Kevin Keegan revela su lucha contra el cáncer en fase cuatro
Kevin Keegan volvió a ponerse delante de un público en Newcastle para hablar de fútbol, de recuerdos, de aquellas noches en St James’ Park. Pero esta vez, el protagonista de tantas gestas confesó que está librando una batalla muy distinta: tiene cáncer en fase cuatro.
El histórico exentrenador de Newcastle, Manchester City y de la selección de Inglaterra compartió la noticia durante un acto en el Tyne Theatre el pasado fin de semana, meses después de que en enero se hiciera público que estaba siendo tratado por un cáncer. Entonces, el comunicado difundido por el propio Keegan y su familia, y amplificado por Newcastle, desató una ola de apoyo en todo el mundo del fútbol.
En Newcastle, ese respaldo tuvo un eco especial. No es solo un antiguo entrenador. Es el hombre que devolvió vida, ruido y ambición a St James’ Park en los noventa, y que regresó brevemente en 2008. Para muchos aficionados, Keegan es sinónimo de la identidad moderna del club.
En su aparición en el teatro, Keegan se mostró de buen humor, fiel a su estilo, incluso al hablar de un diagnóstico tan duro. Según recoge The Mail, relató cómo le presentaron a un especialista clave en su tratamiento:
“Me dijeron que tenían a un médico top con una nueva forma de combatir lo que tengo. Que es cáncer en fase cuatro. Era seguidor del Liverpool, así que fui a verle. Sabía que no caminaría solo, si sabéis a lo que me refiero”, comentó, jugando con el famoso lema del club de Anfield.
El público respondió con una mezcla de risas y respeto. Keegan, que brilló como jugador en el Liverpool y en su querido Newcastle, entre otros equipos, volvió a tirar de ironía cuando contó una conversación con el médico sobre sus posibilidades.
“Le dije: ‘¡Fantástico! ¿Cuál es tu porcentaje de acierto?’ Y me contestó: ‘33 por ciento’. Ah. Pensé que diría 80, quizá 90. De todos modos, sigo aquí de momento…”, bromeó, arrancando carcajadas y aplausos.
Entre confesiones y anécdotas, apareció un deseo muy concreto: volver a St James’ Park. No para entrenar, ni para hablar. Solo para despedirse como él cree que merece la historia compartida con la grada.
Habiendo dirigido al club en dos etapas, Keegan explicó que quiere regresar al estadio por primera vez desde su salida en 2008 para saludar a la afición antes de un partido, si su salud lo permite. “Quiero decir adiós. No tuve la oportunidad cuando dejé el club la última vez”, confesó ante el público.
Pocas figuras inglesas han acumulado tanto respeto dentro y fuera del campo. Keegan es uno de los futbolistas más laureados de su país: ganó dos veces el Balón de Oro y se convirtió en icono tanto con la camiseta del Liverpool como con la del Newcastle. Con las “urracas” jugó 85 partidos antes de regresar como entrenador en 1992, en plena reconstrucción del club.
Desde el banquillo, dirigió 251 encuentros y ganó más de la mitad, llevando al Newcastle a pelear seriamente por la Premier League en aquella inolvidable etapa de fútbol ofensivo y noches frenéticas. Su segundo paso por el banquillo, en 2008, fue mucho más breve y turbulento, y terminó sin la despedida que él y la grada intuían pendiente.
Pese a ese estatus casi mítico, Keegan dejó claro que no quiere una estatua en St James’ Park. No ahora. No mientras pueda escuchar el rugido de la grada.
“Tendréis que esperar hasta que muera. Mi estatua es la forma en que la gente me recibe”, sentenció.
En una ciudad que nunca olvida a los suyos, la frase suena más a pacto que a negativa. Y deja una imagen poderosa: un técnico que lo dio todo por el club, decidido a mirar de frente al rival más temible, confiando en que, cuando vuelva a pisar St James’ Park, la ovación será su verdadero monumento.






