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Joao Pedro brilla en el debut de Xabi Alonso: triplete en un 6-4

Xabi Alonso necesitó 90 minutos para entender dónde se ha metido. Su debut al frente de Chelsea fue un amistoso de pretemporada… que acabó convertido en un partido de parque sin freno: 6-4 ante Western Sydney Wanderers, diez goles, defensas abiertas y un protagonista absoluto en el tramo final.

Se llama Joao Pedro. Entró desde el banquillo y en nueve minutos firmó un hat-trick que rescató a un Chelsea que llegó a ir por detrás en el marcador tres veces ante un rival que terminó último en la pasada A-League. No fue un estreno sobrio. Fue un estreno inolvidable.

Un inicio de era con acento juvenil

Alonso arrancó su etapa blue con un once que olía a academia. 4-2-3-1, muchas piernas jóvenes y apenas dos referencias de peso en el once inicial: Tosin en la zaga y Liam Delap en ataque. El resto, chicos con hambre y una oportunidad enorme ante los ojos del nuevo técnico.

El mensaje tardó seis minutos en aparecer sobre el césped. Salida limpia desde atrás en un campo castigado por el rugby, circulación rápida y, al final de la cadena, Dastan Satpaev, 17 años, definiendo con calma de veterano. Primer gol de la era Alonso, primera pista de lo que quiere el español: juego asociativo, de atrás hacia delante, sin miedo a arriesgar.

El problema llegó justo después. El riesgo, atrás, se pagó caro.

A los 14 minutos, Western Sydney igualó en un córner: Pantazapoulos se impuso en el segundo palo y cabeceó el 1-1. Aviso serio para una defensa que nunca terminó de asentarse. Y no fue el último.

Media hora de juego. Otra desconexión. Hammond cazó un balón suelto tras una acción mal defendida y puso el 2-1 para los locales. Chelsea atacaba con criterio, pero cada pérdida parecía un incendio.

La respuesta volvió a llegar a través del juego combinativo. Minuto 38: Dario Essugo se asoció a la perfección con Reggie Walsh, pared al primer toque en el corazón del área y definición limpia para el 2-2. Otra jugada de pizarra, otro recordatorio de que con balón este Chelsea puede ser muy interesante.

Al descanso, empate y sensaciones mixtas: talento arriba, demasiadas dudas atrás.

El partido se rompe… y entra la artillería

Alonso movió poco el banquillo al descanso: Kellyman y Mahdi Nicoll-Jazuli entraron por Essugo y Kavuma-McQueen. El plan parecía ser dar continuidad a la estructura inicial. Pero el duelo se abrió todavía más.

En el 62’, un despeje defectuoso cayó a los pies de Scicluna, que ajustó al palo largo para devolver la ventaja a Western Sydney: 3-2. Otra vez por detrás, otra vez castigados por una acción mal gestionada en área propia.

Ahí Xabi decidió que era suficiente.

Minuto 64. Revolución total. Nueve cambios de golpe: entraron Sánchez, Palestra, Levi Colwill, Fofana, Anselmino, Estevao, Cole Palmer, Jamie Gittens y Joao Pedro. Sobre el papel, el momento en el que el amistoso pasaba de experimento a escaparate de primeras espadas.

El impacto fue inmediato. Dos minutos después, Joao Pedro se inventó una jugada de puro desequilibrio: arrancada, regate en el área y pase atrás medido para que Gittens empujara el 3-3. Una acción de delantero dominante, de los que cambian el ritmo de un partido con una sola conducción.

Parecía que el guion se inclinaba por fin hacia Chelsea. Pero el caos aún no había dicho su última palabra.

En el 78’, un error en salida de balón entre Estevao y Walsh dejó vendido al joven Reggie Watson cerca de su propia área. Awan Lual, recién ingresado en Western Sydney, no perdonó y firmó el 4-3. Tercera vez que los australianos se ponían por delante. Tercera vez que la defensa blue quedaba señalada.

Y entonces empezó el espectáculo de verdad.

Nueve minutos, tres goles, una declaración

Minuto 80. Balón que cae a Joao Pedro al borde del área. Control orientado, remate seco, gol. 4-4. El brasileño ni celebró en exceso: fue a por la pelota. Quedaba tiempo y olía a más.

Cinco minutos después, el socio perfecto. Cole Palmer, colocado como mediapunta, filtró un pase al espacio con la naturalidad de quien ve líneas que otros no imaginan. Joao Pedro atacó el hueco, definió con frialdad y, por primera vez desde el minuto seis, Chelsea volvía a mandar: 5-4.

El golpe definitivo llegó en el 89’. Córner, barullo en el área pequeña y el brasileño, otra vez en el sitio exacto, empujando desde un par de metros para completar su hat-trick. Nueve minutos entre su primer y su tercer gol. 6-4. Partido resuelto, mensaje lanzado.

No hubo tiempo para más. Solo para una conclusión evidente: si alguien buscaba señales sobre quién puede ser una de las grandes armas de Alonso esta temporada, el nombre de Joao Pedro ya está subrayado.

Luces y sombras del estreno de Alonso

El amistoso dejó material de sobra para el análisis.

La estructura sin balón fue clara: línea de cuatro, doble pivote y extremos muy abiertos. Con la pelota, otra historia. Landon Emenalo se soltó por el carril izquierdo, pisó campo rival con frecuencia y llegó a solaparse en varias ocasiones con Satpaev. Ese desborde dio profundidad, pero también dejó a la zaga demasiado expuesta ante las transiciones de un rival que supo leer bien los espacios.

En la medular, dos nombres propios: Reggie Watson y Reggie Walsh. Se asociaron con criterio, ofrecieron líneas de pase y marcaron el tempo durante muchos tramos. Watson, además, fue el único jugador de Chelsea que completó los 90 minutos, una muestra de la confianza que puede empezar a ganarse con el nuevo cuerpo técnico.

También destacó el rato de Mahdi Nicoll-Jazuli tras el descanso, atrevido y participativo. Satpaev, autor del primer gol, arrancó con mucha personalidad antes de ir perdiendo presencia con el paso de los minutos, algo lógico a su edad.

El bloque de teóricos titulares apenas dispuso de media hora, pero dejó sensaciones claras. Palmer entró enchufado, con la brújula afinada, y Joao Pedro demostró que su punto de forma está mucho más cerca de la competición que de la pretemporada. Nueve minutos, tres goles, una asistencia. No hay óxido ahí.

El gran problema estuvo atrás. Josh Acheampong y Tosin, dos de los jugadores con más experiencia en el once inicial, sufrieron ante un equipo que viene de terminar colista en su liga. Demasiadas dudas en los duelos, poca protección del doble pivote y una sensación constante de vulnerabilidad cada vez que Western Sydney aceleraba.

La mirada de Alonso: juego, soluciones y gestión

Tras el partido, Xabi Alonso no se dejó llevar por el marcador ni por la euforia del final. Habló de un amistoso “muy útil” para aprender, subrayó los momentos en los que su equipo tuvo dificultades para encontrar soluciones y puso el foco en algo que se vio con claridad: la gestión de los partidos.

Cuando Western Sydney apretó alto, Chelsea tardó en interpretar las salidas alternativas, en leer dónde estaban los espacios y cómo escapar de esa presión. El técnico remarcó que esas situaciones se repetirán a menudo durante la temporada y que el valor de noches como la de Sídney está precisamente en eso: sufrir, corregir, volver a sufrir y encontrar respuestas.

El resultado, en pretemporada, es casi lo de menos. Pero hay marcadores que dejan huella en un vestuario.

Este 6-4, con sus errores defensivos, sus ráfagas de talento joven y el estallido de Joao Pedro, dibuja un Chelsea atrevido, desordenado por momentos, pero con un techo ofensivo enorme.

La cuestión es clara: ¿será capaz Alonso de domar este caos sin apagar la chispa que lo hace tan peligroso?

Joao Pedro brilla en el debut de Xabi Alonso: triplete en un 6-4