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Liverpool abre la puerta a Jeff Bezos con venta de participación minoritaria

Fenway Sports Group (FSG) ha puesto oficialmente un nuevo socio en la mesa de Anfield. El grupo propietario de Liverpool ha confirmado la venta de una participación minoritaria del club a un consorcio en el que figura Jeff Bezos, el fundador de Amazon y uno de los hombres más ricos del planeta.

No es un aterrizaje cualquiera en el mundo del deporte. Es el primer movimiento de Bezos en la industria deportiva tras años de rumores y aproximaciones a franquicias de Norteamérica. Esta vez, la apuesta es por el fútbol y por un gigante histórico de la Premier League.

Un tercio del club, pero sin perder el control

El tamaño exacto del paquete vendido no ha sido revelado, pero fuentes con conocimiento directo de la operación lo sitúan en una horquilla de alrededor del 30 por ciento hasta un tercio del club. En cualquier caso, FSG mantiene la mayoría accionarial y el control operativo de Liverpool.

Bezos entra a través del fondo K5 Sports, pero no es él quien lidera el consorcio. La cabeza visible es Amit Bhatia, ex copropietario de Queens Park Rangers, que ha dirigido y estructurado el grupo inversor 1892 Holdings. A su lado se suma la family office de Eduardo Saverin, cofundador de Facebook, y su esposa Elaine.

El nuevo organigrama también queda definido: Bhatia será vicepresidente del club y se sentará en el consejo de administración junto a Elaine Saverin y Bryan Baum, representante de K5 Sports. Bezos, pese a su peso económico y mediático, no tendrá asiento en el consejo, según las mismas fuentes.

Se trata del primer capital externo significativo desde que Dynasty Equity adquirió cerca de un tres por ciento de Liverpool por casi 200 millones de dólares en septiembre de 2023. Ahora la operación es mucho mayor, pero con la misma premisa: FSG no suelta las riendas del proyecto.

Un comunicado difundido este viernes subraya que FSG conservará la propiedad mayoritaria y el control del día a día. Voces internas insisten en que no habrá cambios ni en el liderazgo ejecutivo ni en la operativa cotidiana del club.

FSG mira a largo plazo

Mike Gordon, presidente de FSG, enmarcó el movimiento en la línea estratégica que ha guiado su etapa al frente de Liverpool: “Liverpool siempre se ha construido pensando más allá de una temporada y tomando decisiones con los intereses a largo plazo del club en mente. Ese enfoque sigue atrayendo el interés de inversores y líderes empresariales respetados en todo el mundo”.

Sobre Bhatia y su consorcio, añadió: “A medida que analizábamos esta oportunidad, quedó claro que Amit y el consorcio compartían nuestra filosofía a largo plazo y la apreciación de lo que hace especial a Liverpool. Su experiencia y perspectiva complementarán la base sólida ya existente, y esperamos trabajar juntos”.

Bhatia, en nombre de 1892 Holdings, respondió en la misma línea: “Estamos increíblemente orgullosos de invertir en Liverpool Football Club y de hacerlo junto a FSG. Sentimos el máximo respeto y admiración por FSG como propietarios y por todo lo que han logrado en Anfield. Ser recibidos como socios en un club de esta talla es un enorme privilegio. Hacemos esta inversión porque creemos profundamente en Liverpool y en su liderazgo, y esperamos apoyar el éxito continuado del club durante muchos años”.

Sin chequera extra para este mercado

El anuncio puede sonar a revolución económica inmediata, pero no lo es. Al menos, no en el corto plazo.

El ejemplo más claro: la ventana de fichajes actual. No habrá una inyección extraordinaria de dinero para este verano. La planificación deportiva ya estaba trazada y se mantiene intacta. Tampoco se prevé un giro en la filosofía de fichajes: el modelo de reclutamiento seguirá siendo el mismo que ha llevado al club de vuelta a la élite en la última década.

El movimiento, por tanto, impacta más en el músculo estructural y en la proyección global que en la caja de fichajes inmediata. El atractivo está en la fuerza que puede dar al club durante los próximos años.

Desde FSG recalcan que no buscaban “ayuda financiera” urgente, sino un socio que aportara valor a su entramado global. Bhatia abre puertas en Asia; los perfiles tecnológicos del consorcio pueden empujar aún más una marca ya muy potente a nivel internacional.

El trabajo pesado seguirá recayendo en FSG. Ellos mandan, ellos deciden. El margen de influencia real de Bhatia en el día a día todavía no está claro. Si su papel se mantiene en un segundo plano, eso explicaría por qué FSG, tradicionalmente muy celoso de su control, ha aceptado ceder un paquete tan relevante sin tocar la estructura de poder.

Lo que sí deja claro la operación es el éxito de FSG como inversor: vender alrededor de un 30 por ciento del club con una plusvalía enorme y conservar el mando lo sitúa como una de las grandes jugadas de negocio en la historia reciente de la Premier League.

Quién es quién: Bezos, Saverin y Bhatia

Jeff Bezos, de 62 años, es el fundador de Amazon, el gigante del comercio electrónico. Según el listado de “Real Time Net Worth” de Forbes, es la tercera mayor fortuna del mundo, solo por detrás de Elon Musk y Larry Page. Su patrimonio estimado asciende a 272.100 millones de dólares.

Lanzó Amazon desde su garaje en 1994 tras dejar su puesto en el banco de inversión D.E. Shaw en Nueva York. En 2021 abandonó el cargo de consejero delegado de la compañía. Es propietario de The Washington Post y fundador de la empresa aeroespacial Blue Origin.

Eduardo Saverin saltó a la fama como cofundador de Facebook junto a Mark Zuckerberg, a quien conoció en Harvard. Nacido en Brasil, se trasladó con su familia a Estados Unidos en 1993. En 2009 se mudó a Singapur y renunció a la ciudadanía estadounidense antes de la salida a bolsa de Facebook. En 2015 lanzó el fondo de capital riesgo B Capital junto a Raj Ganguly, que gestiona más de 12.000 millones de dólares en activos.

Amit Bhatia, británico de origen indio y de 46 años, es un exbanquero de inversión que trabajó en Morgan Stanley. Es presidente de la constructora británica Breedon Group, director general de AyBe Capital Advisors y socio fundador de la firma inmobiliaria Summix Capital. Está casado desde 2004 con Vanisha Mittal Bhatia, hija del magnate del acero Lakshmi Mittal, que llegó a ser la tercera mayor fortuna del mundo según Forbes y hoy figura en el puesto 64, con 33.900 millones de dólares estimados. Saverin aparece dos posiciones por debajo, con unos 33.200 millones.

Un historial previo en el deporte… salvo para Bezos

Bhatia no es un recién llegado al fútbol. En julio anunció su salida del consejo de Queens Park Rangers y la transferencia de sus acciones al propietario mayoritario Ruben Gnanalingam, poniendo fin a casi 19 años vinculado al club. Fue vicepresidente hasta 2018 y presidente desde entonces hasta 2023.

Saverin también ha tanteado el fútbol antes. Formó parte del consorcio que respaldó la oferta de Steve Pagliuca, ex copropietario de Boston Celtics, para comprar Chelsea en 2022 a Roman Abramovich, que se vio obligado a vender tras la presión del gobierno británico por la invasión rusa de Ucrania.

Bezos, en cambio, todavía no había dado el paso definitivo hacia la inversión deportiva, aunque sí exploró la posibilidad de adquirir franquicias de la NFL, como Washington Commanders o Seattle Seahawks.

Por qué FSG vende ahora

Billy Hogan, director ejecutivo de Liverpool, ya había dejado la puerta entreabierta el mes pasado: “John Henry ha sido muy claro al decir que, si surgía una oportunidad de inversión que ayudara al club, la considerarían seriamente”. Era coherente con el comunicado de FSG de noviembre de 2022, donde se apuntaba que, “bajo las condiciones adecuadas”, estudiarían la entrada de nuevos accionistas si era “en el mejor interés de Liverpool como club”.

No es la primera vez que FSG recurre a capital externo. En marzo de 2021, RedBird Capital Partners inyectó unos 735 millones de dólares para adquirir un 11,5 por ciento de FSG, una operación que ayudó a estabilizar las finanzas tras la pandemia. Más de dos años después, Dynasty Equity compró aproximadamente un tres por ciento del club por algo menos de 150 millones de dólares, dinero que se destinó a cubrir el coste de la ampliación de la grada Anfield Road, la recompra de la ciudad deportiva de Melwood —ahora sede del equipo femenino— y el pago de parte de la deuda bancaria.

Incluso con una participación cercana al 30 por ciento en manos del nuevo consorcio, FSG sigue en el centro del tablero. Pero ahora reparte el peso de seguir haciendo crecer un negocio que no deja de multiplicar su valor.

Como recuerda Arjun Nagarkatti, responsable de banca privada para Estados Unidos y Europa internacional en Deutsche Bank, todo inversor debe decidir cuándo es “un buen momento para monetizar su activo”. El fútbol, con su riqueza en constante expansión, no escapa a esa lógica. FSG lleva década y media en Anfield, con éxitos deportivos y un aumento brutal del valor del club. Vender ahora una gran minoría significa cristalizar una parte importante de esa revalorización.

¿Más músculo para competir?

Desde octubre de 2010, FSG ha aplicado un modelo autosostenible: lo que genera el club se reinvierte en el club. Ese enfoque ha chocado a veces con el deseo de parte de la afición de ver un gasto más agresivo en fichajes, sobre todo en momentos de dominio deportivo. Pero el balance es evidente: Liverpool ha vuelto a la cima del fútbol inglés y a pelear por los grandes títulos.

La entrada de un consorcio repleto de grandes fortunas debería, en teoría, reforzar aún más la posición financiera del club. Puede abrir nuevas vías de patrocinio y exprimir todavía más unos ingresos que ya son enormes temporada tras temporada.

El verano pasado Liverpool demostró disposición a invertir fuerte en la plantilla, y bajo las nuevas normas de “squad cost ratio” que sustituyen a las reglas de beneficio y sostenibilidad, una estructura financiera más robusta puede traducirse en mayor margen de maniobra en el mercado de fichajes.

La inversión de Dynasty ya supuso, por primera vez en casi una década, una inyección directa de 146,5 millones de libras procedentes de los accionistas durante las temporadas 2023-24 y 2024-25, destinada sobre todo a infraestructuras. Es muy improbable que el dinero de esta nueva venta de una gran minoría se destine de forma masiva y directa a la plantilla, entre otras cosas porque las reglas financieras del fútbol han reducido el impacto de las aportaciones a fondo perdido. Pero la presencia de un socio minoritario con gran respaldo puede cambiar, poco a poco, la forma en que FSG financia un modelo que hasta ahora ha sido casi totalmente autosuficiente.

¿Un paso hacia una venta total?

La gran incógnita se abre inevitablemente: ¿es este el primer capítulo de una venta mayoritaria a medio plazo?

Desde dentro del club responden con cautela. Los documentos de la operación contemplan flexibilidad para que la relación pueda evolucionar con el tiempo, pero insisten en que no existe un plan prefijado que apunte a una compra posterior de otro paquete de acciones por parte del consorcio.

Hoy, el mensaje es claro: FSG sigue mandando, Bezos entra sin asiento en el consejo, Bhatia asume un rol clave pero acotado, y Liverpool suma socios de élite sin perder el timón.

La pregunta es cuánto tardará el mercado —y la propia Premier League— en empujar a un club de este tamaño a dar el siguiente salto.