciente: Yan Diomande, de RB Leipzig. El atacante apareció pronto como objetivo prioritario para reforzar las bandas, hasta que distintos informes coincidieron en que su preferencia era un movimiento hacia PSG este mismo verano. Otro pulso perdido frente al poder de atracción del campeón francés.
En el caso de Akliouche, las señales van por el mismo camino. Lyall Thomas, de Sky Sports, informó de que Liverpool había realizado un primer acercamiento a Monaco y había preguntado por la disponibilidad del extremo, también objetivo de PSG. Un tanteo, no una ofensiva.
James Pearce, periodista de The Athletic, rebajó aún más el tono al hablar en el podcast Market Madness de GiveMeSport. Según su información, Liverpool sí ha mantenido conversaciones internas y hubo un acercamiento anterior en la ventana actual por el extremo derecho de Monaco, pero Akliouche es “una posibilidad, más que algo definitivo”.
Es decir: está en la lista, no en la cima de la lista.
Pearce añade otro matiz clave: el coste. Akliouche sería una alternativa más económica a Bradley Barcola si Liverpool no pudiera acceder al jugador de PSG. Aun así, barata no sería: se habla de una operación en el rango de los 50-60 millones de euros.
El rompecabezas de Anfield
Liverpool se mueve, pero mide cada paso. Con Salah camino de salida, el club debe decidir qué perfil de extremo priorizar, cuánto está dispuesto a invertir y en qué tipo de proyecto quiere integrarlo. Un jugador como Akliouche encaja en la lógica de reconstrucción: joven, con margen de crecimiento, capaz de jugar en banda derecha y con impacto inmediato potencial.
El problema es que el tiempo y la voluntad del futbolista juegan en contra. Con PSG ya de su lado, cualquier intento de Liverpool implicaría no solo negociar con Monaco, sino también cambiar la mente de un jugador que, según las principales fuentes de mercado, ya se ve en el Parque de los Príncipes.
Por ahora, en Anfield mantienen abiertas varias vías y Akliouche no pasa de ser una opción sobre la mesa, interesante pero lejana. El mercado, sin embargo, no espera. Y cada día que pasa acerca un poco más al francés a París y obliga a Liverpool a preguntarse cuánto está dispuesto a arriesgar para encontrar el heredero de Salah en la banda derecha.






