Liverpool se prepara para el cierre del mercado de verano
A pocas semanas de que cierre el mercado de verano, en Liverpool ya no hay margen para la improvisación. La plantilla está prácticamente cerrada en cuanto a plazas no formadas en Inglaterra y, si llega alguien más de fuera, alguien tendrá que salir.
El club ya ha incorporado a tres fichajes, pero los rumores no se detienen. Nombres como Bradley Barcola o Ibrahim Mbaye empiezan a sonar alrededor de Anfield, una señal clara de que la reconstrucción no ha terminado. El problema es el mismo que recorre toda la Premier: el cupo de jugadores no formados en casa está lleno.
La vía obvia sería acudir al mercado de futbolistas ingleses. Pero ahí aparece otro muro: Elliott Anderson y Morgan Rogers se han marchado este verano por cifras superiores a los 115 millones de libras cada uno. Un mensaje nítido para cualquiera que quiera comprar en casa: los precios están disparados.
En ese contexto, a Liverpool no le queda otra que sacrificar a uno o dos jugadores de la actual plantilla si quiere seguir reforzándose.
Endo, en el escaparate
El club ya ha empezado a mover ficha. Según la información del periodista Pete O'Rourke, Liverpool está dispuesto a escuchar ofertas por Wataru Endo este verano. El japonés se coloca así en primera línea de salida, junto a Calvin Ramsay como las opciones más lógicas para hacer hueco.
En el caso del lateral escocés, las cosas son más difusas. Pese a los rumores sobre su futuro, la fragilidad defensiva del equipo de Andoni Iraola invita a pensar que podría terminar quedándose como fondo de armario. Si Ramsay permanece, el foco se concentra aún más en Endo.
El internacional japonés, de 34 años, acaba de regresar de una lesión importante y solo le queda un año de contrato. Desde el punto de vista económico y de planificación, su venta encaja: permitiría liberar una plaza y obtener un ingreso antes de que se marche gratis.
Pero el riesgo es evidente. Si el sustituto no rinde o si el equipo vuelve a sufrir en la base del mediocampo como el curso pasado, la decisión puede volverse en contra del club. Endo no firmó una temporada brillante, y ese rendimiento alimenta la idea de que es el momento de pasar página. Aun así, desprenderse de un mediocentro experimentado siempre deja una incómoda sensación de vértigo.
Con Hughes y Iraola abiertos a la salida del japonés, el siguiente movimiento parece casi cantado: el próximo fichaje de Liverpool debería ser un número seis.
El ‘seis’ que le falta a Anfield
Durante meses, el nombre de Liverpool ha ido apareciendo ligado a varios mediocentros defensivos. Cualquiera que haya seguido al equipo entiende por qué. La posición de pivote lleva tiempo pidiendo una solución de nivel.
Ryan Gravenberch no ha conseguido consolidarse como una opción fiable en esa zona. Sus altibajos no han impedido que el club le ofrezca un contrato mejorado, lo que, en la práctica, cierra la puerta a una salida rápida y obliga a convivir con su irregularidad.
Eso no significa que la dirección deportiva vaya a quedarse quieta. Sobre la mesa aparecen dos candidatos con fuerza: Marc Casado y Adam Wharton. Barcelona ya le ha comunicado a Casado que puede salir, lo que convierte al joven mediocentro en una oportunidad atractiva y, en teoría, más asequible.
El caso de Wharton es muy distinto. Crystal Palace no quiere vender y ha blindado a una de sus grandes promesas. Precisamente por eso, el inglés encaja tanto en lo deportivo como en lo estratégico para Liverpool: joven, con margen de crecimiento y con experiencia en la élite. El problema es el precio, que se sitúa en torno a los 100 millones de euros.
Quedan todavía unas semanas de mercado y el tablero puede moverse en cualquier dirección. Pero hoy, con Wataru Endo en la rampa de salida y el cupo de no formados en casa al límite, el mensaje es claro: el próximo gran paso de Liverpool pasa por asegurar, de una vez por todas, el mediocentro que sostenga el proyecto desde la base.






